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En 2010, Jesse Eisenberg alcanzó la gloria con el gran éxito de La red social, en la que interpretaba al mismísimo Mark Zuckerberg en los tiempos en que estudiaba en Harvard y estaba desesperado por ligar con chicas y dejarse ver con los “guays” de la universidad. En el retrato que hacía David Fincher del poderoso Zuckerberg, era un verdadero pardillo ansioso por convertirse en molón. Y así de pueril y así de simple fue el inicio de las redes sociales.

Jesse Eisenberg se hizo entonces famosísimo, pero ya llevaba tiempo siendo una estrella del indie. Con su aspecto de joven sensible e intelectual, su estampa era perfecta para ese movimiento de finales del siglo XX y que aun duró toda la primera década del XXI. Camiseta ceñida vintage, aire lánguido y una cierta melancolía destilaban títulos emblemáticos del indie, que el cine estadounidense adoptó de manera muy canónica, como Adventureland (2009), que es tan indie como se puede llegar a ser, o Una historia de Brooklyn (2005), en la que reluce lo mejor del movimiento como su delicadeza a la hora de retratar los sentimientos.

Eisenberg empezó hace un par de años una más que prometedora trayectoria como cineasta con A Real Pain, que le dio un Oscar a mejor actor secundario a Kieran Culkin por su interpretación de un tipo desnortado con momentos de lucidez en un viaje por Europa del Este en busca de las huellas del Holocausto. En esa película, el propio Eisenberg interpreta a su primo, un tipo mucho más calmado y centrado en una historia de una amistad truncada.

Si esa película contaba como una vieja relación de complicidad y risas entre primos se vuelve frágil con el paso del tiempo, en The Debut, presentada a concurso en el Festival de San Sebastián, es también una amistad lo que sustenta la trama. En este caso, una nueva, distinta, entre una mujer en sus 50 y muchos y un hombre, Paul Giamatti, que tampoco es un niño.

Bien contada, divertida y tierna como ya lo era A Real Pain, The Debut cuenta la historia de liberación de una ama de casa aburrida con un marido que la engaña y unos hijos que la ignoran. Decide entonces participar en un musical semiprofesional (lo que los americanos llaman community theater) en el que es seleccionada de manera casi milagrosa.

Hemos visto antes la historia de la mujer madura que un buen día decide ponerse el mundo por montera y lanzarse a la aventura. Ahí está un clásico como Thelma y Louise (1991) como gran emblema del minigénero. Y hay mucho de eso en The Debut. Moore encarna con una convicción conmovedora a esa mujer a la que nadie hace ni caso y está deseosa de ser escuchada y valorada.

Pero la película también toma otro rumbo cuando Moore comienza a volverse loca y tomarse demasiado en serio su nuevo personaje, convencida de que su método “realista” es una revolución en el mundo teatral. De mujer a la que nadie hace caso, a mujer que solo quieren que le hagan caso a ella, Eisenberg cuenta esta historia con gracia y encanto. Al final, esa Mona de Julianne Moore aprenderá a brillar pero también a compartir en un canto al derecho a poder empezar nuevas vidas cuando uno cree que ya es demasiado mayor para ello.

Victoria Luengo, en 'Sants' Elastica

Después de presentar Suro en el San Sebastián en 2022, el vasco Mikel Gurrea ha vuelto a la competición con Sants, en la que demuestra que es un autor con una mirada propia. La protagonista es Lali (Victoria Luengo, con El ser querido triunfando en cines), quien regresa a Barcelona tras años viajando por el mundo para cuidar a su madre enferma (Ariadna Gil). De carácter agreste y por momentos borde, Lali no parece adaptarse bien al regreso a su ciudad natal ni a la situación de su madre, que está muriendo de cáncer.

Pronto tomará contacto con una banda de ladrones de figuras religiosas en iglesias. En una interpretación magnética, Eulalia Ramon da vida a Rosario, la jefa del clan, una ex monja misteriosa y turbia que controla a su grupo de forajidos como si fuera la líder carismática de una secta. Lali descubre un mundo extraño, delincuentes por un lado, por el otro se ayudan entre ellos en una comunidad solidaria. Fascinada pero también con algo de temor, poco a poco se va metiendo en un mundo que parece subvertir todos los códigos morales.

Extraña e hipnótica, con algunas imágenes muy bellas como ese arranque en las profundidades de la ciudad, Sants es un viaje al dolor y a la sorpresa, a los mundos que habitan el nuestro sin que sepamos verlos. Y Luengo, espléndida en El ser querido, se luce como esa agreste y por momentos desagradable Lali.