El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un real decreto que regula la relación laboral especial de los artistas de las artes escénicas, audiovisuales y musicales, lo que incluye una normativa para la participación de los menores en la actividad cultural, la figura de protector de la intimidad y la incorporación como jornada laboral de las actividades de ensayos, preproducción y promoción, pero deja fuera la regulación de la IA.
En su comparecencia en rueda de prensa posterior al Consejo, la vicepresidenta Yolanda Díaz ha señalado que la norma ha sido negociada "con todos los sectores importantes de la cultura en nuestro país", que ha llevado un año de trabajo.
"Somos el Gobierno de la cultura; hemos realizado la reforma laboral de la gente de la cultura para dar derechos donde antes solo había precariedad", ha reseñado, una reforma con la que los técnicos y auxiliares tienen el mismo paraguas legal que los artistas.
El real decreto nace para proteger los derechos de imagen, voz e interpretación de los artistas frente a la creación por inteligencia artificial, que no ha sido posible regular ya que se trata de una materia que afecta a derechos fundamentales, por lo que no puede articularse en un real decreto y requiere de una ley orgánica.
En materia de tiempo de trabajo se definen con mayor claridad los tiempos que se consideran de trabajo efectivo como todos aquellos sujetos al poder de dirección de la empresa como los trabajos de preproducción o postproducción, o las actividades de promoción.
La modificación del actual Estatuto del Artista era una demanda solicitada por el sector desde hace tiempo al haber quedado obsoleto el existente.
Los ministerios de Cultura y de Trabajo han sido los encargados de establecer los términos de este real decreto que regula la relación laboral de los artistas en las artes escénicas, audiovisuales y musicales, además de las personas que realizan actividades técnicas o auxiliares necesarias para el desarrollo de dicha actividad, tras meses de reuniones con el sector.
La ministra de Trabajo ha subrayado que apoyar la cultura es una "apuesta decidida" del Gobierno que tiene que ver sobre "cómo queremos ser en el futuro. Somos el Gobierno de los trabajadores y trabajadoras de la gente de la cultura", razón por la ha subrayado los avances progresistas "frente a otros que cuando gobernaron la atacaban y reprobaban sus derechos".
Díaz ha recordado que con este real decreto se ha dado un paso adelante para 771.000 personas, que supone un 3,6 del empleo. "Cambiamos el concepto franquista de espectáculo público y lo adecuamos al siglo XXI. Una norma que no solo abraza a las élites, sino también a técnicos y auxiliares".
El estatuto recoge una reivindicación histórica, la que obliga a una mayor transparencia en la retribución con nóminas claras y transparentes en las que se deben establecer los distintos conceptos retributivos, tanto salariales como no salariales, especificados de manera individualizada.
Se incorporan los derechos de propiedad intelectual, propia imagen y otros derechos digitales de los artistas incluidos en el ámbito de aplicación del real decreto.
Con relación a los derechos de propiedad intelectual se incorpora la obligación de establecer de manera expresa y diferenciada en el recibo de salarios las retribuciones que correspondan a la persona trabajadora en el marco del contrato de trabajo por la cesión de dichos derechos exclusivos, en los casos en los que no sean objeto de gestión colectiva.
Aunque el Estatuto de los Trabajadores prohíbe trabajar a los menores de 16 años, el real decreto de 1985 (modificado en 2022) abría la puerta al apartado artístico, aunque se quedaba obsoleto ante la nueva realidad de los prescriptores infantiles.
Por ello, por primera vez, se regula la participación de menores en actividades artísticas con reglas claras y únicas para todo el territorio.
Se termina así con el trabajo de personas menores de edad que se desarrollen en el ámbito privado o familiar. La nueva norma determina que solo podrá ser realizada por cuenta ajena con la oportuna autorización y se aplicarán todas las garantías establecidas para proteger los derechos del menor.
De manera obligatoria, se crea la figura de coordinación de intimidad para las escenas íntimas o sexuales, con el objeto de garantizar el consentimiento y prevenir situaciones de acoso. En el caso de que participen menores, se velará de manera aún más intensa por su protección frente a posibles situaciones de abuso o violencia.
En una nota conjunta, CCOO, UGT, UAA y Conarte (Confederación de Artistas Trabajadores del Espectáculo) han mostrado su satisfacción por la entrada en vigor de esta norma, pero lamentan que por una "cuestión formal" no se haya podido poner límites al uso de la IA.
