Fantasma, el debut literario de Nerea Pérez de las Heras (Madrid, 1982), dará que hablar en esta rentrée. Aunque la autora ya había visto una obra propia en las librerías, Feminismo para torpes (2019) recoge, en realidad, un monólogo de humor que se había estrenado en dos salas de Madrid y que, debido a su éxito, el Teatro del Barrio volvió a programar en 2018.
Cubierta de 'Fantasma'.
Fantasma
Nerea Pérez de las Heras
Alfaguara, 2026
248 páginas. 19,90 €
Con posterioridad Pérez de las Heras aprovechó el material y produjo una serie de vídeos bajo el mismo título para El País. En todos estos trabajos, la autora ponía en solfa el machismo que aniquila nuestro ideal de igualdad.
Fantasma es un libro escrito con las dosis necesarias de profundidad y humor, y es, además –o, sobre todo– una obra compuesta de principio a fin por alguien que responde a los calificativos "lesbiana, roja y coja", como recogía el cartel con el que dos amigos la esperaban en el aeropuerto de Madrid.
La obra, que encaja en el género de la autoficción, se inicia con el suceso que tuvo lugar en el verano de 2023 en aguas de Menorca, cuando la hélice de un barco seccionó parcialmente la pierna derecha de la protagonista. Después de seis cirugías, los facultativos fracasaron en su intento de salvar su extremidad inferior, aunque no la vida de la escritora. Fantasma es la crónica de lo que pasó desde entonces, con la complejidad física, psicológica y social que entraña haberse enfrentado a un percance semejante.
Nos encontramos ante un texto de carácter testimonial, contado en primera persona, que consta de un preámbulo en el que se explica el asunto de forma escueta y once capítulos ordenados temáticamente, aunque también rige en ellos una cronología que contribuye a la estructuración del relato. La narración revela el tránsito que experimenta la protagonista desde su situación libre de la dificultad sobrevenida, hasta las transformaciones que tanto ella como su entorno (su novia, su familia, sus amigas) experimentan tras el accidente.
'Fantasma' es un libro de autoficción escrito con las dosis necesarias de profundidad y humor
Comienzan con la sorpresa y el miedo inicial ante la nueva realidad y desembocan en la aceptación ante la conciencia de la irreversibilidad, pasando por los trucos de normalización para no acrecentar la angustia del entorno y la difícil gestión de todo el cambio.
En la obra, Nerea Pérez de las Heras se asienta en su militancia en diferentes ámbitos –sobre todo de género e ideológico–, y es ahí donde la historia cierra el ángulo de visión para convertirse en parcial y esquemática. En ocasiones, además, la autora simplifica la realidad, cae en el prejuicio, genera contradicciones excesivas y produce algunas frases desafortunadas.
Sin embargo, el contenido se universaliza cuando cuenta los hechos como ser humano y se refiere a la infancia familiar ("recuerdo el hogar de mi infancia como un tumulto desordenado pero armónico", dice), al procedimiento de cuidar de los padres dependientes (el proceso de maternarlos, según su expresión) o cuando reflexiona desde su vulnerabilidad sobre la endeble línea que separa lo regular de lo singular.
También cuando medita –con lucidez y sin paliativos– sobre el tiempo y la temporalidad aprendida, sobre la necesidad de pertenecer a un grupo en el que sentirse a salvo o sobre el aprendizaje que toda vida conlleva. Incluso cuando especula sobre la rareza de estar sana y fuera de peligro, "una excepción intermitente, infinitamente inestable".
En Fantasma, la autora revela la otra cara de la luna y enseña a mirar de frente a lo no normativo, a lo que no se ajusta al canon. Y se lo cuestiona todo, lo que no deja de ser un sano ejercicio del entendimiento.
