Guillermo y Almudena, propietarios de la librería El Girasol.

Guillermo y Almudena, propietarios de la librería El Girasol. Cedida

Cultura

Florece en Cuenca 'El Girasol', una librería diferente y con alma periodística: "Volver al libro físico era una necesidad"

El proyecto, impulsado por los periodistas Guillermo Vila y Almudena Collado, busca recuperar un espacio cultural en un barrio sin librería desde hace años.

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"Volver a lo físico, al libro y al encuentro con la gente era casi una necesidad", resume Guillermo Vila, periodista y librero, sobre la apertura de El Girasol, la librería que ha puesto en marcha junto a la también informadora Almudena Collado en abril de 2026 en la calle Fermín Caballero de Cuenca. Un espacio cultural que combina libros, vinilos y estudio de podcast y que nace con la intención de recuperar la vida de barrio en una zona que llevaba años sin librería.

La decisión de abrir no fue repentina, sino el resultado de una idea que llevaba años madurando. "Montar una librería es el típico sueño que uno tiene desde siempre, pero lo vas dejando pasar", reconoce Vila a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, periódico con el que colabora con su columna semanal 'Duelos y quebrantos'.

En su caso, el cambio de ciudad hace dos años fue decisivo. El traslado a Cuenca del que fuese director de Radio Castilla-La Mancha entre 2011 y 2015 supuso también una búsqueda de nuevo rumbo profesional y personal, en la que el proyecto fue tomando forma poco a poco hasta hacerse inevitable.

Librería El Girasol ubicada en Cuenca.

Librería El Girasol ubicada en Cuenca.

"Encontramos el local adecuado, en la zona que queríamos, y nos lanzamos", resume. El barrio, explica, no es casual: hacía años que había perdido su librería de referencia tras el cierre de antiguos establecimientos, lo que obligaba a los vecinos a desplazarse al centro para encontrar libros. "Era una zona un poco huérfana", señala.

Proyecto ambicioso

El Girasol no se ha concebido como una librería convencional. Desde el inicio, sus impulsores pensaron en un espacio híbrido donde convivieran distintos formatos culturales. Además de la venta de libros, el local incorpora vinilos y un estudio de grabación de podcast.

La idea está directamente relacionada con la trayectoria profesional de ambos, periodistas de formación y experiencia en radio, comunicación y docencia. "Queríamos que fuera algo que se pareciera a nosotros", explica Vila. Y ese "nosotros" se traduce en un proyecto que entiende la cultura como algo que se produce, se comparte y se escucha, no solo como algo que se vende.

Espacio de podcast en El Girasol.

Espacio de podcast en El Girasol. Cedida

El estudio de podcast, en particular, ya ha despertado interés en sus primeras semanas de funcionamiento. Aunque el proyecto acaba de empezar, han recibido consultas de empresas, instituciones y creadores independientes. "Vamos viendo poco a poco cómo encaja todo", apunta.

El espacio, además, está diseñado para ser flexible: puede acoger presentaciones de libros, clubes de lectura o encuentros culturales con público reducido. La idea es que el local no tenga un único uso fijo, sino que se adapte a distintas actividades.

Interior de la librería El Girasol.

Interior de la librería El Girasol. Cedida

El nombre de la librería, El Girasol, tiene varias capas de sentido. Una de ellas es personal, vinculada a que es la flor favorita de Almudena. Otra es geográfica, relacionada con los campos de girasoles que forman parte del paisaje habitual de la provincia de Cuenca durante los meses de verano.

Pero hay también una lectura simbólica. "Queríamos jugar con la idea de que, igual que el girasol necesita el sol para erguirse, el libro ayuda a la persona a levantarse, a mirar hacia arriba", explica Vila. En esa idea se resume buena parte de la filosofía del proyecto: la cultura como orientación, como impulso, como algo que acompaña.

Tres ejes fundamentales

Aunque se trata de una librería generalista, El Girasol no renuncia a una línea editorial definida. El fondo se articula en tres grandes ejes: narrativa literaria, humanidades y una sección potente dedicada a comunicación y periodismo.

"No puedes hacer una librería hiperespecializada en una ciudad como Cuenca", admite Vila. Sin embargo, sí es posible, dice, construir un fondo cuidado que vaya más allá de las novedades comerciales. En las estanterías conviven clásicos de la literatura universal como Shakespeare, Dostoievski u Homero con ensayos de filosofía, historia o teoría literaria.

La sección de periodismo y comunicación tiene un peso especial. No solo por la profesión de sus fundadores, sino también por la presencia de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Castilla-La Mancha en la ciudad, que genera una demanda constante de este tipo de títulos.

Estantería de la librería ubicada en Cuenca.

Estantería de la librería ubicada en Cuenca. Cedida

"Hay libros que te piden una y otra vez en la universidad y que no siempre son fáciles de encontrar", señala. Por eso han querido reforzar ese fondo con obras clásicas y contemporáneas sobre periodismo, radio, podcast o comunicación digital.

En estas primeras semanas de vida del proyecto, Vila destaca especialmente el contacto con los lectores. Más allá de las ventas, lo que más les está sorprendiendo es la cantidad de conversaciones que se generan en torno a los libros.

Reconexión

"Está siendo muy bonito conocer a personas muy distintas", afirma. Desde estudiantes que están empezando a leer hasta lectores que buscan recomendaciones concretas o quieren descubrir nuevos autores.

En muchos casos, la dinámica es simple: alguien entra sin una idea clara y sale con una recomendación personalizada. "Hay gente que te dice directamente: ayúdame a saber qué me puede gustar", cuenta.

Esa interacción se ha convertido en una parte central del proyecto. "Dime qué te gusta y te diré qué leer", resume Vila, como una forma de entender la librería no solo como un punto de venta, sino como un espacio de mediación cultural.

El proyecto no se limita al espacio físico. El Girasol cuenta con una página web propia que reúne alrededor de 1.500 referencias, en un intento de complementar la experiencia de la librería sin replicar el modelo de las grandes plataformas.

"Podríamos haber ido a lo fácil, pero queríamos hacer otra cosa", explica Vila. La apuesta por una web propia responde a la voluntad de mantener una identidad también en el entorno digital, sin depender exclusivamente de grandes distribuidores.

Recuperar la cercanía

Detrás de la librería hay también una trayectoria periodística que no desaparece, sino que se integra en el proyecto. Esa experiencia en el ámbito de la comunicación atraviesa la forma en que conciben El Girasol: un espacio donde la cultura no es solo producto, sino también relato.

La librería acaba de abrir sus puertas y todavía está definiéndose. Pero en sus primeros pasos ya se intuye una idea clara: la de un espacio que quiere recuperar la cercanía, el diálogo y la cultura compartida en un entorno de barrio.

Este proyecto, más que cerrarse en una definición, parece diseñado para ir cambiando con el tiempo. Porque, como su propio nombre sugiere, su sentido está en girar: hacia los libros, hacia la música, hacia las voces… y, sobre todo, hacia las personas.