El futuro no es lo que nos habían dicho que sería. No hay coches voladores, sino turistificación, precariedad y polarización.
La veterana banda malagueña Airbag habla de todo ello (y de otros temas habituales en sus canciones: desamor, observación de lo cotidiano, nostalgia y mucha cultura pop…) en su nuevo disco, Una extraña fuerza (Sonido Muchacho), que es su noveno álbum de estudio.
Con más de un cuarto de siglo de trayectoria a sus espaldas, el grupo originario de Estepona combina en este trabajo su característico power pop de guitarras distorsionadas y melodías pegadizas con una mirada perspicaz a la actualidad social.
Próximamente presentarán el disco en directo en Caravaca Power Pop Festival (Murcia) y con dos fechas en Málaga (31 de octubre y 1 de noviembre), dos en Madrid (20 y 21 de noviembre) y una en Valencia (5 de diciembre).
Hablamos con Adolfo Díaz (voz y guitarra), Pepe Medina (bajo y coros) y José Andrés Albertos (batería) sobre la gentrificación en la Costa del Sol, la producción del disco, el resurgir del rock en las nuevas generaciones, los cambios en la industria musical y los límites de la tecnología en el arte.
Pregunta. Este disco funciona en gran medida como una crónica de la actualidad. Trata temas muy presentes como la turistificación, la gentrificación o esa sensación de que el futuro no es exactamente lo que nos habían prometido. ¿De qué manera concibieron el álbum desde esta perspectiva?
Adolfo Díaz. En realidad la tónica es similar a la de siempre. Lo que ocurre es que los tiempos van cambiando y van pasando cosas diferentes. No es lo mismo vivir las situaciones como adolescente con el primer disco —muchas de cuyas canciones hicimos estando en el instituto o la universidad— que verlo con el paso de los años. Siempre hemos hecho un tipo de letra que funciona como crónica de lo que pasa a nuestro alrededor.
Pepe Medina. Creo que también se trata de salir un poco del universo Airbag habitual. Muchas veces estamos condicionados a no salirnos de lo de siempre, pero en cada disco intentamos arriesgar un poco más. Aunque lo que ocurra a nuestro alrededor no sean historias estrictamente personales, se puede hablar de ello o al menos intentarlo. Vimos que no quedaba mal y fuimos para adelante.
A. D. Hay pinceladas de problemáticas sociales o del entorno, pero no descritas a modo de protesta explícita, sino como una mera crónica. Ya lo hacíamos anteriormente en temas como Hijos de Hawaii o La fuga de Logan. Como dice Pepe, buscamos nuevos horizontes para no quedarnos haciendo siempre el mismo tipo de canción. En las letras vas buscando y te va saliendo así por la edad y porque lo ves de otra manera.
P. Ustedes, que viven en Málaga y Estepona, ¿cómo ven desde allí la crisis de la vivienda y la gentrificación?
José Andrés Albertos. Yo soy el único de los tres que sigue viviendo en Estepona (Adolfo y Pepe viven en Málaga capital) y es horroroso en ese sentido. Todo lo que se construye de nueva planta es carísimo porque vienen muchísimos extranjeros —daneses, finlandeses— con sueldos de 15.000 euros al mes que pagan las casas a tocateja. La gente local con sueldos de 1.500 o 2.000 euros no se lo puede permitir. Los precios se han multiplicado por dos o por tres en diez años. Para la gente de 30 años es una locura imposible comprarse una vivienda. Es un problema global, pero en la Costa del Sol se acentúa porque es el mejor sitio del mundo para vivir y todo el mundo quiere venir.
P. M. La industria del turismo siempre ha estado a nuestro alrededor, pero se ha desmadrado hasta un punto en que no reconoces nada, te sientes excluido y vivir se hace muy difícil. Nosotros no nos hemos visto afectados directamente por el problema de la vivienda, pero la ciudad se ha vuelto más aburrida. Si ya antes quedaba solo un reducto de lo que nos gustaba, ahora casi ha desaparecido y pinta mal para el futuro.
