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Al comienzo, Abril o nunca produce la equívoca impresión de abordar un asunto costumbrista. Juan Gómez Bárcena (Santander, 1984) refleja una situación frecuente en nuestros días, la ruptura de un matrimonio y sus consecuencias; en este caso en la niña Teresa, a quien Daniel, el padre, comparte cada dos fines de semana.

Portada de 'Abril o nunca'. Seix Barral

Abril o nunca

Juan Gómez Bárcena

Seix Barral, 2026. 366 páginas. 21,90 €

La circunstancia vale como anécdota de partida. Un 13 de abril Daniel celebra los 13 años de la chiquilla en Benidorm, donde él vive. Le reserva con secreto un equipo de snorkel, regalo que ilusionará, supone, a la descontentadiza chavala. Profesor de buceo en una academia, Daniel la llevará, además, a una cala cercana para enseñarle el manejo del aparato.

Es un momento de complicidad de padre e hija, un pasaje que reinstaura la felicidad entre ambos, disfrutando de los bocadillos de mortadela que tanto le gustan a ella y alejando del pensamiento las disensiones matrimoniales.



La jornada termina, sin embargo, con un irreparable percance. Entonces el costumbrismo muta en una dura indagación en las heridas del alma, en el sentimiento de culpa y en otras torturas interiores. En uno de los frecuentes desdoblamientos mentales del personaje, elevado a protagonista de la novela, se refleja de forma rotunda su estado: “Daniel, un hombre trastornado por el dolor”.

La novela va mostrando las conocidas como fases del duelo, sin que Daniel alcance a superarlo y llegue a la aceptación de lo ocurrido. Un año después del tremendo episodio, lo continúa ocultando de manera enfermiza y hasta negándolo en ensoñaciones morbosas. No es capaz de rehacer su vida, ni con una nueva pareja a la que su carácter enigmático lleva al límite ni con el estímulo de un amigo íntimo de infancia que regenta un restaurante en la turística ciudad levantina.

Daniel se ensimisma en delirios psicológicos. Sustituye la realidad común por enajenantes sucedáneos. Se entrega a sofisticados y agresivos juegos de rol. Y se engancha al foro social Reddit, donde un diabólico John1419 siembra en su cabeza graves incertidumbres y conjeturas filosóficas.

El penoso proceso de duelo se transmuta en una inquisición metafísica que abarca amplio número de asuntos. A la materia novelesca se agregan reflexiones, debates o notas sobre la muerte, la vejez, la entropía, la familia, la locura, el olvido, las fronteras de la realidad o el consuelo. Todo, bajo el leitmotiv del libro, el tiempo.

No es el tiempo un concepto unitario, hay al menos cuatro clases, según se detalla: el de los relojes, el de los vínculos, el del límite y el que no gira, ni avanza ni retrocede. Y sobre esa diversidad de percepciones planea un asunto capital de la existencia, el retorno al pasado, un viaje tan necesario como peligroso contra las leyes de la física porque el tiempo siempre va hacia delante.

Con intensos pasajes visionarios, Gómez Bárcena confiere hondura y genuino dramatismo a la vivencia del dolor y la soledad

La temporalidad posee tal importancia que marca la propia estructura de la novela. Seis capítulos rotulados con periodos del año se encadenan: abril, primavera, verano, otoño, invierno y abril.



El segundo abril constituye un buen acierto temático y técnico: repite literalmente parte del primer abril y a la vez sirve de balance de la experiencia enajenante de Daniel. De esta manera, la novela y la vida coinciden en un tiempo circular.

Otros recursos más indican la exigencia constructiva de Juan Gómez Bárcena. Aunque abuse algo de los videojuegos y de la red social, con esos medios, más con intensos pasajes visionarios, confiere hondura y genuino dramatismo a la vivencia del dolor y la soledad.