Llevo algunos años enseñando Geografía e Historia en varios institutos de la provincia de Toledo. Es una profesión maravillosa -con sus cosas, como todas-, pero el balance es plenamente satisfactorio.
Por eso de que enseño Historia -no Inglés, no Matemáticas, no Lengua -más de una vez me he encontrado con alumnos que, bien por pura curiosidad, bien por tocar un poco las narices, me han preguntado: "Profe, ¿para qué sirve estudiar Historia".
Siempre, desde la primera vez que me lo preguntaron, he sabido qué contestar. Mi respuesta tipo es algo así: "Estudiamos Historia para conocer cómo vivíamos antes y esto nos puede ayudar a entender el presente que vivimos hoy. Dicho de otra manera, estudiamos Historia para entender el telediario". Después, dependiendo de la insistencia o el interés del interlocutor, mi respuesta puede variar. Por ejemplo: "Estudiando Historia podemos entender por qué existe la Unión Europea y por qué esta institución dirige nuestras vidas", o "estudiando Historia podemos entender por qué aparecen los fascismos en la Europa del siglo XX", o "estudiando Historia comprenderás por qué algunos catalanes se quieren independizar de España y que, si ellos estudiaran y comprendieran la Historia, a lo mejor cambiaban de opinión".
Lamentablemente todas estas respuestas -y alguna más- no convencen a todos. No es raro ver muecas de escepticismo o sonrisas cómplices de "te lo dije" en los jóvenes con los que hablo. Sin embargo, desde hace una semana todo ha cambiado. Desde que Trump y Netanyahu, de manera unilateral, decidieron bombardear Irán, su mundo ha cambiado... Y no saben si para siempre.
En estos días, estos chicos y chicas que se saben con toda la vida por delante, han visto cómo españoles que vivían en Oriente Medio regresan a su país volando en aviones del ejército, han escuchado que la Finalissima que iba a jugar España y Argentina en Qatar ya no se jugará, han oído a sus padres hablar de que la gasolina se va a poner imposible, de barcos de guerra españoles rumbo a Chipre...
Ahora, ya no me preguntan para qué sirve la Historia. Ahora lo han entendido. Ahora comprenden que ese conocimiento al que yo trataba de encontrarle alguna utilidad, puede aportar clarividencia al momento crítico que vivimos. Por eso ahora preguntan: "Profe, ¿va a haber guerra?
Soy su profesora de Historia y llevo ligada a la actualidad del mundo más de 25 años, por eso mi respuesta es dolorosa: "Ya la hay". Ellos insisten: "No profe, guerra, guerra. ¿Va a haber guerra aquí?". Y como no tengo una respuesta para ellos, sólo les digo "ojalá que no". Se verá.