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Acostumbrados en nuestro país a trabajos de historiografía filosófica que abordan la recepción de un pensamiento desde una perspectiva internalista, donde se examina cómo las ideas de un filósofo han influido en las de otros, la exterioridad de la mirada sociológica que practica este libro puede resultar desconcertante.

Portada de 'Heidegger en España'. Akal

Heidegger en España

Francisco Vázquez y Álvaro Castro

Akal, 2026

424 páginas. 22 €

Los autores, Francisco Vázquez (Sevilla, 1961) y Álvaro Castro (Córdoba, 1978), profesores de Filosofía en las Universidades de Cádiz y Córdoba respectivamente, no son estudiosos de Heidegger ni pretenden un conocimiento especializado de su obra.

Contemplan su incidencia en el campo filosófico español como la llegada de un producto rompedor a un mercado de bienes culturales donde se cruzan intereses ideológicos y luchas personales por el prestigio simbólico, amén de otros condicionantes materiales que rebasan la esfera de la sola teoría.

Con ello, no se trata de reducir la filosofía a luchas de poder; pero sí de comprender que la vida del espíritu está atravesada por las mismas fuerzas que conforman la vida social, y que las trayectorias intelectuales obedecen a estos mecanismos.

Su enfoque es, pues, el de la denominada sociología de la filosofía, un marco disciplinar inaugurado por pensadores como Pierre Bourdieu o Randall Collins en las últimas décadas del siglo pasado, y dentro del cual Francisco Vázquez ha brindado ya aportaciones de relieve como La filosofía española: herederos y pretendientes.

El entusiasmo de la acogida inicial de Ortega al pensamiento de Heidegger iría dando paso a cierta reserva

Desde luego, pocas figuras podrían resultar tan estimulantes para este tipo de exploraciones como la de Martin Heidegger, creador de una de las mayores obras filosóficas del siglo XX, pero también convencido nazi, incapaz de rectificar su insensatez. Su genio no lo excusa, evidentemente. Pero la cuestión es otra: ¿en qué medida pudo afectar su filiación política a su filosofía? ¿Cabe abordarlas por separado?

A través de ocho capítulos, el libro pasa revista a los distintos momentos de recepción del pensamiento heideggeriano en España: su acogida inicial por parte de Ortega y la escuela de Madrid, donde el entusiasmo iría dando paso a cierta reserva; la fusión con el ideario nacionalcatólico procurada por el sector de los falangistas zubirianos a partir de la Guerra Civil; la apropiación del existencialismo heideggeriano entre intelectuales de cuño escolástico como recurso contra la modernidad; el tratamiento distante de exiliados republicanos como Gaos o Zambrano; la normalización académica operada entre el tardofranquismo y la Transición; y así hasta llegar a la polémica suscitada en 1987 por el libro de Víctor Farias, Heidegger y el nazismo, reavivada en los últimos años con la publicación de los llamados Cuadernos negros, unos apuntes inéditos en los que el filósofo muestra tanto sus tics antisemitas como su paulatina desafección del nacionalsocialismo.

Como se ve, el recorrido es amplísimo, los aspectos a considerar, inabarcables, y el morbo del ‘caso Heidegger’, demasiado atractivo como para resistir a la tentación de que sobre él pivote el eje de las disputas filosóficas objeto de estudio.

Sin embargo, no todos los debates de calado de la filosofía española en torno al papel de Heidegger como crítico de los fenómenos nihilistas asociados a la modernidad se ajustan a ese patrón.

En ese sentido, el texto deja al lector con algo de miel en los labios, deseoso de profundizar más en la complejidad de un pensamiento soberbio y temerario, sin duda, pero también tremendamente sugestivo en su manera de sacar nuestra existencia de los lugares comunes en que gusta instalarse, tan segura como adormecida.