P. ¿Han visto muchos cierres de librerías, tiendas de discos y garitos a los que solían ir?
A. D. La gentrificación afecta a todas las grandes ciudades y destinos turísticos. Es normal que la gente quiera venir a la costa de Málaga porque está guay. Lo malo es el cambio tan salvaje en poco tiempo y el “vale todo”: que capital extranjero compre casas para especular sin cuidar el entorno. Nosotros estamos acostumbrados a convivir con el turismo y es necesario. No es turismofobia ni nada contra el turista, sino contra un sistema donde nadie se preocupa por preservar lo que hacía especial el lugar.
J. A. Las ciudades se van convirtiendo en parques de atracciones sin identidad ni encanto, hechos a medida de la gente de fuera. Hace 15 años veías Benidorm y decías: “Ostras, qué decepción, esto no tiene ninguna identidad”. Ahora todo se está convirtiendo en eso y, de hecho, Benidorm empieza a estar guay otra vez porque ya tiene solera.
P. M. Sí, ahora ya es como un parque de atracciones clásico.
P. El disco suena potente, con una producción impecable. ¿Cómo ha ido evolucionando el sonido de Airbag desde los primeros discos hasta ahora?
A. D. Mantenemos similitudes con el principio: seguimos siendo un grupo enérgico, de guitarras distorsionadas y mucha melodía. Nos ponemos los tres a tocar y sale eso. Pero también hay diferencias. Nos aburre hacer siempre el mismo disco y la velocidad no es la misma con 20 años que ahora. Al principio no usábamos ni pedales de efectos; era batería, bajo y guitarra a toda hostia. Poco a poco vas buscando matices y explorando nuevos horizontes, aunque la esencia permanece.
P. M. No somos un grupo de cambios drásticos de los que escuchas un disco y dices “¿qué han hecho aquí?”. Los grupos que a mí me gustan van evolucionando pero mantienen su sello: dices “son ellos, pero han hecho algo diferente”. Nosotros intentamos arriesgar en cada disco.
J. A. Para nosotros hay cosas que suponen un gran cambio interno. Pensaba que con este disco la gente diría "ostras, es totalmente distinto", pero nos sorprende que los seguidores reconozcan inmediatamente el sonido 100% Airbag. Buscábamos sorprender, por ejemplo con la intro, pero es evidente que al final sale nuestra personalidad.
A. D. Hay una zona media en este álbum que a mí me recuerda mucho a la época intermedia del grupo, a la etapa de ¿Quién mató a Airbag? y Alto Disco.
P. En este álbum han trabajado por primera vez en la producción con Marcos Muñiz. ¿Qué ha aportado al resultado final?
J. A. Marcos es nuestro técnico de directo. Decidimos probar con él y tirarnos a la piscina. Él ha producido a gente como Yung Beef o La Plazuela, que no tienen nada que ver con lo nuestro, pero nos lanzamos por confianza. A mí me ha encantado su trabajo, dedicación y el cariño que ha puesto.
Pepe Medina, José Andrés Albertos y Adolfo Díaz, miembros de Airbag, en Málaga.
A. D. Aunque últimamente produce otros estilos, Marcos viene del rock y del underground; tocaba en grupos de hardcore cuando era más joven. En la furgoneta pasamos mucho tiempo hablando de música y compartimos gustos muy amplios. Llegó un momento en que vimos claro que podía producirnos un disco. Ha estado superinvolucrado desde la primera demo. A las dos horas de mandársela ya nos enviaba ideas.
P. En el sonido de Airbag conviven el power pop, el pop punk, toques surf... ¿Cómo definen esa mezcla?
P. M. Es una combinación de las músicas que nos gustan dentro del género rock y pop.
A. D. Este disco reúne toques del rock noventero al inicio, power pop con guitarras fuertes, new wave bailable en temas como El futuro (no es lo que solía ser), punk rock de nuestra primera época en La casa del terror o punk pop de los 2000 en el tema de cierre, Las nuevas esferas de lo moderno.
P. M. Nos sentimos cómodos moviéndonos desde una canción suave hasta un tema hardcore. Nos gusta que los discos sean variados.
P. Llevan más de 25 años de trayectoria desde vuestro debut en el año 2000. ¿Cómo han visto cambiar la industria musical?
