Apasionado crítico musical y reputado estudioso de las manifestaciones sonoras y sociológicas de la cultura popular anglosajona desde el período de entreguerras, la figura de Jon Savage (Londres, 1953) ha escrito algunos de los ensayos teóricos más relevantes sobre las afinidades electivas entre los sonidos de la contracultura y los movimientos sociales juveniles.
Cubierta de 'El público secreto'.
El público secreto
Jon Savage
Traducción de Tinto Pintado
Liburuak, 2026
912 páginas. 29,95 €
El libro que acaba de ver la luz en castellano, con esmerada traducción de Tinto Pintado y cuidada edición a cargo de la editorial Liburuak, no solo es un monumental ejercicio de arqueología cultural, sino una nueva prueba de la erudición y sensibilidad de su autor.
Savage de nuevo contagia al lector su propio disfrute cuando analiza la música que le emociona y dota a estas canciones de un brillo intelectual que no hace palidecer el placer sensorial que en sus mejores ocasiones acompaña a la música pop.
En su escritura la música es siempre algo más que música: es una forma de vida que ilumina, a modo de un mundo paralelo, la realidad cotidiana y sus contradicciones sociales y materiales.
Tras abordar el nacimiento de la subcultura juvenil en Teenage, y el estallido punk y pospunk en el ya clásico England’s Dreaming, ambas traducidas al castellano, Savage fija su mirada en el arco temporal de veinticuatro años (1955-1979) que transcurre entre la despenalización parcial de la homosexualidad en Reino Unido (el Informe Wolfenden) y la llegada de la música disco y el synth-pop a finales de los setenta.
El crítico musical y escritor Jon Savage.
A lo largo de un relato coral donde conviven las estrellas, los managers y los personajes secundarios, el ensayo dibuja un poderoso retrato de los márgenes de género y de su paulatino asalto a la cultura mainstream. Con una tesis contundente: la cultura popular de la segunda mitad del siglo XX no se entiende sin la creatividad, la sexualidad abierta y el ingenio subalterno de la comunidad LGBTQ, que maniobró durante décadas en los márgenes como un “público secreto” (secret public) ampliando los contornos del sentido común de la modernidad popular.
Usando la banda sonora LGTBQ como telón de fondo, el libro se estructura minuciosamente año a año, trazando una evolución fascinante y minuciosamente documentada que va desde la invisibilidad forzada en el armario hasta la reapropiación de un espacio público que no dudó en resistirse violentamente.
Savage documenta cómo, en una época marcada por el estigma y el acoso policial, artistas y productores queer inventaron un nuevo lenguaje propio a base de dobles sentidos, teatralidad e ironía (camp). Este código no solo servía como mecanismo de defensa y reconocimiento, sino que acabó convirtiéndose en la pulsión estética de una nueva sonoridad de masas.
A lo largo de sus más de 900 páginas, el autor rastrea los “rastros de carmín” de figuras clave que no solo ampliaron la sensibilidad musical de varias generaciones, sino sus hábitos afectivos.
Destacan productores pioneros como Joe Meek, visionarios del pop como Lou Reed, o figuras esenciales del glam, el punk y la música disco como Sylvester, Village People y Tom Robinson.
El caso de David Bowie merece una especial atención. Savage analiza cómo, en su meditada puesta en escena, el inteligente camaleón llegó a crear un nuevo público.
Como es habitual en Savage, uno de los grandes méritos de El público secreto es su negativa a abstraer la música popular de su contexto sociopolítico. No encontramos una mera acumulación de anécdotas artísticas, sino un análisis riguroso de las leyes, las redadas, la cobertura mediática hostil y el activismo posterior a los disturbios de Stonewall en 1969. La banda sonora de un proceso emancipador marcado tanto por la euforia como por el sufrimiento.
