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En El mal hijo, el debut en la dirección del actor Jaime Lorente (El Carmen, 1991), el cielo (casi) siempre está encapotado sobre la huerta murciana. La estampa transmite el estado emocional del protagonista, Rubén (Abel de la Fuente): desamparo, tristeza, melancolía... Por suerte, el sol a veces asoma en la línea del horizonte, tiñendo las nubes de púrpuras y dorados, abriendo una vía a la esperanza.

El joven Rubén, de 11 años, vive con su abuela en una casa humilde, destartalada, que, en cualquier caso, es su único refugio. La angustia le asalta cuando se percata de que no hay ninguna foto que le retrate, algo que podría hacerle sentir que realmente le importa a alguien, que forma parte de un legado familiar. Aunque, en su caso, ese legado es más una condena que otra cosa, ya que el guion de Salvador S. Molina, que parte de su propia novela homónima, se construye sobre la idea de entender el determinismo hereditario y social como una condena de la que es difícil escapar.

Esa idea de cárcel se desarrolla en la forma en la que Lorente filma también los interiores, siempre oscuros, siempre asfixiantes, sin ventanas, con pasillos y marcos que reencuadran a los personajes y los aprisionan. Ambientada en una zona rural, el entorno está salpicado de ruinas y escombros y parece esconder algo amenazante, en lo que incide la fotografía analógica de Elías M. Félix.

La existencia de Rubén está marcada por la ausencia. Su padre (Miguel Ángel Puro) es un hombre cariñoso, pero que se dirige al abismo por culpa de la adicción. Su madre ha rehecho su vida y no está disponible. El único asidero para el protagonista es esa abuela atenta y protectora, pero frágil, a la que insufla humanidad una siempre perfecta Susi Sánchez.

La película sufre una ruptura hacia la mitad del metraje, un salto temporal de varios años, en el que el guion se distancia de la novela para introducirse en el camino del crimen, única salida para un Rubén (ahora interpretado por Hugo Arbués) al que le toca ahora ejercer el rol de cuidador de su abuela y que es acosado por unas deudas por su tío Juanji (Óscar de la Fuente).

En la apuesta de Lorente, que cuenta con personalidad en lo visual y con interpretaciones convincentes, hay una cierta explotación de la miserabilidad que puede resultar indigesta a algunos espectadores. El filme no esquiva elementos crudos, de peleas ilegales de perros a la explotación laboral de los inmigrantes, que añaden más aspereza al conjunto, aunque resulta coherente con la tesis sobre la herencia que se transmite de generación en generación.

A pesar de todo ello, finalmente, el director consigue imaginar un final donde ese rayo de luz del horizonte apunta un futuro para Rubén. Aunque siempre habrá alguien que tenga que pagar por los pecados de unos y otros.

El mal hijo

Dirección: Jaime Lorente

Guion: Salvador S. Molina

Intérpretes: Abel de la Fuente, Hugo Arbués, Miguel Ángel Puro, Susi Sánchez, Oscar de la Fuente

Año: 2026

Estreno: 18 de octubre