Una investigación realizada por el medio El País ha concluido que la novela Donde el agua trabaja, ganadora de la primera edición del Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, fue escrita en un 99 % con Inteligencia Artificial.
La comprobación se ha llevado a cabo con Pangram, conocido como uno de los detectores más precisos de trazas de inteligencia artificial generativa en textos.
De confirmarse las sospechas, que el medio ha transmitido a la editorial Almadía, estaríamos ante la primera novela premiada en español escrita por este método.
Una práctica que, por cierto, estaba terminantemente prohibida en las bases del Premio: "No se admitirá, bajo ninguna circunstancia, el uso parcial o total de herramientas de inteligencia artificial para la escritura de las obras presentadas al premio. Cualquier indicio o sospecha de uso de inteligencia artificial detectado en cualquiera de las fases del proceso será motivo de descalificación de la obra", rezaba la convocatoria.
El pasado mes de septiembre, una de las novelas que figuraba en la lista de aspirantes al certamen galo, C'était ça ou mourir del escritor haitiano Thélyson Orélien, fue también señalada por una cuenta de la red social X por haber sido escrita mediante una inteligencia artificial.
Orélien más tarde rechazó las acusaciones, pero el sello francés rompió relaciones con el escritor tras unas pesquisas internas que no han salido a la luz.
En ello, en las averiguaciones y las consultas con el escritor bajo sospecha, es en lo que están ahora en la editorial Almadía, que pide prudencia y el tiempo adecuado para deliberar la certidumbre de lo anunciado por El País. Por ahora, eso sí, han cancelado la presentación del libro que este viernes se iba a celebrar en Madrid.
Con todo, sería conveniente recordar que pese a la celebrada precisión del detector Pangram, también una Inteligencia Artificial, no es una herramienta infalible.
El jurado encargado del fallo con el que se premió la novela de Silva Rojas estaba compuesto nada más y nada menos que por la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda, la argentina Selva Almada y la mexicana Cristina Rivera Garza, esta última habitual entre los favoritos para los ganadores del Nobel de Literatura.
Tres autoras de reconocido prestigio y sobrado talento que, pese a todo, de confirmarse las sospechas, no habrían detectado que tras la obra que eligieron como ganadora no estaba el autor que la firmaba, sino una Inteligencia Artificial, lo que podría atestiguar el nivel creativo que ha alcanzado esta tecnología. "Es magistral el uso de los silencios —sostenía en el fallo—; tal vez justamente el silencio sea lo más elocuente de la novela".
Según los datos que comparte la editorial del ganador del premio, Silva Rojas nació en Ica, Perú, mismo territorio en el que se desarrolla la novela. "Abogado, investigador y narrador", estuvo "marcado por una temprana mudanza a Toyohashi, Japón", donde "su formación literaria se consolidó en los programas de escritura dramática de Gamagori y en los talleres de guion del NHK Bunker".
Esta iba a ser su primera novela publicada.
