Solo dos clientas consumen en una terraza del Casco Histórico de Toledo.

Solo dos clientas consumen en una terraza del Casco Histórico de Toledo. Ángela Pulido Díaz

Economía HOSTELERÍA

El "tsunami de calor" vacía las terrazas de Toledo y recorta las ventas de los bares: "La gente se queda en casa"

Los hosteleros de la capital de Castilla-La Mancha aseguran que el termómetro ahuyenta el consumo de vecinos y turistas durante gran parte del día.

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El prolongado sofoco que, desde hace semanas, golpea Castilla-La Mancha también pasa factura a miles de negocios. Las terrazas de bares y restaurantes, antaño uno de los grandes reclamos de la temporada estival, tratan de sobrevivir a unas temperaturas extremas que, en ciudades como Toledo, hacen de estos meses un periodo menos favorable para el sector.

"Este calor no es bueno para nadie", apunta Valentín Salamanca, secretario general de la Asociación Provincial de Hostelería y Turismo de Toledo (AHT). La mayor parte de los establecimientos dispuestos en las calles de la capital regional apenas notan trasiego de clientes hasta que el mercurio no cae: esto ocurre con la puesta de sol y supone unos pocos grados.

Durante buena parte del día, "no hay movimiento" en las terrazas. A grandes rasgos, esta situación se reproduce en todos los barrios de Toledo, incluidos los del Casco Histórico y Santa Teresa —tal vez las dos zonas de la ciudad donde la tradición de tomar algo está más arraigada—.

Con las temperaturas desbocadas "la gente se queda en casa". El escenario abierto no favorece el consumo de los locales y tampoco ayuda al turismo, una actividad señera en la cabecera de Castilla-La Mancha.

"A mediodía no hay ni el Tato", remarca Salamanca. Esta franja central de cada jornada se alarga al inicio del verano, el periodo con más horas de luz solar del año. Es a partir de las 21:00 horas, aproximadamente, cuando se observa algo de público. También en las primeras horas del día, cuando los efectos de la madrugada aún no se han disipado.

Desde la patronal provincial de hostelería aluden a la posibilidad de extender el horario por la noche, una hipótesis que califican como la "gran paradoja". Cerrar más tarde implicaría estar operativos más cerca de la apertura de la jornada posterior; además —y por ello no se contempla— contribuiría a los ruidos que algunos vecinos ya han rechazado.

Una situación similar describe Juanma Albelda, gerente del Grupo San Telesforo. Aunque recuerda que "esta época es complicada todos los años", el estío de 2026 ha marcado un peor inicio que el de años pasados.

Ya el pasado junio, un mes que Toledo descorchó con la celebración de su semana grande por el Corpus Christi, la facturación se resintió alrededor de un 10 % respecto al año anterior —según el cálculo que aporta a partir de los datos compartidos con otros propietarios de negocios del mismo ramo—.

No obstante, el calor se antoja como un enemigo difícil de combatir. Entre "lo que se puede hacer", recuerda el propietario de San Telesforo, está el ofrecimiento de los interiores climatizados o la búsqueda de la sombra.

Imagen de una terraza vacía en una calle céntrica de Toledo en los primeros días de julio.

Imagen de una terraza vacía en una calle céntrica de Toledo en los primeros días de julio. Ángela Pulido Díaz

La llegada de julio y agosto implica "menos paso por las calles", una pérdida de caminantes que también afecta al conjunto de las actividades comerciales y que decenas de tiendas sufren.

Esperar al fresco; aliviar el bochorno

Salamanca apunta al acondicionamiento de estos espacios como respuesta ante una realidad, la de la canícula, que considera que "va a más" cada año. La idea de "meter humedad y bajar la temperatura en verano" se antoja como un buen punto de partida.

El representante de los hosteleros de Toledo recuerda que, antes de la pandemia, "no se veían tantas terrazas preparadas" para los meses de frío. Ahora, la mayoría dispone de cerramientos, estufas u otros sistemas para hacer frente a las bajas temperaturas y las precipitaciones que marcan una parte importante del calendario.

En este sentido, Salamanca extiende la necesidad de adaptación a los hoteles sin piscina y augura que aquellos establecimientos que no dispongan de este recurso "lo van a pasar mal" para atraer huéspedes.

Por su parte, Albelda subraya la lucha de bares y restaurantes contra la idea del "tsunami de calor" que se ha colado en el "imaginario" colectivo en los últimos días. No obstante, reconoce que este año los extremos "han empezado muy pronto".

Imagen de otra terraza sin clientes en el corazón del Toledo monumental.

Imagen de otra terraza sin clientes en el corazón del Toledo monumental. Ángela Pulido Díaz

Hasta que las temperaturas den un respiro, prescribe la "captación" del cliente, el buen trato y la obligación de ser "proactivos" con quienes deciden sentarse a tomar algo en los días más tórridos.

Trabajar con termómetros disparados

Desde la AHT recuerdan que los camareros "no están permanentemente" en las terrazas. La patronal insiste en el cuidado de las condiciones de trabajo de sus empleados y en su intención de mitigar un esfuerzo que "se hace penoso" cuando concurren circunstancias climatológicas adversas.

"Disponen de espacios interiores refrigerados, acceso a hidratación y descansan", detalla Salamanca.