Ocurre a menudo en la narrativa contemporánea, quizás con demasiada frecuencia, que la frontera entre el personaje principal de una novela y su autor se desdibuja hasta el límite.
No es ese el caso de la obra ganadora del Premio Booker en 2025 La carne (Feltrinelli, 2026). Si István, su protagonista, a quien acompañamos en su peripecia vital desde su adolescencia en Hungría hasta su experiencia como emigrado en Londres, es un hombre con serios problemas para comunicarse, David Szalay (Montreal, 1974), su demiurgo, demuestra durante su conversación con El Cultural una precisión admirable con las palabras.
Bajo una tupida mata de pelo gris, su ceño fruncido, residente permanente en su rostro, de esos que no desaparecen ni para dormir, nos observa durante toda la entrevista. También lo vemos presente en todas sus fotografías. Es síntoma de una cabeza en continuo funcionamiento para entregar la respuesta más acertada. Y así lo hace.
Curioso contraste con István, al que la crítica no ha tardado en identificar como un reflejo de una masculinidad atenazada por la soledad y la incapacidad para expresarse emocionalmente. No en vano, durante los diálogos de La carne, llamativamente escuetos, nos encontramos ante un protagonista frugal en palabras en el que sus intervenciones a menudo se reducen a una o dos palabras con las que trata de cerciorarse de lo que acaba de escuchar ("¿Sí?", "¿en serio?" y "¿de verdad?" son su marca de la casa).
Un recurso que, con todo, funciona a las mil maravillas para componer un relato descarnado (y sorprendentemente enternecedor) en el que pensamiento y palabra quedan en un segundo plano.
Pregunta. ¿De dónde surgió la idea de esta novela?
Respuesta. Llevaba unos años viviendo en Hungría cuando empecé a escribir este libro. Quería escribir algo que tuviera un aspecto húngaro y también un aspecto inglés. Pensé que sería una buena idea tener a un personaje húngaro que emigra a Inglaterra, dado que muchísima gente hizo eso hace unos 20 años. Otro de los puntos de partida es que quería desde el principio escribir un libro que pusiera énfasis en la corporalidad, en la vida como una experiencia física.
Cubierta de 'La carne' de David Szalay.
»De hecho, el primer capítulo era originalmente un cuento. Cuando lo terminé caí en la cuenta de que sería un muy buen primer capítulo para una novela, y que encajaría con el énfasis en la corporalidad.
P. ¿Por qué es tan importante esta corporalidad en el libro?
R. A menudo en las novelas los personajes son concebidos principalmente como mentes. La novela trata sobre sus vidas interiores. Por supuesto, todo eso es cierto y real, pero somos seres físicos antes que nada. Todos los demás aspectos de nuestra existencia se derivan de eso. Quería escribir una novela sobre la naturaleza sensual y sensorial de la existencia.
"Somos seres físicos antes que nada. Todos los demás aspectos de nuestra existencia se derivan de eso"
P. La vida de István se narra con un tono marcadamente lacónico. Él mismo es un hombre de muy pocas palabras. La crítica ha visto en esto un reflejo de la incomunicación masculina. ¿Está de acuerdo?
R. El libro trata sobre las dificultades de comunicación en general. En muchos sentidos, el diálogo muestra de forma casi cómica las dificultades de comunicación, las reticencias, etc. Pero en realidad no estaba intentando hacer una afirmación específica sobre que a los hombres les resulte difícil comunicarse. Es cierto que al retratar ciertos tipos de comportamiento masculino, eso queda atrapado en la red de todos modos y queda representado. Sin duda ocurre en varios momentos del libro, no solo con István, de hecho, sino también con otros personajes masculinos.
»Me interesaba más mostrar la forma en que las vidas se ven moldeadas por todo tipo de acontecimientos sobre los que las personas no tienen ningún control, acontecimientos aleatorios y exteriores. Además, el mero hecho de ser un cuerpo físico impone grandes limitaciones a lo que es posible y lo que no lo es.
P. Se le ha comparado con Hemingway por la economía del lenguaje que ambos tienen en común. Sin embargo, se ha dicho que, al contrario que los hombres de acción de Hemingway, István no es alguien en quien uno se quiera ver representado.
R. A menudo en Hemingway encuentras la fragilidad, la vanidad, las debilidades de la masculinidad y la dificultad de estar a la altura del estereotipo de lo que es o no masculino. Creo que simplifica a Hemingway decir que solo se trata de una glorificación directa de la masculinidad. Por lo tanto, hay menos diferencia desde ese punto de vista de lo que tal vez se ha sugerido. Tal vez en este libro es más evidente.
