Como si de una bomba intimista, doliente y seductora se tratara, en 2019 El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de Tatiana Țîbuleac (Impedimenta) arrasó entre lectores y críticos, repitiéndose el fenómeno este mismo año.
Ahora, 180.000 ejemplares vendidos en España y 26 ediciones después, regresa a la novela con Cuando seas feliz, golpea tú mismo (Impedimenta), la historia de Mila, una migrante moldava en Francia, que lucha contra la nostalgia, el desamor y las ausencias de su padre y de su amigo Malik.
Afincada en París desde 2008, Tatiana Țîbuleac (Chisináu, Moldavia, 1978) ha tardado siete años en publicar esta nueva novela, porque, como explica a El Cultural, en ese tiempo murió su padre, se enfrentó a la incapacidad para crear y tuvo, dice, "la convicción de que podía aprender a vivir sin escribir. No diría que fue una pausa necesaria, pero sí creo que he salido de estos años transformada como persona y como escritora".
Pregunta. ¿Cuáles fueron los principales retos narrativos y personales que le planteó Cuando seas feliz...?
Respuesta. Quería escribir sobre la generación de mi padre, más que sobre mi padre en sí. Al principio, la otra voz de la novela —la de Mila— solo existía como la de una niña pequeña. Pero a medida que avanzaban las páginas, Mila fue creciendo.
»Ganó confianza, encontró su voz y, poco a poco, empezó a reclamar cada vez más espacio en el libro. Al final, me encontré escribiendo sobre dos generaciones y sobre dos personas, y recurrí a mis propios recursos personales más que nunca. Así que puedo decir que este es, en muchos sentidos, mi libro más personal. Pero no es mi historia.
P. Entonces, ¿cuánto hay de memoria y cuánto de ficción en el libro?
R. ¡Ah, ahora viene la pregunta realmente peligrosa! Tras la muerte de mi padre, a menudo me preguntaba cuál sería la forma más auténtica de recordarle. Mi padre era un hombre que creía en las 'cosas importantes': en el bien común, en la literatura y el arte, quizá más de lo que creía en la familia.
»Durante toda nuestra vida compartimos esa devoción por la belleza, incluso cuando nos salía cara. Pensé que, si yo hubiera muerto antes que él, mi padre quizá me habría buscado en sus nietos, en los libros o en el alcohol. Así que hice lo mismo. Creé un lugar donde pudiéramos recordarnos mutuamente, una historia en la que pudiéramos volver a vivir —esta vez mejor, de forma más justa, más plena—. Un libro.
Cubierta de 'Cuando seas feliz, golpea tú mismo' de Tatiana Tibuleac.
P. La obra rinde homenaje a su padre como un periodista apasionado por los libros y la cultura. ¿Hay quizá también un cierto componente de ajuste de cuentas?
R. Mi padre era mi lector más fiel… y el más severo. Nunca se andaba con miramientos. La idea de animar a un hijo a hacer algo simplemente porque le gustaba le resultaba totalmente ajena. Para mi padre, la literatura era sagrada. Si le hubiera preguntado, cuando era más joven, qué le parecía la idea de que escribiera un libro, estoy segura de que habría dicho que no. Para él, no existían escritores de segunda o tercera categoría, solo grandes escritores.
»Cuando publiqué mi primera colección de relatos, me dijo que había encontrado "unas cuantas" frases buenas. En vida, mi padre me veía como médico o como profesora. Le habría gustado que me convirtiera en profesora de lenguas extranjeras en la universidad. Afortunadamente, la emigración también me aportó algo más: la libertad de hacer lo que quisiera, de atreverme a más.
»Leyó El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes con un lápiz en la mano. Mi madre me contó que había subrayado muchísimas cosas. A mí, simplemente, me dijo que, "en realidad", había escrito un buen libro. Nunca volvimos a hablar de mis escritos, solo de premios, viajes y nietos.
P. ¿Y cree que le gustaría esta novela?
R. Estoy segura de que le habría encantado. Para mí, eso es lo más importante del libro, saber que a mi padre le habría encantado este libro. Es nuestro libro. Todos nuestros hitos emocionales están ahí. He creado versiones de cada uno de nosotros tal y como nos hubiera gustado ser: él, más presente; yo, más obediente, sin mentiras ni decepciones. Este libro es un lugar donde él siempre será joven, con su camisa amarilla puesta. Y, por fin, no tendré que echar de menos a mi padre, porque él siempre estará ahí, a mi lado.
"Esta novela es un lugar donde mi padre siempre será joven"
P. Su padre era periodista cuando Moldavia estaba bajo el dominio soviético. ¿Qué precio personal y profesional pagó?
R. Pagó el precio más alto. No quiero convertir a mi padre en un mártir, porque hubo gente que perdió mucho más. Durante la mayor parte de su vida, consiguió mantener un trabajo, aunque nunca fue un trabajo verdaderamente creativo. El periodismo, sencillamente, no podía ser creativo en aquellos tiempos. Solo puedo decir esto, a modo de metáfora de lo que no llegó a ser: cuando murió, dejó siete manuscritos de libros en su escritorio. Nunca publicó ninguno. Cuando los vi, sentí como si hubiera muerto por segunda vez.
La escritora Tatiana Tibuleac.
P. ¿Cree que la invasión de Ucrania supone el primer paso de un nuevo imperialismo ruso? ¿Está Europa en peligro?
R. No quiero diluir estas dos grandes y esenciales preguntas con demasiadas palabras. La respuesta es sí… y sí.
P. La novela es también una historia de amor infeliz o no correspondido… ¿Habría sido la vida de Mila mejor si Malik la hubiera amado?
R. Creo que la vida siempre es mejor cuando alguien te quiere. El triángulo entre Mila, Malik y Ella es fundamental para el libro porque encierra, quizás, el tema más importante para mí: la amistad. Cuando era joven, en una época en la que la vida social estaba controlada y la vida privada solo era posible si se ajustaba a las normas, la amistad se convirtió en una especie de refugio. Los tres son amigos, pero son más que eso. Dejaré que sean los lectores quienes desentrañen pacientemente ese nudo en particular.
P. Mila sufre los primeros síntomas de una pérdida progresiva de la memoria. ¿Qué papel desempeña la memoria en su propia vida y en su obra?
R. Si tuviera que establecer un paralelismo entre Mila, que va perdiendo poco a poco la memoria, y yo, como escritora que va recuperando la suya a través de la escritura, diría que me siento casi como si estuviera despertando de una larga borrachera. Aún no sé si es una fortaleza o una debilidad para mi escritura, o para mi voz, que la memoria haya llegado a significar tanto para mí como tema. El tiempo lo dirá.
"Me encantan los españoles. Y ellos también me quieren"
P. ¿Ha empezado ya a escribir la novela sobre sus abuelos, que fueron deportados al Gulag en Siberia?
R. Mi próximo libro tratará sobre eso.
P. ¿A qué cree que se debe su extraordinario éxito en España?
R. Me encantan los españoles. Y ellos también me quieren. Quizá sea así de sencillo.
