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Will Eisner fue un autor, dibujante y teórico estadounidense considerado una de las figuras más importantes en la historia del cómic occidental y "padre de la novela gráfica" con su obra Contrato con Dios. De ahí que los premios más importantes del sector en el mundo anglosajón lleven su nombre.

Considerados como "los Oscar del cómic", se entregan anualmente en la Comic-Con de San Diego y este año uno de ellos ha sido para la ilustradora e historietista Laura Pérez (Valencia, 1983) gracias a su exquisita y delicada novela gráfica Nocturnos.

Esta obra ha obtenido el premio Eisner a la mejor edición estadounidense de material internacional, lo que, siguiendo con el paralelismo cinematográfico, sería algo así como el Oscar a mejor película internacional. El libro fue editado originalmente por Astiberri en 2024 y en Estados Unidos lo ha publicado el sello Fantagraphics, referente en el cómic de autor norteamericano, con traducción de Andrea Rosenberg.

En estos premios Eisner no ha sido la única española galardonada. También lo ha sido el dibujante Javier Rodríguez, que trabaja directamente para el mercado estadounidense. Rodríguez se llevó tres premios: mejor miniserie por Absolute Martian Manhunter, con guion de Deniz Camp y publicada por DC; mejor dibujante/entintador y mejor artista de portadas.

La obra premiada de Laura Pérez se adentra en los misterios de la noche y del sueño a través de varios relatos y estampas. Descubrimos en sus páginas a personajes con insomnio, sueños extraños, reflexiones sobre el paso del tiempo y la naturaleza humana... Todo ello con un trazo preciso y elegante, y un dominio absoluto del negro en contraste con colores suaves. Una lectura melancólica y placentera a partes iguales.

Una página de 'Nocturnos', de Laura Pérez. Astiberri

La autora sabía que estaba nominada pero no viajó hasta California para la gala porque no esperaba ganar el premio, ya que este año "el nivel era muy alto". Al final, no solo lo ganó, sino que se enteró de la noticia nada más despertarse el día de su cumpleaños. Sin duda, no es mal regalo.

Editada en seis países, Nocturnos se encuentra además en una fase incipiente de adaptación como película de animación.

Laura Pérez cuenta además con una sólida trayectoria en el ámbito de la ilustración. Ha trabajado para publicaciones como The Washington Post, National Geographic, The Wall Street Journal y Vanity Fair. Además, fue nominada a un Emmy por los títulos de crédito animados de la serie Solo asesinatos en el edificio.

No obstante, hace unos años decidió apostar fuertemente por el cómic, y a la vista está que fue una buena decisión. En 2016 ganó el Premio Fnac-Salamandra Graphic con su primera novela gráfica, Náufragos, realizada junto al escritor Pablo Monforte. Después ha publicado, en solitario, Ocultos (2019, Premio El Ojo Crítico 2020), Tótem (2021), Espanto (2022) y la recién premiada Nocturnos (2024), las cuatro con Astiberri.

Portadas de la ediciones estadounidense y española de 'Nocturnos', de Laura Pérez Fantagraphics / Astiberri

Pregunta. ¿Qué importancia tiene para usted este premio Eisner?

Respuesta. Me hace pensar que tomé una buena decisión cuando hace muchos años decidí darle más importancia a los cómics que al mundo de la ilustración. Empecé a trabajar en el medio precisamente cuando mejor me iba con la ilustración; fue un momento en el que decidí apostar por una voz propia, a pesar de las dudas, y ahora pienso que hice bien.

P. ¿Qué factores cree usted que han favorecido que le otorguen este galardón? No sé si es porque cuenta una historia universal, muy visual y con poco texto, con un dibujo espectacular a nivel técnico...

R. No lo sé con certeza porque no lo especifican, pero pude ver una entrevista a un miembro del jurado en una biblioteca de Nueva York donde comentaba que le gustaba mucho el tratamiento del paso del tiempo, que es de lo que trata Nocturnos. Destacaba especialmente unas imágenes del principio, donde aparece un fuego en una cueva y luego se traslada temporalmente al presente.

