Ya era hora. Hacía 26 años que Mayte Martín (Barcelona, 1965) guardaba silencio flamenco en el ámbito discográfico. En particular, desde aquel maravilloso Querencia, con piezas memorables, como Glosa a La Niña de los Peines, Vidalita o Sal de aquí.
De todas formas, si logramos penetrar en sus más recónditos estratos, podemos percibir la luminosidad flamenca de alCANTARaMANUEL, de 2009, un exquisito trabajo, teniendo como estructura literaria los versos del poeta malagueño Manuel Alcántara, donde se descubre –ya lo habíamos observado en propuestas anteriores– como una genial compositora.
Pero, aunque ahí el flamenco se manifestaba, si se quiere, de manera especialmente sutil, sin embargo, carecía de la concreción de Querencia. En último caso, los dos títulos mostraban lecturas distintas y enriquecedoras del flamenco, o dos tratamientos diferentes y ambos de alta calidad artística.
No obstante, y aunque ella navegó por otras vertientes, en particular recorriendo con una sensibilidad conmovedora los paisajes del bolero, continuaba brindando en formato de concierto un flamenco sin rodeos y emocionante con títulos tan inequívocos como Memento (memoria del flamenco), Flamenco íntimo o Al flamenco por testigo.
Ahora nos llega el tan esperado In illo tempore, un doble CD categórico, con una Mayte Martín en todo su apogeo, deslumbrante y de una profundidad abarcadora.
La espera mereció la pena y, para evitar especulaciones, la cantaora recurre a una frase de su madre: “El tiempo es sabio, todo ocurre cuando tiene que ocurrir. Nunca antes”.
Además, sin ánimo de justificación, aclara lo que significa el tiempo para cada artista, sus razones en la distancia de esos espacios: “Yo quería que hubiese un cambio. Algo que tiene que ver con la madurez, con la modificación del color de la voz. Una obra, con respecto a la anterior, tiene que reflejar una evolución. He necesitado todos estos años para encontrar compañeros de viaje, asentar cosas que se tienen que alinear y ponerse en su sitio para que reflejen lo mejor que tú puedes dar en ese momento. Y esta es una cosa que yo aprendí en mi infancia y creo que es muy importante: la paciencia, respetar el transcurso del tiempo y el curso natural de las cosas. Yo no he tenido ninguna prisa”.
Claro que el momento de Mayte Martín de igual modo ha ido modificándose en un proceso evolutivo paralelo a sus necesidades como artista. “Una coyuntura en la que puedo evidenciar estabilidad y crecimiento, el estar tranquila, el rebuscarme en otras formas flamencas. Descubro la magia de lo que no está excesivamente preparado, el hechizo de la improvisación. En resumen, me siento más libre”.
Lo anterior desemboca en una de sus frases preferidas, de su propia autoría, “La libertad es una opción de vida”, que para ella se convierte en norma. Y no digamos la otra, que suele repetir, de incontestable exactitud: “El flamenco es mi origen, pero no mi yugo”.
“Este trabajo es una lectura del pasado, hacia lo que fue o pudo ser el flamenco, ajeno a toda demanda comercial”
In illo tempore, una locución latina con resonancias evangélicas, es en último caso una denominación nada habitual para un disco flamenco. “El compartir escenario con mis músicos, el comunicar mi cante al público, para mí es un acto casi místico. In illo tempore me parece una expresión bella, tanto fonéticamente como por su significado. Es asimismo una lectura del pasado, hacia lo que fue o imagino que pudo ser el flamenco y la música en general en otro tiempo, ajena a toda demanda comercial, a toda intención mercantilista. Eso me provoca un sentimiento de respeto, de amor, como si fuese una religión”.
Ir a lo esencial
Junto a una foto de Mayte en la que se adivina la reflexión interna y sosegada, aparece en la portada, a modo de llave para abrir una puerta que descubre el enigma, la rotundidad de una frase de Gustav Mahler: “La tradición no es la adoración de las cenizas, sino la preservación del fuego”.
El hecho de escoger estas palabras ya indica la no vinculación con la consabida arrogancia del presente que de un plumazo borra el pasado y, por otro lado, señala una mentalidad abierta con una potente y desprejuiciada mirada.
Para Mayte la inclusión de la frase de Mahler es una declaración de principios, algo que está relacionado con su razón de ser y existir en la música, con su naturaleza artística. “Ir siempre a lo esencial o a lo que de esencial puedan tener las voces del pasado. Quiero recalcar la importancia de la conservación de lo que otros hicieron. Parece que de alguna manera solo tenga mérito lo de ser un rompedor, que es una palabra horrible y algo que está sobrevalorado”.
¿Se trata entonces de una recreación de los estilos históricos revitalizándolos? “Yo diría que sí. Está bastante bien resumido y expresado. Yo creo que esa ha sido la idea o, más que la idea, ha sido el impulso, el deseo. Hago lo que mi corazón siente, después lo racionalizo, lo paso a la cabeza para analizarlo. Claro que sí, en In illo tempore rescato obras antiguas, revitalizo estilos flamencos que me parecen valiosos”.
