Boris Pasternak calificó a la poesía como una "enfermedad aguda", aunque no sé de ningún poeta que se haya tratado, pero lo que sí es cierto es que la enfermedad es materia literaria en no pocos textos a los que se une ahora No fue de charol mi otoño de adentro de Pilar Sanabria (Córdoba, 1963), autora de numerosas publicaciones y conocida activista por la poesía.
Cubierta de 'No fue de charol mi otoño de adentro'.
No fue de charol mi otoño de adentro
Pilar Sanabria
El Bardo, 2026
60 páginas. 9,50 €
Algunos de los títulos de los poemas son expresión directa de la enfermedad, el cáncer y su tratamiento: "Quirófano en latencia", "Balada de la UCI", "Sala de espera" o "Anestesia".
Y es significativo porque de un modo absolutamente general el discurso de los poemas de este libro elude el decir directo para desplegarse en todo tipo de figuras y tropos de tal manera que para el lector, fascinado con tal pirotecnia verbal, la enfermedad, el dolor, la incertidumbre por lo que pueda llegar a suceder, todo queda como en un segundo plano y lo que lee son palabras de belleza, poesía desencadenada.
Que en uno de los primeros poemas se lea ya al personaje enfermo ("eché de menos las espadas como labios de Aleixandre") dice con claridad en qué estilo se inscriben estos poemas.
Se podría citar todo el libro, pero basten algunos ejemplos: "En las venas nadaban delfines y también bayonetas celestes que cómicas actuaban en mi sangre como en un circo", "Hereje descalzo y péndulo de coral te llamé / y flecha de piedra como anzuelo / y acequia de ratas / y avestruz de marfil escondida, / tripulante en una sangre no consentida" o, en "Anestesia", "¿Con cuántas princesas, hermana, me pudiste llover, / con cuántos alfabetos de desvanes me calaste? / Querida santa transparente que con tu aguja me cosiste en las venas".
Pese al trasfondo del dolor, transmutándolo, Pilar Sanabria ha escrito un libro que para el lector es un continuo deslumbramiento verbal, pura poesía.
