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Si antes del 27 de septiembre de 2007 alguien mencionaba en una conversación en las calles de Nueva York el nombre de Tania Head, probablemente su interlocutor le dedicaría buenas palabras. Tania era una de las voces más reconocidas entre los supervivientes de los atentados del 11 de septiembre en las Torres Gemelas, protagonista de una de las historias más desgarradoras entre todas las que se dieron ese fatídico día en la Gran Manzana.

Tania, que trabajaba en finanzas para la empresa Merrill Lynch, se encontraba en el momento del ataque en la planta 78, una de las que se vio afectada directamente por el impacto del vuelo 175 de United Airlines en la Torre Sur. Según su relato, salió despedida y quedó atrapada bajo una losa de mármol que, por suerte, la protegió de la bola de fuego, aunque acabó sufriendo quemaduras graves en un brazo, cuyas secuelas eran visibles a simple vista.

Si logró salir de aquel infierno fue gracias a Welles Crowther, uno de los grandes héroes de aquel día, al que la prensa bautizó como ‘el hombre de la bufanda roja’, un trader que perdió la vida ayudando a bajar a los heridos de las plantas más afectadas.

Pero Tania no solo era una superviviente, sino que también perdió a un ser querido, ya que su prometido Dave trabajaba en la Torre Norte y no pudo salir del edificio.

La parte edificante de la historia es que Tania logró sobreponerse a la tragedia. Tras recobrar el conocimiento en el hospital varios días después, se dedicó en cuerpo y alma a defender a los que lograron escapar del derrumbe del World Trade Center, aunque sus vidas quedaran marcadas para siempre.

Con el tiempo, Tania se convirtió en un personaje público: daba entrevistas, participaba en actos conmemorativos y era una de las muchas supervivientes que hacía visitas guiadas en la zona cero. De hecho, su tour era famoso por lo conmovedor que resultaba su historia, repleta de vívidos detalles. Era imposible no acabar soltando una catarata de lágrimas al ponerse ante esta admirable mujer que se había repuesto de tales golpes.

Todo esto, además de su disponibilidad completa para ayudar, escuchar y acompañar a los afectados, la aupó finalmente hasta la presidencia de la principal asociación de supervivientes del 11S. Y fue en ese momento cuando algunos empezaron a reparar en que su relato estaba plagado de inconsistencias.

La (falsa) historia de una superviviente

El 27 de septiembre de 2007 el New York Times publicó en portada un reportaje titulado The Story of a 9/11 Survivor en el que aseguraban que no había registros de que Tania trabajara en el World Trade Center, ni siquiera de que estuviera en Nueva York el día de los atentados, y que muchos de sus datos biográficos no se sostenían. Al final se descubrió que todo era mentira y que la verdad tras el engaño conducía directamente a Barcelona.

Una imagen del World Trade Center Memorial, de 'La superviviente' Sábado Time

Esta es la historia que, como si se tratara de un thriller de investigación, nos narra el documental La superviviente. El 11S fue solo el principio. “Yo no había oído hablar de Tania, pero la ambivalencia del personaje me resultó enseguida muy atractiva”, explica el director Kike Maillo (Barcelona, 1975), responsable de películas como EVA (2011) o Toro (2016) y de la serie Disco, Ibiza, Locomía (2024). “Más allá del morbo de que alguien hubiera conseguido engañar durante tanto tiempo a toda una comunidad en un momento tan complejo, había algo en la raíz del personaje que me atrapó”.

Uno de los aspectos que más llaman la atención de Tania Head es que en ningún momento ganó dinero con su mentira, por lo que en realidad no cometió ningún delito: en EE.UU. adoptar una identidad falsa solo es punible si es por ánimo de lucro. “Aquí estaban en juego otros aspectos que tienen que ver con lo emocional”, apunta el director, “desde la pertenencia a una comunidad, sentirse valorado, la fama…”.

Es imposible no pensar al oír esta historia en el otro gran impostor español, Enric Marco, que se había hecho pasar por un superviviente de un campo de concentración nazi y que presidió durante años la asociación Amical Mauthausen. Su mentira había llegado a los medios un par de años antes, en 2005.

“Son personalidades muy parejas”, comenta Maíllo. “Ninguno de ellos tuvo ánimo de lucro, sino que buscaban pertenencia. Ambos son excelentes narradores de historias, y por eso acabaron convirtiéndose en portavoces de sus respectivas asociaciones. La diferencia es que Enric Marco se vio obligado a enfrentarse a la realidad cuando se destapó la verdad, llegando a defender que su figura era necesaria para contar esa historia. En cambio, lo que decide Tania es matar al personaje”.

Kike Maíllo y el guionista Markos Goikolea se muestran respetuosos con esta decisión en La superviviente, hasta el punto de que no han utilizado ninguna imagen de Tania Head en el documental y ni siquiera revelan sus apellidos reales, que son públicos, pues su identidad real fue revelada poco después de la exclusiva del New York Times en el diario La Vanguardia.

“Desde el principio sabíamos que contar con el personaje de forma directa iba a ser casi imposible, porque estaba oculta, se le había perdido la pista muchos años antes”, explica Maíllo, que optó por reconstruir imágenes y videos reales de Tania Head con la ayuda de la actriz Hannah Becker. “Nos tuvimos que plantear donde queríamos establecer los límites del sensacionalismo”.

Kike Maíllo y Alison Crowther, en 'La superviviente' Sábado Time

Lo curioso es que el equipo del documental, durante el proceso del mismo, acabó dando con el paradero de la mujer que se escondía detrás de Tania Head. Maíllo, aunque no hace referencia a ello en la película, incluso acabó reuniéndose con ella.

“Fueron acercamientos muy informales, sin cámaras, en lo que le pude preguntar por qué lo había hecho”, relata el cineasta. “Al final, es una persona que ha pagado muchísimo por sus actos; lleva años sufriendo despidos, desahucios y procesos de cancelación. Es una noticia que resurge de vez en cuando, alguien la reconoce y la vuelven a echar de su trabajo. Nos dimos cuenta de que no tenía sentido para nosotros forzar la máquina, ni tampoco para ella”.

En el filme, que se estrena este viernes en las salas y llega a Filmin el 11 de septiembre, sí que aparecen varios protagonistas secundarios de esta historia, desde los periodistas del New York Times o de La Vanguardia que destaparon la mentira a las víctimas reales que convivieron con ella. Algunas, sorprendentemente, no le guardan rencor y siguen valorando su dedicación y su encomiable trabajo en favor de los víctimas.

“Utilizó artes inmorales, pero acabó haciendo el bien al convertirse en la cabeza visible de una asociación que puso en el mapa a supervivientes que, hasta entonces, eran tratados como víctimas de tercera clase”, comenta Maíllo. “Cuando el New York Times destapó la noticia, la herida fue brutal y la sensación de traición, máxima. Sin embargo, quince años más tarde las cosas se ven de otra manera, y nos sorprendió mucho encontrar a bastantes personas dispuestas a perdonarla”.