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Koen Vanmechelen (Bélgica, Sint-Truiden, 1965) lleva desde 1999 cruzando razas de gallinas, buscando una especie cosmopolita que sea un híbrido de todas las razas de pollos del mundo. Y sí, esto también es arte.

No es una práctica nueva, recordemos el proyecto del bioartista brasileño Eduardo Kac, padre del arte transgénico con su famoso conejito fluorescente Alba, una coneja albina transgénica creada en el año 2000 como parte de su obra GFP Bunny, considerada un hito del bioarte.

Kac incorporó al código genético del conejo el gen EGFP (proteína verde fluorescente) extraído de una medusa (Aequorea victoria). A la luz del día, Alba parecía un conejo albino común, pero al ser iluminada con luz azul (a 488 nm), su piel y pelaje brillaban con un intenso color verde. Una pieza que generó un importante debate ético.

De hecho, este proyecto de Vanmechelen ha recibido el Golden Nica, el premio más importante que otorga Ars Electronica en 2013 y el artista ya va por la vigésima generación gallinácea.

Su currículum es espectacular: es ciudadano honorario de Sint-Truiden, doctor honoris causa en la Universidad de Hasselt, Golden Nica Hybrid Art y premio a la mejor obra de arte de la ISMB (Sistemas Inteligentes para la Biología Molecular), entre otros.

Ahora llega a la Galería Plaza del Gato en la calle Noviciado número 20 de Madrid donde presenta desde hoy hasta el 16 de enero el proyecto Cosmopolitan Chicken Project realizado junto al prestigioso genetista belga Jean-Jacques Cassiman.

La exposición reúne 17 obras y gira en torno a una idea tan sencilla como poderosa: la diversidad como la clave de la adaptación y la supervivencia.

PEDIGREE_KoenVanmechelen_2026.jpg Galería Plaza del Gato

Vanmechelen ha ido cruzando especies que anteriormente solo habían sido endogámicas y parece que está consiguiendo una especie mejor: gallinas que viven más y se reproducen mejor que un pollo doméstico promedio.

Cada generación cruza la estirpe anterior con una raza procedente de otra región del planeta, convirtiendo a las aves en un espejo de la identidad, la migración, la hibridación y la biodiversidad.

Parece que también tienen un sistema inmunológico más efectivo, lo que hace a esta supergeneración de pollos más resistentes a las enfermedades.

La metáfora que evoca su trabajo es poderosísima y la declina a través de la dicotomía arte-ciencia ya que colabora con científicos de diferentes disciplinas.

Koen Vanmechelen: 'Mechelse Cara Blanca – CCP31', 2026. Koen Vanmechelen

Su proyecto cuestiona la pureza de la raza evidenciando que la diversidad biocultural crea individuos biológicamente mejores.

“Mi trabajo se rige por la convicción de que todo organismo necesita a otro para sobrevivir, y que es la diversidad lo que permite a la vida adaptarse”, ha declarado el artista recientemente.

Además del cruce genético (el último se ha realizado en Chillida Leku en 2025 cruzando la gallina vasca: la Euskal Oiloa, raza autóctona del País Vasco, con su superespecie) el artista belga genera diferentes trabajos fotográficos, pictóricos y escultóricos (impresiones en 3D) reflexionando en torno a esta temática.

El artista tiene un gran parque natural de 24 hectáreas en Gante llamado Labiomista. Un espacio donde confluyen la cultura y la naturaleza, donde tiene su estudio, obras escultóricas, las diferentes razas de gallinas y es visitable.

Retrato de Koen Vanmechelen, LIMINA - CCP 30, Chillida Leku, 2025. Álex Abril

En definitiva, Vanmechelen ha convertido el gallinero en un laboratorio filosófico desde el que cuestionar algunas de las grandes obsesiones de nuestro tiempo: la identidad, las fronteras, la pureza y la diferencia.

Su trabajo nos recuerda que la evolución no entiende de nacionalidades y que la vida, lejos de prosperar en el aislamiento, encuentra su fuerza en el encuentro con el otro.

Una lección de biología que, en tiempos de repliegues identitarios y fronteras cada vez más rígidas, adquiere una dimensión inevitablemente política. Y todo esto, gracias a unas gallinas.