Los primeros días de septiembre los he pasado leyendo Mario Vargas Llosa. A life, la edición inglesa publicada en Bloomsbury y escrita por Gerald Martin, biógrafo también de García Márquez.
Esta biografía apabulla: está llena de incentivos, de elementos que alimentan su lectura, de detalles que, aunque se conocían ya por los escritores y amigos más cercanos de Vargas Llosa, no habían sido interpretados hasta ahora de un modo tan profundo y claro.
Son 753 páginas de la biografía de uno de los novelistas más importantes del mundo en el siglo XX; una biografía que se lee como una novela porque lo más seguro es que la vida de Vargas Llosa sea, en el fondo, una novela.
Portada de 'Mario Vargas Llosa. A life'.
De tanto empecinamiento, de tanto trabajo, de tanto esfuerzo en la escritura literaria de un novelista que tenía como primeras lecturas de primera juventud las novelas de aventuras y las de caballerías tiene cierta lógica que su vida, entregada a esa misma escritura literaria, parezca y muchas veces sea una novela de aventuras.
Algo de eso viene a colegir y a escribir Gerald Martin de Vargas Llosa. Coincido además en la casi constante contradicción del novelista y el articulista, Jekyll y Hyde, Hyde y Jekyll; el articulista y el pensador.
Desde la primera infancia hasta el final de su vida, Vargas Llosa fue un “príncipe” bajo el síndrome del emperador. Su vida es una subida a la escalera interminable de la gloria en vida, con muy pocos fracasos nunca aceptados por el protagonista.
Martin no necesita en este texto grandioso explicar las grandes contradicciones, personales, intelectuales e ideológicas de Vargas Llosa. Solo describe lo que es una verdad para muchos de sus más cercanos amigos y lectores: la contradicción guió su vida.
Los virajes de su existencia son demasiado obvios para obviarlos porque, además, conforman no solo los grandes episodios de su vida personal y literaria sino la dieta de su carácter y la contumacia excepcional de su trabajo.
Martin describe la gloria literaria de Vargas Llosa pero no despoja al protagonista de los defectos de su humanidad y relata muchos de los episodios que forman parte de su existencia, de modo que al lector le parezca -como a mí, en todo caso, que esta biografía de Vargas Llosa es y será la mejor que se haya escrito, en el más probable de los casos.
Un periódico inglés, propenso como todos los diarios ingleses al sensacionalismo, titula la crítica a Mario Vargas Llosa. A life de la siguiente manera: “La vida loca del príncipe peruano”.
¿Fue tan loca la vida de Vargas Llosa?, ¿fue loco el propio Vargas Llosa alguna vez? Podemos admitir y admitimos que fue loco de la literatura, loco a veces por la acción política —que lo llevó a presentarse y a perder las elecciones a presidente de la República del Perú— y loco en demasiadas ocasiones por el amor de mujeres que fueron para su vida indispensables y necesarias.
Sobre todo, tres de ellas: su madre, Dora Llosa, su primera y segunda esposa, la gran Patricia Llosa y Carmen Balcells, la administradora económica y regidora de sus derechos de autor. ¿Y las demás? Ocuparon ratos importantes de su vida, pero terminaron entrando y saliendo en determinados periodos de tiempo, algunas bien y otras mal.
De modo que hasta el final Vargas Llosa fue fiel a su infidelidad por las mujeres, a su fidelidad por la literatura y a sus contradicciones por su política. Martin lo deja muy claro en su biografía: de niño mimado a adolescente rebelde, de un recalcitrante izquierdista a un derechismo recalcitrante. Solo dejó de escribir durante la campaña presidencial, pero no abandonó el vicio más importante de su vida —la lectura— y se reconfortaba, en los pocos ratos libres, leyendo a ¡Góngora!.
Sea como fuere, fue un personaje excepcional, dueño de su propia vida, capitán de su alma que jamás se bajó de la gloria. Gerald Martin analiza y describe sus últimos años, los años de la decadencia y en esos capítulos finales se traduce algo de pena del propio biógrafo hacia la deriva sorprendente de Vargas Llosa.
La lectura de Mario Vargas Llosa. A life me ha resultado muy gratificante, desde el punto de vista intelectual y desde el punto de vista del lector. El libro en su edición inglesa salió al público en Londres el 28 de julio pasado y los lectores de Vargas Llosa podrán leerla en español a partir del mes de noviembre.
Mientras tanto les anuncio que en el VIII Festival hispanoamericano de literatura, que tendrá lugar a finales de este mes en Los Llanos de Aridane, Isla de La Palma, nos “enfrentaremos”, coram populi, Gerald Martin y yo, en un torneo dialéctico de los que le gustaban a Vargas Llosa, a la escritura de su grandiosa biografía sobre uno de los novelistas más sensacionales del siglo XX, el último realista, según Carlos Barral.
