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Victor Wembanyama ha firmado su mejor temporada con los San Antonio Spurs. Con un promedio de 25 puntos, 12 rebotes y 3 asistencias, el pívot francés ha llevado a su equipo a sus primeras finales de NBA en 12 años.

El éxito del jugador de 22 años no puede entenderse sin la labor de Bouna Ndiaye y Jeremy Medjana. Su agencia Comsport es la principal empresa de representación deportiva en Francia, en una época en la que el país está en auge en la industria del baloncesto.

Sin embargo, su historia no ha sido nada fácil. Cuando se conocieron, Ndiaye trabajaba limpiando aviones y Medjana en el videoclub de su padre. Comsport enfrentó muchos problemas para ganarse la confianza de los jugadores y la empresa estuvo varias veces a punto de quebrar. Pese a todo, su amistad y pasión por el baloncesto, hicieron que su sueño prosperara.

Fotograma de 'El sueño americano'.

Ahora, la película El sueño americano cuenta su historia. Su director, Anthony Marciano (1979), la describe como una película sobre la fidelidad en la amistad, soñar a lo grande y superar lo que se espera de nosotros.

Pregunta. ¿Cuál cree que es la clave del éxito de Medjana y Ndiaye?

Respuesta. La clave del éxito es el fracaso. Los mismos personajes reconocen que sin esos fracasos no podrían haber llegado donde están. Esto puso a prueba su amistad. Se sobrepusieron a cada fallo con un ajuste que les permitiera mejorar la próxima vez. Y creo que es el punto común de mucha gente que ha conseguido llegar lejos.

P. ¿Cómo fue conocerlos preparando la película?

R. Estuve un año leyendo entrevistas y artículos sobre ellos. Cuando por fin los conocí me pareció que ya los entendía muy bien. Yo había escrito el guion solo a partir de la prensa y fue increíble tener a los personajes de mi película frente a mí. Ellos me ayudaron y me dieron detalles para comprender mejor ciertas cosas. También nos visitaron en el rodaje. Recuerdo que vieron determinadas escenas y se emocionaron recordando cosas que habían pasado 20 años antes.

P. La película no se siente como una de deportes, sino como el retrato de una amistad.

R. No pretendía hacer una película deportiva, sino una sobre los personajes, la amistad y la perseverancia en el trabajo. Resulta ser sobre baloncesto, pero podría ser sobre cualquier otro ámbito. A mí el deporte me encanta, pero el público no necesita tener ningún conocimiento técnico para disfrutarla.

P. En una industria audiovisual en la que el cinismo parece haberse instalado en los contenidos, usted propone una película llena de mensajes positivos.

R. Esa es la mentalidad de los personajes. Hacen todo por pasión, no por dinero. De hecho, nunca persiguen a los que les deben dinero, siempre quieren evitar el mal karma. Bouna es una persona muy espiritual, le encanta el yoga y meditar, y tiene muy presentes esos valores. Para mí esa es la principal diferencia entre cualquier agente y ellos. Son gente buena. Quiero enseñarles a mis hijos esta película para explicarles que lo que de verdad va a dar fruto es ser buena persona, no una actitud agresiva o perseguir el dinero.

Fotograma de 'El sueño americano'.

P. La película acaba justo antes de que veamos el gran éxito de los protagonistas, ¿Por qué decidió hacerlo así?

R. Porque a partir de ahí ya es un éxito tras otro hasta la gran noche de la NBA que aparece al final. Contar solo los éxitos de alguien, como si fuera un documental, resulta menos interesante para el guion. Yo quería contar sus dificultades y mostrar su camino hasta las imágenes reales de sus triunfos que salen al final.

P. ¿Para usted qué es lo más inspirador o aspiracional de la historia?

R. La fidelidad en la amistad, que para mí es el corazón de la película. El guion lo escribí como si fuera una comedia romántica. Por ejemplo, la manera en que se conocen ellos, en una cancha de baloncesto, se construye como una historia de amor. Son dos personas que comparten una pasión, pero cuya forma de ser es muy diferente. Sin embargo, son capaces de permanecer unidos a pesar de los problemas. Por eso, la película no trata del éxito ni del baloncesto, sino sobre cómo una amistad puede hacer que tengas éxito en la vida.

Fotograma de 'El sueño americano'.

P. La química entre los dos protagonistas es central para la película, ¿Cómo fue trabajar con Jean-Pascal Zadi y Raphaël Quenard?

R. El rodaje fue como estar en familia. Tuve mucha suerte, porque ellos son amigos desde hace tiempo y pude apoyarme en eso para crear algo fuera del guion, algo que no se puede palpar. Fue un placer trabajar con ellos porque se quieren como hermanos. Raphael tiene un perfil más agitado, con una gran energía que hay que saber canalizar. Esto fue un reto, pero él puso todo su corazón y dio todo en su papel. Mi prioridad fue mantenerlos en su personaje y que, aunque se conozcan en persona, no hubiera frases o bromas que se salieran de cómo son los personajes.

P. La película se ambienta en los años 90. ¿Cree que la idea del sueño americano se ha quedado desfasada a día de hoy?

R. Seguramente esté desfasada, con todo lo que está pasando en política, con las redes sociales, la globalización… Pero para mí es una imagen que va más allá de Estados Unidos. Significa soñar a lo grande, ir más allá de nuestras fronteras y superar lo que se espera de nosotros. Aunque es cierto que en Estados Unidos está la mayor liga de baloncesto del mundo.