Aunque los famosos son los idus, desde que Marco Bruto asesinara a Julio César hundiéndole el estilete al corazón, marzo ha venido siempre con sorpresas y dio pie incluso a un vocablo como marzadas. Este viaje ha comenzado con lamuerte de Jamenei a manos de Trump, en lo que empieza a ser ya serial de medianoche.
Normalmente, era el de al lado quien acababa contigo – tu quoque, fili mi?- y ahora es el americano, aunque doy por hecho que alguien del entorno de Jamenei y Maduro son sus verdaderos traidores en toda esta peli. Dicen que lo siguiente será Cuba, si bien ignoro si las momias de los Castro arreglarán el patio trastero de América. Se comen de pura hambre y famélica es la legión que habita la isla. El Malecón se deshace a golpe de oleaje y miseria en lo que un día fue rica colonia o algo parecido.
El comunismo devasta incluso la economía más floreciente como ya vimos en Caracas. Todavía hay quien lo propugna y exige, a los que animaría a pasar unas semanas de ayuno, voluntario aquí, obligatorio allí. La torpeza y cerrazón humanas son los mayores de los pecados capitales. La Iglesia sabia llamó a eso soberbia.
Marzo ha traído también los Goya en una ceremonia donde se habló de Palestina y no se cantó el cumpleaños feliz a Pedro Sánchez. Desconsiderados… Menos mal que Sarandon le dijo aquello de que estaba en el lado bueno de la Historia, como sus gorilas en la niebla. Hay que ser muy creído y pagado de sí mismo para decir con cuajo y sin mover un músculo que se está en el lado correcto de la Historia. No que uno tenga razón, sino que se coloca en pedestal tan alto para que generaciones futuras sepan lo que es bueno. Otra vez la soberbia anida en la ignorancia y la fatuidad. No he visto intelectuales más vacuos y tozudos que aquellos que sólo leyeron los mismos libros.
El cine se retroalimenta a base de impuestos y los pastueños actores no hacen más que seguir la senda que les ha marcado la mano que los condumia. No saben la pereza que dan y el desinterés que suscitan, salvo honradas excepciones. Los domingos es una obra maestra hecha por una mujer atea de sensibilidad magnífica. Igual que Tardes de Soledad, aunque su director Serra no aprovechara la oportunidad para reivindicar la tauromaquia. Hay que molestar, pero no demasiado.
Las kalendas de marzo esperan sus idus que ya veremos si vienen en forma de Guardiola, Azcón o Mañueco. El PP de Feijoo ha puesto las bridas a los corceles de Vox y les ha mostrado el camino. Ahora no podrán decir las huestes de Abascal que no saben a qué atenerse. Vamos a esperar lo que ocurre en Castilla, lugar de guerras civiles desde Isabel y Juana. Pero que no se le olvide a Vox que si hay algo que no perdona la derecha es la inutilidad. A un paso está de irse por donde Ciudadanos si no embrida el voto y el mandato de los electores. Puede jugar al metisaca que ya ha hecho en estos últimos años, pero el personal no es tonto y concluye tomando matrículas.
Marzo es ventoso y marcea, según el refranero. Desde los tiempos de César, conviene guardarle respeto. Además, este año concluye en Semana Santa. Falta saber quién carga el madero para llegar al Gólgota.