En El pastor y los lobos, Santiago Roncagliolo (Lima, Perú, 1975) une el periodismo y la creación, dos de las facetas principales de su actividad con la pluma. Desde el punto de vista temático, el libro trata sobre la Iglesia católica y el poder, argumentos que había utilizado con éxito en la trilogía formada por Abril rojo (2006), Y líbranos del mal (2021) y El año en que nació el demonio (2023).
Cubierta de 'El pastor y los lobos'.
El pastor y los lobos
Santiago Roncagliolo
Seix Barral, 2026
330 páginas. 21,90 €
Además, en El pastor y los lobos Roncagliolo une la factualidad y la ficcionalidad. Para ello incluye a personajes reales como ya hiciera en El amante uruguayo (2012), un trabajo en el que recrea la relación entre Enrique Amorim y Federico García Lorca, y La cuarta espada (2007), donde trata sobre Abimael Guzmán, el líder de Sendero Luminoso.
El pastor y los lobos es una crónica o reportaje largo sobre las luchas vaticanas a las que se enfrentaron el papa Francisco y su sucesor, León XIV, ambos favorables a una teología focalizada en los pobres y en los que sufren frente a la que tiene una visión más conservadora de la doctrina. Pero, sobre todo, y en ello se centra el argumento principal de la obra, los dos papas tienen en común que combaten los abusos cometidos en la Iglesia.
Roncagliolo pone su interés en la figura de Robert Prevost, un casi desconocido cardenal nacido en Chicago que hasta 2023 había ejercido como misionero en Chiclayo, la capital de la región de Lambayeque en la zona noroeste de Perú. Se trata de una de las ciudades más pobladas del país, asiento de culturas prehispánicas, en la que, según se afirma en el texto, "la pobreza alcanza a un tercio de la población" y donde el crimen organizado es un componente de su ADN.
Allí, Prevost se involucró con los más desfavorecidos y manifestó una actitud muy crítica contra los sacerdotes que habían cometido delitos de carácter sexual. El futuro León XIV se había expresado a favor de las investigaciones de dos periodistas –Paola Ugaz y Pedro Salinas– que durante años rastrearon las conductas delictivas de miembros del Sodalicio de Vida Cristiana, una controvertida sociedad perteneciente a la Iglesia católica que se mostraba muy beligerante con quienes osaran dudar de la conducta –no siempre pulcra– de sus miembros.
Desde una perspectiva solo literaria, el texto no siempre resulta armónico por el exceso de información
Ugaz y Salinas habían firmado juntos Mitad monjes, mitad soldados (2015), un volumen en el que reunían los testimonios de 30 víctimas de los sodálites.
En El pastor y los lobos, Roncagliolo entrevera la historia de los abusos y desmanes político-económicos de parte del clero con una trama autobiográfica en la que, de forma fragmentaria, relata la difícil relación que tuvo con su padre, Rafael Roncagliolo, exministro de Relaciones Exteriores de su país. También se hace eco de la reconciliación final entre ellos, que se produjo a distancia y en silencio, "sin hablar jamás de nuestra vida anterior, como si nunca hubiera pasado".
Nos encontramos, pues, ante una investigación –así la denomina el autor– acerca de un tema escabroso en la que se utilizan recursos propios de los documentales, sobre todo cuando el narrador introduce en su literalidad las diferentes aportaciones de víctimas, testigos, periodistas y otras personas relacionadas con la trama.
El libro, que desvela pormenores secretos del cónclave en el que se eligió al papa actual, tiene un indudable valor como testimonio de unos actos repugnantes ante los que nadie puede permanecer impasible, y ese es su mérito principal. Aunque es obvia la dificultad de ordenar los numerosos datos que contiene, desde una perspectiva solo literaria, el texto no siempre resulta armónico, precisamente por causa del exceso de información.
