Exteriores del Hospital General Universitario de Ciudad Real.

Exteriores del Hospital General Universitario de Ciudad Real. Ángela Pulido Díaz

Opinión DUELOS Y QUEBRANTOS

Page, el INE y una pregunta incómoda

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La calidad de vida en Castilla-La Mancha es mucho peor que en la mayoría de las comunidades autónomas españolas. No crean que es una opinión. Es un dato extraído del informe de calidad de vida que acaba de publicar el Instituto Nacional de Estadística. Emiliano García-Page lleva gobernando la región desde 2015. Y, desde aquella noche en que, ebrio de alegría, tomó las riendas, lo cierto es que Castilla-La Mancha continúa a la cola de España en bienestar. Debe de ser que los titulares no cambian las estadísticas.

Veamos los datos, grandes asesinos de relatos, como es sabido. El INE analiza el bienestar de la población mediante 55 indicadores y, además de medir ingresos o crecimiento económico, tiene en cuenta asuntos relacionados con el empleo, la salud, la educación, la seguridad, el medioambiente y las relaciones sociales. La región ocupa el puesto 13 entre las 17 comunidades autónomas en calidad de vida global. Y aunque ha mejorado desde los 101,08 puntos de 2024 hasta los 101,16 de 2025, el incremento de 0,08 puntos es sensiblemente inferior al experimentado por el conjunto del país, que alcanza los 0,31 puntos. Es decir, mejoramos, pero nos alejamos de la media española.

Especialmente preocupantes son los datos en dos materias sobre las que el Gobierno autonómico tiene amplias competencias: la salud y la educación. En ambas dimensiones, Castilla-La Mancha ocupa el penúltimo puesto entre las comunidades autónomas de nuestro país.

El penúltimo.

Sí, el sistema de financiación es injusto. Sí, somos una comunidad muy extensa y despoblada. Pero somos los penúltimos.

Los penúltimos.

Y las competencias son, en buena medida, de García-Page. Que, por cierto, acaba de presentar unos presupuestos para 2027 de 13.587 millones de euros, con incrementos importantes en sanidad y educación. Ya. ¿Y los van a gestionar del mismo modo? Porque una cosa es anunciar cuánto dinero se va a gastar y otra muy distinta explicar qué resultados se obtienen con él. Todavía recuerdo aquel último presupuesto récord que presentó José María Barreda cuando teníamos la crisis encima y tanto él como su jefe, Zapatero, el de las joyas, se negaban a aceptarla.

Y ojo, porque este informe del INE no constituye una sucesión de datos aislados. Otro estudio oficial, la Encuesta de Condiciones de Vida de 2025, sitúa en el 34 % la población de Castilla-La Mancha en riesgo de pobreza o exclusión social. El dato nacional es del 25,7 %. Más de uno de cada tres castellanomanchegos se encuentra en esa situación.

Vienen meses clave en la política autonómica. Una vez que pase esta campaña para las generales, en la que todavía no sabemos si el secretario general del PSOE de Castilla-La Mancha va a hacer campaña por su partido por convicción o por cobardía, nos centraremos en el siguiente hito electoral: los comicios de mayo. Allí se pondrá sobre la mesa una pregunta que excede los habituales debates efervescentes: ¿puede Castilla-La Mancha ser gestionada de otra manera? Y, si me lo permiten, añadiré una pregunta algo más incómoda, pero que me parece imprescindible: ¿hay alguna razón por la que debamos seguir condenados al socialismo?