El Real Madrid ha cerrado 2017 con un sabor agridulce, ya que aunque se consiguió este mismo mes de septiembre el Mundial de Clubes, quinto titulo del año para el conjunto blanco, también se cayó en el último partido hasta 2018, precisamente en El Clásico contra el Barcelona. Este primer tramo de la presente temporada no ha sido fácil para ningún miembro de la plantilla merengue, pero especialmente duro ha sido para un Gareth Bale que ha estado más lesionado que sobre el terreno de juego.

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68 días son los que ha acumulado el internacional galés de baja en la 2017/2018. Pese a ella, firma unos notables números. Cuatro goles y cinco asistencias son su balance en estos meses. Pero, especialmente, fue su reaparición durante el Mundial de Clubes la que ha impregnado de optimismo a la afición merengue. En semifinales contra el Al Jazira, el '11' blanco marcó el gol decisivo para sellar el pase a la final. Frente a Gremio no vio puerta, pero sí que se le vio enchufado, así como ante el Barça, donde estuvo muy cerca de batir a Ter Stegen.

EL FUTURO, EN SUS MANOS

Durante estos meses, las lesiones han generado serias dudas entre la afición, la opinión pública y el propio club. Se ha llegado a calificar a Bale como un 'jugador de cristal', pero si hay algo que todos saben es que el extremo es un futbolista de finales, que saca lo mejor que tiene en el momento más indicado. Un jugador rápido, con mucho gol y precisamente es de la falta de gol de lo que adolece el Real Madrid en las últimas semanas. 

Con la llegada de 2018 se espera ver al mejor Gareth Bale, quien no tiene un puesto asegurado en el club la próxima temporada. El internacional galés debe dejar atrás el fantasma de las lesiones y continuar con esta línea ascendente. Su futuro en el Madrid está en sus propias manos y es que si cuaja un buen semestre, se cerrarán las puertas de salida del Santiago Bernabéu para él.

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