P. Justo esta mañana he estado releyendo su cómic y me he detenido bastante en esa misma página. Me ha parecido un paralelismo temporal excelente: vemos el fuego de la cueva prehistórica y, en la siguiente viñeta, una luz en el mismo punto de la composición, pero encendida en una ventana de un edificio actual. ¿Qué importancia tienen los saltos temporales en su obra?

R. A mí me gusta pensar que, por más que pase el tiempo o evolucionemos tecnológicamente, en realidad seguimos siendo seres sintientes que se hacen las mismas preguntas generación tras generación. Los saltos en el tiempo son muy interesantes de plantear porque transmiten que lo que te pasa a ti le ha pasado a toda la humanidad; en eso consiste la vida. El cómic permite esos saltos que en la vida real no podemos hacer, y por eso nos fascinan tanto los libros y las películas.

Una página de 'Nocturnos', de Laura Pérez. Astiberri

P. ¿De qué manera influye un premio tan importante en la proyección internacional del cómic? He visto que en la web de Fantagraphics ya aparece como agotado. ¿Estaba así antes del premio o ha sido a raíz de la noticia?

R. No sabía que estaba agotado; espero que lo repongan pronto. Imagino que les habrá pillado el toro. En España se acaba de reeditar hace un mes, lo que vendrá muy bien a la editorial, y en Estados Unidos salió el año pasado, así que les tocará volver a imprimir.

P. Me ha sorprendido que hayan mantenido el título en español, Nocturnos, en la edición estadounidense.

R. Fue algo muy curioso. Los americanos me explicaron que la palabra "Nocturnos" tenía connotaciones misteriosas y una fonética que resultaba atrayente. Tampoco cambiaron Ocultos [una obra anterior], que podría haber sido Hidden. Les resulta más exótico y les gustaba mucho cómo sonaba.

Una página de 'Nocturnos', de Laura Pérez. Astiberri

P. ¿En cuántos países se ha editado el cómic hasta ahora?

R. Se ha editado en seis: Estados Unidos, Francia, Italia, Polonia, República Checa y España.

P. A raíz de este reconocimiento, ¿cree que se venderán más los derechos internacionales?

R. No lo sé, aún quedan muchos países. Lo que sí puedo decir es que estamos en un proceso muy inicial para adaptar la obra como película de animación. Estoy muy contenta con esto. También me haría ilusión que el libro se editara en Japón, creo que la ambientación tranquila de la obra podría encajar allí muy bien.

Una página de 'Nocturnos', de Laura Pérez. Astiberri

P. ¿Nos podría contar algo más sobre esa adaptación? ¿Es para alguna plataforma o productora en particular?

R. Estamos en una fase muy incipiente; de hecho, nos acaban de conceder las ayudas de guion. Ahora mismo estamos en fase de readaptación porque el libro funciona muy bien en papel, pero el peso del guion debe ajustarse para una película. La productora se llama Suica Films, es de Valencia. Ha habido interés de otras productoras para hacer algo en acción real, pero no se ha firmado nada.

P. ¿Le han llegado nuevas propuestas o proyectos desde que se conoció la noticia del premio?

R. Me llegan muchas propuestas de adaptación de novelas que son best-sellers, pero suelo decir que no porque yo me dedico a hacer cómics propios. Involucrarse en un libro me lleva mucho tiempo; el siguiente que estoy haciendo lo terminaré a finales de 2027 para publicarlo en 2028 (¡y si no, tendré un gran problema!). Como ya sé cuál será el siguiente después de ese, no hay cabida para otras adaptaciones.

Una página de 'Nocturnos', de Laura Pérez. Astiberri

P. Por lo que veo, usted no tiene momentos de parón o bloqueo creativo.

R. En realidad es curioso, porque parece que tengo muchas ideas, pero en realidad lo que pasa es que cada una me lleva dos años desarrollarla. Con tener un par de ideas ya tengo el trabajo de los próximos cuatro años planificado. Voy contando la vida por proyectos.

P. ¿Se dedica actualmente al 100% a sus cómics o sigue aceptando encargos de ilustración?

R. Hoy mismo he tenido que decir que no a tres encargos. Sin embargo, mientras hablo contigo, estoy dibujando personajes para otro encargo importante que tengo en marcha pero del que no puedo hablar todavía. Trabajo con horario americano, así que me levanto muy pronto para avanzar en las páginas de mi próximo libro y luego me conecto con ellos por la tarde. A nuestras siete de la tarde ellos están a tope mandando cientos de emails y conectados a la cámara.

