No hace mucho se representaba en el Teatro Real Romeo y Julieta de Charles Gounod. La misma ópera se programa pocos meses más tarde en el Maestranza de Sevilla, los días 23, 27 y 31 de octubre, en una producción firmada por Luca de Fusco proveniente del Teatro de la Ópera de Roma.
Ofrece una visión centrada en el eterno conflicto entre jóvenes y adultos y el peso de las convenciones sociales. En este juego de opuestos, el día, la luminosa Julieta, contrasta con la noche que identifica a Romeo.
El arrebato melódico, la suavidad de las líneas, el adorno elegante, el cuidado con el que se trabajan los números corales son bazas que han hecho que, después de Faust, sea esta la obra de Gounod más admirada y degustada. Su estructura básica aparece vertebrada por los cuatro dúos entre los dos enamorados, en los que los lirismos más calurosos, el canto más elaborado, llegan a transmutar las palabras del libreto y, como puntos culminantes de la narración, nos trasladan a otras esferas.
Puede que, después del Vals de Juliette y del aria de Romeo Ah! lève toi, soleil!, lo más conocido sea el dúo del balcón, que arranca con las palabras O nuit divine! Je t'implore!, número 9 de la partitura. El diálogo prospera sobre un largo pedal en do mayor de las cuerdas. ¿Estamos viviendo un sueño o una realidad? Tal es el encantamiento. Tras la conversación se coloca un bellísimo epílogo de Romeo, Va! Repose en paix! Sommeille!, en el que desea a su bien amada un sueño tranquilo y pacífico.
La obra requiere, en sus idas y venidas, en sus continuos cambios de escena, especiales matices en el canto, por supuesto, pero también en la orquesta, que debe siempre conservar su equilibrio entre sus funciones de conductora de la acción y su servicio a la línea vocal, que hay que liberar de un excesivo empleo del rubato. El coro cumple un papel primordial en las escenas de masas.
El arrebato melódico y el adorno elegante son bazas que han hecho que, después de 'Faust', sea esta la obra de Gounod más admirada
Se cuenta con un reparto interesante. Julieta será la soprano armenia Nina Minasyan, una lírico-ligera con hechuras de lírica, de timbre agradablemente metálico y fácil coloratura. Excelente encarnadura para afrontar las innumerables pruebas que le presenta la escritura del cálido y fresco personaje, entre ellas, claro, el citado vals de salida. Romeo es el eslovaco Pavol Breslik, un lírico-ligero musical, correcto fraseador, un tanto pálido tímbricamente. No debe tener dificultades especiales y su voz casa bien con la de Minasyan. Sabe dosificarse y es muy musical.
No son muy conocidos los demás componentes del reparto, pero son cantantes curtidos y cumplidores, así Riccardo Fassi (hermano Laurent), Maxim Lisiin (Mercutio) o Stéphano (Anna Doris Capitelli). Todos estarán, junto a la buena Orquesta Sinfónica de Sevilla, a las órdenes del joven ucraniano Sasha Yankevych, muy bragado ya y conocedor de un amplio repertorio. Frecuenta los teatros más importantes de Europa.
Por su parte, a los mandos de la dirección escénica estará el napolitano Luca di Fusco, de muy amplia trayectoria. Es director desde 2024 del Teatro di Roma y ha impulsado importantes proyectos culturales.