J. A. Nosotros siempre hemos estado en crisis. Entramos en el negocio cuando la industria empezaba a caer, y desde entonces siempre ha ido para abajo.
A. D. Recuerdo que en los primeros años coincidimos un par de veces teloneando a Fito & Fitipaldis y su mánager nos dijo: “Sonáis de puta madre, pero habéis salido en el peor momento”. El vinilo estaba casi extinto, el CD empezaba a agonizar y aparecía Napster. Luego hemos vivido el resurgir del vinilo.
J. A. De hecho, nuestros dos primeros discos salieron únicamente en CD y los vinilos de esos álbumes son posteriores.
P. Se decía que el rock de guitarras estaba muerto, pero ahí están bandas como Carolina Durante, Biznaga, Alcalá Norte, Parquesvr, Camellos, Cariño, Las Petunias, Aiko el Grupo y tantos otros.
P. M. Sí, ahora hay muchísimos grupos jóvenes de rock y punk pop, y antes no había.
A. D. En nuestra época esa escena era un reducto independiente de 200 o 300 personas. Hoy bandas como Carolina Durante consiguen un éxito masivo con música de guitarras y melodía. Si me lo hubieran dicho entonces, me habría parecido algo imposible e impensable.
J. A. Hay un resurgir muy interesante y beneficioso para todos en conjunto. La escena está mejor que nunca desde hace tiempo.
P. ¿Ven a algún grupo más joven como heredero claro de Airbag?
A. D. Nos halaga mucho cuando grupos jóvenes como La La Love You, Nadie Patín o Axolotes Mexicanos nos mencionan como influencia en las entrevistas. También sabemos que Juan y Mario de Carolina Durante son seguidores nuestros. Pero lo guay es que cada uno de esos grupos tiene su propia personalidad y les está yendo incluso mejor que a nosotros.
P. Respecto al circuito de directo, ¿cómo ven la situación actual de las salas de conciertos?
A. D. En Málaga la oferta de salas de mediano formato sigue siendo reducida. Pasas de sitios de 100 personas como el Core a espacios de 600 como La Trinchera. Ahora está La Cochera Cabaret, con aforo para 300 personas, que es perfecto y ahí es donde tocaremos próximamente dos noches seguidas. Pero la falta de salas obliga a reservar las giras con casi un año de antelación, incluso antes de tener grabado el disco o saber cómo va a sonar.
J. A. Antes los tiempos eran otros. ¿Quién mató a Airbag? lo grabamos en marzo y en mayo ya estaba publicado. Hoy en día la fabricación de vinilos y la saturación de lanzamientos alargan mucho más los plazos.
P. A lo largo de este camino, ¿cuáles han sido sus referentes indiscutibles?
J. A. Grupos fundamentales que siempre están ahí son Ramones, Beach Boys, Weezer y The Lemonheads. También recurrimos mucho a las melodías del doo-wop de los 60 y al sonido de grupos de chicas producidos por Phil Spector. En el plano nacional, bandas clásicas como Los Enemigos, Ilegales, Siniestro Total o Los Nikis forman parte de nuestro ADN. Y escuchamos cosas muy diversas, desde El Último de la Fila hasta Iron Maiden.
P. Para terminar, ¿qué opinión tienen del uso de la inteligencia artificial en el ámbito creativo?
A. D. Cuando pienso en la IA, me viene a la cabeza la palabra “plástico”. Da cierto miedo ver en qué va a desembocar. Como herramienta de trabajo o asistente para ahorrar tiempo en tareas mecánicas me parece bien.
J. A. Sí, está bien para que te haga el trabajo sucio, pero crear artísticamente desde cero con IA me parece una aberración.
A. D. Es lo contrario de lo que hemos querido hacer con este disco, cuya premisa principal era transmitir la mayor verdad posible. Hemos evitado el abuso de retoques digitales y correcciones automáticas. De hecho, la intro del álbum es una demo grabada en directo en el estudio porque nos transmitía más emoción que una toma pulida. Hemos huido de la tendencia actual a la perfección para priorizar la autenticidad y la imperfección real del directo.