P. ¿Podría avanzarnos algo de su próximo libro?

R. Por ahora solo te puedo decir que supone una ruptura con lo anterior. Con Nocturnos se cerró una trilogía y un estilo de narrativa que no creo que vuelva a repetir. Ya he aprendido a hacer eso y ahora quiero aprender cosas nuevas en vez de repetir fórmulas.

P. Usted ya tenía abiertas las puertas del mercado americano antes de este premio. ¿Cuándo dio usted ese salto al panorama internacional?

R. De hecho, empecé como ilustradora primero en Estados Unidos en 2011 gracias a una agencia canadiense, Anna Goodson. Me fue muy bien y conseguí muchos trabajos siendo una absoluta desconocida. Después de unos diez años con agencias, decidí dejarlas para centrarme en Ocultos. Fue una decisión arriesgada porque me iba muy bien con ellas, pero necesitaba tiempo para escribir y dibujar mis propios cómics. Ahora puedo mantenerme por mí misma y solo cojo encargos muy específicos que me apetecen mucho.

P. En España se suele decir que vivir del cómic es muy difícil, incluso para autores premiados. ¿Usted cómo percibe la situación de la profesión?

R. Es difícil mantenerse. En mi caso, trabajar para Estados Unidos viviendo en Valencia ayuda por el cambio de moneda y los presupuestos que manejan allí. Por ejemplo, tengo compañeros que viven en Los Ángeles y pagan 5.000 dólares al mes de alquiler. Si trabajas para fuera, pero viviendo en España, la situación es muy distinta. Este año estoy más tranquila porque recibí la subvención de ayuda al cómic del Gobierno, pero soy consciente de que la situación puede cambiar de un año para otro. Mi familia me decía que buscara algo más estable, pero soy muy feliz así y no lo cambiaría por nada.

P. ¿Cuáles son sus reflexiones acerca del desarrollo de la inteligencia artificial generativa en su sector?

R. Es normal que mucha gente se sienta perjudicada porque las empresas ven la oportunidad de ahorrar costes. Se nota mucho cuando algo está hecho con IA; parece que todo el mundo usa las mismas plantillas. Ahora mucha gente ha descubierto que puede hacer estas cosas por sí misma en su casa, me recuerda a cuando surgió Photoshop. Sin embargo, creo que el factor humano no va a desaparecer. La IA no piensa por ahora, sigue directrices. Es verdad que habrá trabajos que se pierdan, pero surgirán otros de supervisión.

P. ¿Cree usted que la autoría humana se verá revalorizada?

R. Sin duda. Ya existe una contracultura de la IA donde la autoría humana se reivindica mucho más. Por ejemplo, en una de las ediciones extranjeras de Nocturnos me pidieron incluir un sello que indicara "hecho por un humano". Es una forma de reivindicar que el lector está alimentando y leyendo a un ser humano.

P. ¿Qué otros creadores le han inspirado a usted en la búsqueda de su propio estilo?

R. Me inspira mucho el cine en general: Tarkovski, Wes Anderson, Bergman, Kubrick o Sofia Coppola. También me nutro de la música; cuando hago un cómic me creo una lista en Spotify para entrar en ese estado de conciencia. Curiosamente, lo que menos me influye son los cómics. Me interesan más los ensayos, la antropología y el misterio. Para mí, la literatura es pura magia porque te permite meterte en la mente de alguien con solo abrir una página.

P. Valencia es una tierra que ha dado muchísimos autores importantes. Hábleme de su formación y de su relación con ese ecosistema de ilustradores valencianos.

R. Empecé Bellas Artes en Valencia, pero luego estuve en Francia, Canadá, Barcelona, Londres y Singapur. Salir fuera me ayudó a conocer el mundo y a valorar más las características de vida que tenemos aquí. No sé exactamente por qué hay tantos artistas increíbles en Valencia; quizás influya salir de niño a la calle y ver las fallas, que son obras de arte enormes, o la luz del Mediterráneo que tan bien pintó Sorolla. Sea como sea, es una coincidencia muy bonita que merece ser celebrada.