Publicada

Hubo un tiempo en el que no conocíamos los entresijos de Silicon Valley. Cuando figuras como Bill Gates y Steve Jobs eran jóvenes emprendedores que miraban al futuro y prometían democratizar el mundo a través de la tecnología.



Una utopía californiana que siguió funcionando a principios de los 2000, con la llegada de Mark Zuckerberg y Facebook, esa red social inofensiva que nos acercaría más entre nosotros. Y siguió incluso cuando Jeff Bezos, creador de Amazon, nos convenció de que todo, no solo los libros, estaba a golpe de clic. Lejos parece ese mundo en el que no sabíamos quién era Elon Musk ni Sam Altman.

En 2018, el Financial Times eligió la palabra techlash como palabra del año, definiéndola como “la creciente hostilidad pública contra las plataformas tecnológicas de Silicon Valley y sus equivalentes chinos”.

Un malestar que ha crecido al mismo tiempo que su poder, hoy inconmensurable: son como magnates jugando al ajedrez con nuestros datos, nuestra atención y nuestras democracias. Escándalo tras escándalo, los tecnoligarcas se han ido desenmascarando ellos mismos, pero el cine también ha ayudado a quitarles la careta.



Desde los dos biopics sobre Steve Jobs hasta series que muestran la codicia y los pocos escrúpulos de Silicon Valley, como The Dropout (2022), WeCrashed (2022) y el reciente filme Mountainhead (2025).

Sorkin vuelve a Facebook

Sin embargo, la película que marcó el camino fue La red social (2010), dirigida por David Fincher y escrita por Aaron Sorkin. En 2019, Sorkin publicó una carta abierta en The New York Times dirigida al dueño de Facebook. “Mark, en 2010 escribí La red social y sé que te hubiera gustado que no lo hubiera hecho”, comienza el texto, donde criticaba a la compañía de Zuckerberg por su decisión de no comprobar la veracidad de los anuncios políticos en la plataforma.



Fue entonces, asegura el propio Sorkin en una entrevista, cuando Tom Rothman, el responsable de Sony Pictures, y su agente, Ari Emanuel, le avisaron de que “ahí había otra película”. Por eso, quince años después de diseccionar el nacimiento de la plataforma, Sorkin regresa al universo de Zuckerberg con El precio de la red.

Si en esa primera película se mostraba al actual dueño de Meta como un pionero que revolucionaría las relaciones sociales, aquí sale peor parado. Este jovencito brillante y resentido es ahora un magnate acorralado por las consecuencias de su propia criatura. La película, que llegará a España este viernes, está inspirada en ‘Los papeles de Facebook’, la investigación de The Wall Street Journal en la que trabajó el periodista Jeff Horwitz.



Gracias al chivatazo y los miles de documentos internos aportados por Frances Haugen, antigua empleada de Facebook, Horwitz pudo mostrar cómo Zuckerberg y la cúpula de la empresa sabían las nocivas consecuencias de sus algoritmos, pero decidieron no frenarlos para no reducir sus ingresos.



Esta controversia aceleró el descrédito social hacia el fundador de Facebook, que pronto renombró su imperio como Meta para intentar lavar su imagen, y precipitó la aprobación de leyes contra el poder de las Big Tech, como la Ley de Servicios Digitales (DSA) europea.

Jeremy Strong (Succession) se pone en la piel de Zuckerberg, como en su momento lo hizo Jesse Eisenberg, que esta vez no quiso volver a interpretar al oligarca tecnológico. El resto del elenco lo componen Mikey Madison (ganadora del Oscar por Anora) en el papel de la “garganta profunda”, y Jeremy Allen White como Horwitz.



Este octubre también llegarán a Estados Unidos otras dos películas con gurús tecnológicos como protagonistas: You Can See Everything, el inquietante documental de Nathan Fielder sobre Elizabeth Holmes, fundadora de Theranos; y Musk, documental de Alex Gibney sobre el dueño de Tesla, X y SpaceX.

Este último, retrata al hombre más rico del planeta como una figura tan pragmática que roza la psicopatía, y con tanto poder que campa a sus anchas por la Tierra y ahora por Marte.

Por su parte, Fielder, director de Los ensayos, recoge de manera inédita los 34 días de la vida de Elizabeth Holmes antes de ingresar en prisión en mayo de 2023, condenada a 11 años por protagonizar uno de los grandes escándalos recientes de Silicon Valley.



En 2003, con solo 19 años, abandonó la Universidad de Stanford para fundar Theranos, una empresa con la que prometía revolucionar la medicina y con la que estafó a magnates y empresas. Su imperio se desmoronó en 2015 gracias a una investigación periodística en The Wall Street Journal, que reveló que su puntera tecnología no funcionaba.

Cripto Bonnie and Clyde

Artífices de otro gran fraude fueron Sam Bankman-Fried y Caroline Ellison, rostros al frente del imperio de criptomonedas FTX y Alameda Research.

Esta pareja, convertida en una suerte de Bonnie y Clyde de la Generación Z, estafó desde 2019 a 2022 más de 8.000 millones de dólares a sus clientes, utilizando sus fondos para financiar inversiones de riesgo, donaciones políticas y un ostentoso estilo de vida.

Fotograma de 'Los altruistas'. Netflix

Ambos, protagonistas de la serie Los altruistas (que aterriza en Netflix este noviembre), han probado la cárcel: Bankman-Fried cumple una condena de 25 años, mientras que Ellison salió tras dos de encierro.

Algo más tardará en llegar Artificial, el polémico biopic sobre Sam Altman, CEO de OpenAI y creador de ChatGPT. Protagonizada por Andrew Garfield en la piel de Altman y dirigida por Luca Guadagnino, la película –que se estrenará el 25 de diciembre en Estados Unidos– se centra en el turbulento fin de semana de 2023 en el que el empresario fue destituido y readmitido por el consejo de OpenAI.

Según la prensa estadounidense, el filme presenta a Altman de forma poco “halagadora”, describiéndolo como “un sociópata”.

Por ello, a pesar de haber financiado el proyecto, Amazon prefirió desligarse de la película y no estrenarla –finalmente lo hará Neon– para no comprometer su relación con OpenAI, compañía en la que, meses antes del lanzamiento, había invertido 50.000 millones de dólares.



Aunque sea la prueba de cómo los intereses de las Big Tech ya buscan dictar qué historias se cuentan, Hollywood no pierde la oportunidad de seguir mostrando quiénes son en realidad.