Publicada

Menuda sorpresa ha resultado ser Materia prima (1984), probablemente el título más reconocido del por otro lado muy poco conocido (al menos por estos lares) Jörg Fauser (Hesse, 1944 -Munich, 1987), un texto que, más allá de su innegable fuerza literaria y del interés histórico que depara el vibrante mapa que ofrece de la escena alternativa de Alemania a finales de los 60 y principios de los 70, hace también las veces de excelente puerta de entrada al particular mundo literario de su autor, escritor noir de culto (suyo es El hombre de nieve) pero sobre todo figura esencial de la contracultura de su país.

Portada de 'Materia Prima', de Jörg Fauser. Sajalín

Materia Prima

Jörg Fauser

Traducción de Carlos Fortea

Sajalín, 2026

296 páginas. 21,50 €

Que el “viejo indecente” hubiera nacido también en Alemania parece ahora una casualidad, pero que las vidas de ambos (al menos sobre el papel) ofrezcan tantos paralelismos da que pensar. El protagonista de Materia prima, Harry Gelb, alter ego del autor, es un escritor borracho y drogadicto que no tiene donde caerse muerto. Para colmo, no consigue publicar lo que escribe por ser demasiado “vanguardista”. Entre rechazo editorial y rechazo amoroso (su vida personal no le va a la zaga) prueba con todo tipo de trabajos alimenticios, de empaquetador a vigilante nocturno, pasando por la creación de una revista underground (el mismo Fauser promovió varias en la época) en la que nadie se pone de acuerdo en nada.

La sombra tanto del barfly como del factótum bukowskiano sobrevuela toda la propuesta, pero todo lo que aquí se cuenta le pasó a Fauser, de una forma u otra, así que poco se puede objetar. Con todo, a quien le debe Harry Gelb su alma de escritor yonqui aficionado al cut up es a William S. Burroughs, con quien tendrá en la novela un encuentro entre adictos de lo más definitorio: Gelb le contará a Burroughs lo que se mete por vena y el autor de El almuerzo desnudo se echará, espantado, las manos a la cabeza.

Así de dura y divertida se presenta Materia prima, puro realismo sucio, una obra que de haberse publicado durante los tiempos que retrata sería hoy día considerada un clásico de la literatura beat europea, tal es su vocación, en tanto que se mueve, a golpe de chute y de borrachera, entre Frankfurt, Berlín y Estambul, con escapadas a Londres, Múnich y Viena. Fauser nos recuerda así que buena parte de los ideales contraculturales que dieron pie al Mayo del 68 se implantaron primero en Alemania, vía la Escuela de Frankfurt, pero también a través de las ostermärschse y algunas pioneras revueltas estudiantiles.

Y bajo los adoquines, ya se sabe. Fauser, que conoció aquello de primera mano, reconstruye en su novela todo un entramado de bares alternativos, casas ocupadas y redes de trapicheo, cineastas experimentales y grupos de música psicodélica, similar al que existió en las principales ciudades del mundo occidental. Por motivos que escapan a la razón, lo ocurrido en Alemania durante los años de la contracultura suele quedarse fuera del radar del interés internacional. Demasiado serios y formales, pensarán algunos, tirando de tópico, cuando en el fondo eran igual de golfos. Si la recuperación de la obra más transgresora de Fauser sirve para remediar algo al respecto, bienvenida sea. Mientras tanto, disfrutemos de uno de los rescates del año.