Mi anterior reseña en esta revista versaba sobre un ensayo en torno al turismo masivo que transmitía una intensa sensación de apocalipsis… Pues bien, tras el desolado ying del agotamiento, hoy llega el yang alciónico de la celebración, ¡albricias! Nos vamos a ocupar de un libro de viajes que representa justamente lo contrario que el previo: se titula Acrópolis.
Portada de 'Acrópolis'.
Acrópolis
Antonio Penadés
Almuzara, 2026. 400 páginas. 21,95 €
Al leer las páginas helenófilas firmadas por el historiador Antonio Penadés (Valencia, 1970) la impresión predominante es que aún hay lugar para la curiosidad elevada y el descubrimiento en este mundo nuestro.
En compañía de su hija adolescente, de las Historias de Heródoto (su especialidad), de unas notas de andar y ver del romántico viajero Edward Dodwell, nuestro autor visita parajes que aún hoy permanecen solitarios. Grecia está cerca, pero, a la vez, se ha conservado notablemente remota: por algunas de sus innúmeras ruinas crece hoy la yedra o la ortiga. Penadés interroga y consulta los parajes.
¿Vieron el rey invasor Jerjes o el poeta liberador Byron esos mismos accidentes o esos mismos templos, o más bien…? Supongo que Acrópolis representa la idea de viajar, especie noble de actividad que solemos distinguir de la de turistear. Mixto de pesquisa geográfica e histórica, Acrópolis transmite, no ya una dicha, sino una idea de dicha, por cuanto traslada a nuestras mentes la noción de un cosmos inagotable en el espacio y el tiempo; de un cosmos libresco, a pesar de Google Earth.
El título del volumen explica, sobre todo, el último tramo del recorrido, en torno al escandaloso expolio británico de la Acrópolis a comienzos del siglo XIX, pero quizá el subtítulo representa mejor el contenido de la narración viajera: Desde Tesalónica hasta Atenas, un viaje por la Grecia central con Jerjes y Edward Dodwell.
El recorrido en coche durante un par de semanas pasa por Meteora, Ioánina, Mesolongi, poblaciones varias del Golfo de Corinto, Delfos, Tebas y muchos lugares más. Penadés rememora varias Grecias de la historia (Edad del Bronce, Imperio Romano, Medioevo, Renacimiento y Barroco, Segunda Guerra Mundial…), pero, en fidelidad con el subtítulo, destacan aquí por su protagonismo el recuerdo de la Segunda Guerra Médica y de la Grecia previa a la Guerra de Independencia, es decir, de la Grecia bajo dominación otomana.
Acrópolis representa la idea de viajar, especie noble de actividad que distinguimos de la de turistear
Esta fue descrita por Dodwell en A classical and topographical tour through Greece during the years 1801, 1805 and 1806. Este último libro que homenajea Penadés contenía numerosas ilustraciones, pintadas por el artista Simone Pomardi, quien se embarcó con el mencionado irlandés en su tour.
De hecho, esta edición ofrece una buena muestra de pinturas del señor Pomardi. A esto hay que añadir unas cuantas referencias a unos partidos de la Eurocopa de 2024…
En estas páginas populosas se habla del dictador albanés Alí Pashá, de Hesíodo, de la batalla de Lepanto o, sin demasiado afecto, de Plutarco. No se deja resumir. A mí los pasajes que más me han gustado son los relativos a la región de Beocia y a la, al parecer, no muy agraciada ciudad de Tebas.
También, la visita a las canteras de las que se sacó la piedra del Partenón. Sobre el expolio de este último por Lord Elgin & Co: “Los británicos llevan defendiendo su oposición a la devolución a Grecia de los mármoles de la acrópolis con los mismos argumentos, casi siempre falaces, desde hace un siglo y medio.
Uno de ellos es ese que afirma que aquella era otra época, que entonces no hubo oposición a la operación, que a todo el mundo le pareció algo normal…” (p. 364). Pues bien, no es verdad.
