Dice el fanfarrón de Liam Gallagher que Fontaines D. C. "no son lo suficientemente buenos" y que "no tienen ninguna canción". Este jueves, la banda irlandesa demostró en el Movistar Arena de Madrid que el mancuniano no tiene ni pizca de razón.
El grupo formado por Grian Chatten (voz), Conor Curley (guitarra), Conor Deegan (bajo), Tom Coll (batería) y el madrileño Carlos O'Connell (guitarra), que será cabeza de cartel del próximo Primavera Sound, vino a presentar su último y recién publicado quinto disco, Dopamine Chamber.
Entre los asistentes se encontraba el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que compartió un vídeo en su cuenta de X y calificó a los irlandeses como "espectaculares".
Y para terminar el día, disfrutando con los grandes @fontainesdublin. ¡Espectaculares! https://t.co/NbJrpgrgBp
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) October 22, 2026
Este nuevo trabajo representa un paso más en la diversificación del estilo de la banda. Desde el post-punk enérgico e hilvanado con spoken word de sus comienzos, el grupo ha ido levantando el pie del acelerador para añadir capas de complejidad en sus canciones, cada vez más variadas, a menudo atmosféricas e introspectivas. Se palpan las influencias del rock alternativo de los 90, del hip hop, del synth pop de los 80, del grunge y de un buen puñado de estilos más.
Todo lo anterior, sin perder contundencia. De hecho, en su concierto madrileño levantaron un muro de sonido apabullante (hasta sobraban decibelios), pero bien equilibrado.
Con un trébol tatuado en el brazo y otro en un colgante sobre una camiseta en la que se leía "Eire", el orgulloso irlandés Grian Chatten se movió con soltura por el escenario y la pasarela perpendicular que se internaba en la pista. Agitaba los brazos para animar al público y hacía girar el micrófono en el aire como una honda. Fue, no obstante, parco en palabras (un "hola" por aquí, un "gracias" por allá y un escueto "Free Palestine", reivindicación que suele hacer en los conciertos).
El más comunicativo fue, como es lógico, el miembro madrileño de la banda, y tampoco se prodigó mucho en interacciones con el público. A mitad de concierto dedicó una canción a una antigua profesora suya, presente entre el público, que hace muchos años lo llevó a ver a Leonard Cohen en el mismo recinto en el que ahora estaba tocando él con su banda. Las vueltas que da la vida.
El setlist estuvo dominado, como cabía esperar, por las canciones de su nuevo disco, del que tocaron ocho, intercaladas con las de sus trabajos anteriores. Interpretaron cinco de Romance (2024) y otras tantas de Skinty Fia (2022), una de Dogrel (su debut de 2019) y ninguna del segundo, A Hero's Death (2020).
Cada canción nos traía al oído ecos de otras bandas, formando una constelación de influencias muy bien escogidas, puede que inconscientemente, y siempre incorporadas de manera orgánica al estilo propio de la banda.
Arrancaron con "Tongue", del nuevo disco, cuya base recuerda un poco a Gorillaz con su mezcla de percusión sintética y batería, y su riff de piano amenazante. Siguió "Here's The Thing", con guitarras crujientes casi grunge y un estribillo con reminiscencias de Weezer.
A continuación interpretaron "Nabokov", de Skinty Fia (probablemente el mejor álbum de su discografía). Una canción de amor sumiso y dependiente sobre una base lenta e intensa, que Chatten entona con desesperación.
La melancolía se disipó al instante con "Boys in the Better Land", el cañonazo acelerado de su primer disco que el público celebró con euforia.
Luego regresaron a lo etéreo con "Marianne", del nuevo disco, con bajo sintético, toneladas de reverb en la voz y con las guitarras casi ausentes, en clave de synth pop a lo Depeche Mode.
Volvieron a su repertorio más conocido con "Jackie Down the Line", que el público cantó entera. Después fue el turno de "You Miss Me", una de las canciones más interesantes de su nuevo trabajo por el contraste que propone: de unas estrofas de aire siniestro a un estribillo luminoso al estilo The Beach Boys.
Y llegó la estupenda y agridulce "Roman Holiday", que no tiene que ver con la película Vacaciones en Roma. Chatten la escribió sobre su mudanza de Dublín a Londres y la mezcla de alienación y libertad que sintió.
La alienación es también el tema de "In The Modern World", muy coreada por el público, donde Chatten canta sobre un mundo moderno en el que "no siente nada", pero al menos eso tiene algo bueno: que tampoco "te sientes mal".
En el último tramo sonaron "Happy For You", una balada de rock alternativo que fue la que Carlos dedicó a su profesora Rosa; "Big Shot", "Mimesis", "Bug", "Favourite" y "Where Is Gone?", la balada del nuevo disco en la que colabora Rosalía. Si alguien del público tenía la esperanza de que la catalana apareciera por sorpresa en el escenario, se quedó con las ganas. De todas formas, Chatten la defendió muy bien él solo.
En la ronda de bises sonaron "Japan", "I Love You", "Starbuster" y se despidieron con "Six Shot Morning", una canción etérea y extraña, con preeminencia absoluta de la música electrónica; en las antípodas de las canciones con las que se dieron a conocer. Su elección para cerrar el concierto es un alegato a favor de la eterna búsqueda y de no ser complacientes ni con ellos mismos ni con su público.
Este sábado tocarán en Barcelona, antes de continuar su gira europea (que comenzaron este agosto en Cádiz) por varios países de Europa y en el Reino Unido antes de que acabe el año.