P. ¿Hay algo que podamos admirar de István?
R. Tiene cualidades positivas. Un personaje sugiere que es alguien que no juzga a los demás, y probablemente sea cierto. Podría percibirse como una especie de pasividad, y lo es, pero también tiene matices positivos. Al final llega a aceptar su vida, la cual obviamente ha incluido una enorme cantidad de sufrimiento, de una manera que también me parece bastante admirable.
P. ¿Cuál es su problema? Su soledad parece crónica.
R. La vida misma. En cierto modo todos empezamos solos, excepto por nuestras madres, y mucha gente termina sola también. Él tiene todas estas experiencias en su vida a lo largo del libro, cosas bastante dramáticas y grandes: enormes cambios de fortuna, enormes cambios en cuanto a su posición en el mundo. Al final, todo nos será arrebatado a todos, y él ha tenido que asimilar eso tal vez más temprano en la vida de lo que es habitual, pero es algo que todos tenemos que aceptar.
P. Sus primeros encuentros sexuales con su vecina tienen consecuencias catastróficas para él. ¿Determina eso su futuro? ¿Habría llevado una vida tan solitaria de no haber pasado por ese episodio?
R. Sin duda cambió mucho su futuro. Habría sido diferente de no haber ocurrido eso. Siempre hay algo que va a cambiar la vida de todos. Siempre habrá cosas que sucedan que hagan que tu vida no sea la misma que habría sido si esa cosa no hubiera ocurrido. En la vida de todo el mundo hay cosas que hacen que todo cambie, que la vida no sea la misma como resultado. Hay una especie de aleatoriedad en eso. Es algo con lo que él tiene que aprender a vivir, uno de los aspectos de la existencia que tiene que asimilar, porque no es algo que puedas evitar. Es simplemente parte de la naturaleza de la vida.
"Ni nosotros mismos entendemos nuestras propias motivaciones"
P. ¿Cómo ve István el sexo? En la novela parece casi un procedimiento rutinario la mayor parte del tiempo.
R. Al principio del libro, primero siente cierta repulsión, pero al mismo tiempo se siente atraído por la vecina mayor. Básicamente está aprendiendo qué es lo que le atrae. Es el proceso de comprender que lo que le atrae no es necesariamente lo que cree que debería atraerle o lo que le han enseñado que debería atraerle. Más adelante en el libro él no suele ser quien aparece persiguiendo, por lo que tal vez desarrolla una actitud displicente al respecto.
P. Su hijastro llega a decir que István es el reflejo de "una masculinidad primitiva". ¿Estás de acuerdo con él?
R. La razón por la que mantuve esa parte —casi la quito de la versión final— es que ni yo mismo sabía si estaba de acuerdo con esa afirmación. Era complicado. En cierto modo, se siente como si tuviera algo de verdad. Ciertos aspectos de István sí se relacionan con un sentido muy tradicional de la masculinidad: fue soldado y guardaespaldas, trabajos que implican violencia. Tampoco es muy expresivo. En todos estos sentidos, parece la figura del arquetipo masculino tradicional. Pero hay otras cosas en él donde parece mucho más complicado. Creo que en última instancia es una figura demasiado complicada como para descartarla de esa manera. Lo interesante de ese comentario de Thomas es que es muy difícil decir si es verdad o no.
P. ¿Así que incluso para usted fue complicado entender las motivaciones de István?
R. Claro. Bueno, hasta cierto punto ni siquiera intenté entender las motivaciones de István. Supongo que una de las cosas de las que trata el libro es la dificultad de entender las motivaciones de las personas, incluso las nuestras. Eso surge repetidamente en el libro: la discusión sobre los motivos y las intenciones. El libro en sí nunca atribuye realmente una intención a ninguno de los personajes. A veces dicen lo que pretenden hacer, pero hay un signo de interrogación sobre ello.
» Por ejemplo, no me queda claro qué motiva a István al principio de su relación con su esposa. ¿Le interesa su dinero? ¿No le interesa su dinero? ¿Simplemente está disfrutando de la relación sexual que tienen sin pensar en ello en otros términos? ¿Tiene algún plan para intentar sacarle dinero? No lo sé, no estoy seguro. Pero la razón por la que eso no importa es porque creo que él tampoco está seguro. Ni nosotros mismos entendemos nuestras propias motivaciones.
P. A lo largo de su vida, parece que István es arrastrado por las circunstancias en lugar de por elecciones conscientes. ¿Lo consideras responsable de su propio destino o una víctima de la vida?
R. Lo que parecen ser decisiones a menudo no está impulsado por un pensamiento racional consciente, sino por otras cosas: deseos físicos, aversiones, necesidades, aspectos emocionales. Simplemente no veo la vida como una serie de decisiones en ese sentido. Pero eso no quiere decir que sea totalmente pasivo tampoco. Hay una interacción compleja entre la capacidad de acción individual y otras cosas, lo que produce la forma de una vida individual. Pero es muy difícil separar qué es más importante o qué causa qué.
