Después del merecido descanso navideño, llega la vuelta al cole. ¡Y con Milagros en el Ministerio de Educación! Que los mal pensados no me malinterpreten, me refiero a que la toledana Milagros Tolón ha tomado posesión de esta cartera ministerial, no al hecho de que sea un milagro que la que fuera alcaldesa de Toledo acceda a este puesto. Ser sanchista de camisa vieja tiene su mérito. Más en los tiempos que corren.

No sé si Tolón viene con ganas de dejar su impronta en las políticas de Educación. Las malas lenguas dicen que tiene orden de no tocar nada, en vistas a un más que probable adelanto electoral. Por si acaso, desde esta columna me atrevo a aportar ideas de cara a algunos de los muchos cambios urgentes que requiere nuestro sistema educativo.

De momento, ya tiene sobre la mesa la negociación abierta con los sindicatos para poner en marcha un 'Estatuto Docente' que revierta los recortes impuestos durante la anterior crisis y que -visto lo visto- corren el riesgo de durar hasta la siguiente hecatombe financiera. Después de 10 años sin avances en este campo, reconozco que no soy optimista en que la cosa cambie. El melón a abrir es cuanto menos voluminoso: reformar el grado de Magisterio (para darle un prestigio que hoy ni tiene), endurecer el máster de formación al profesorado (para que sirva para algo y no sea un mero trámite) o poner en marcha una verdadera carrera profesional docente (donde luzca la formación y no solo los trienios acumulados).

Sin embargo, lo verdaderamente necesario sería abrir una negociación para hablar de cómo poner en marcha una Ley Educativa que dure, al menos, una generación. Y cuando digo negociación me refiero a hablar más allá de la actual mayoría -por decir algo- que apoya al Gobierno de Sánchez. O dicho más claro, que el PSOE se siente con el PP para abordar cambios estructurales y sellar una auténtica política de Estado en materia educativa, inmune a los cambios de color del arco parlamentario. Ya está más que comprobado que los parches coyunturales en Educación no funcionan. Cada pocos años estrenamos una LOMLOE, una Lomce, una LOGSE, una LOE… A este paso, en diez años nos quedamos sin letras en el abecedario para tanta ley (o lo que es peor, sin nadie que sepa qué es eso del abecedario).

No obstante, toca ser realista. Esto de firmar un Pacto de Estado por la Educación lo veo difícil. No veo ganas ni en los hunos ni en los hotros, como diría Unamuno. Gabilondo se quedó a las puertas, y eso que le echó metafísica al asunto. Pero la esperanza es lo último que se pierde. Si Tolón consiguiera el milagro, en estas líneas me comprometo a salir en manifestación por las calles de Toledo con una pancarta que diga: "Aupa Milagros Tolón, ministra de Educación".

Aunque, sinceramente, si ve que la cosa está muy chunga, lo mejor es que no toque nada. Como dice el dicho, "milagros, a Lourdes", y más estando en tiempo de descuento de la Legislatura, como parece que estamos. Con todo, creo que el cargo de ministra le durará, al menos, hasta el Mundial de Fútbol de este verano. Si fuera así, espero que Toledo sea el primer sitio donde se exponga la nueva Copa del Mundo de la selección española. Si no, ya aviso que se queda sin pancarta. Se verá.