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Una exquisitez. El trabajo de Juan Asensio (Cuenca, 1959) que se puede ver en la galería Elvira González es una deliciosa conjunción de formas tranquilas, orgánicas, esplendorosas. Formas maduras que silencian el ruido del inicio de la temporada, los gritos de la rabiosa actualidad.

Juan Asensio. Apenas transitar

Galería Elvira González. Madrid. Hasta el 17 de octubre. De 20.000 a 58.000 €

Una abstracción suave en alabastros y mármoles –entre otros materiales– que recrean la sencillez de un pétalo, un tallo de una flor o de un cardo.

Al entrar en el espacio nos sorprende la serenidad de las formas que evocan las reminiscencias orientales de Isamu Noguchi, también de grandes escultores como Anish Kapoor, Chillida, Chirino, Oteiza y Brancusi.

Sorprende descubrir que el escultor es autodidacta, aunque cuenta con una amplia trayectoria desde mediados de los años 90, con diez exposiciones anteriores en la galería, y un savoir faire que acompaña su dominio técnico. Asensio comenzó realizando estudios anatómicos y retratos en arcilla, madera y mármol.

Se nota en sus piezas la inspiración del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, su lugar de nacimiento.

Vista de la exposición. Elvira González

La mirada descansa paseándose por sus sensuales superficies cuando descubre un sutil giro en su tridimensionalidad: una discreta doblez da ritmo y movimiento a esculturas declinadas en una esencia de mínimos. El hallazgo de esta resonancia inesperada asoma en piezas sencillas y bien ejecutadas.

Sus texturas recuerdan a los troncos de los árboles, toscos y rugosos, ásperos y casi vivos, al entramado de una dalia que se abre en la piedra, a una rama erguida quizás superviviente de un incendio. El uso del color que se reduce a un carmín oscuro, blanco y negro, es rotundo, bien encajado.

'Sin título', 2026 Elvira González

La exposición reúne veinte esculturas de diversos materiales, algunos de exótica procedencia: resinas, aluminios, ónix, mármol verde de la India, mármol blanco yugoslavo, alabastro o granito negro de Zimbabue, creando la exposición con la mayor variedad de formas, materiales y texturas de su trayectoria.

La muestra, además, da continuidad a la investigación desarrollada en sus dos últimas comparecencias en la galería, que han versado en torno a la relación entre geometría y naturaleza. El artista se mueve en esa línea invisible entre ambas temáticas.

Desde lo sensorial se desplaza hacia lo científico, observando con atención dibujos fractales, simetrías, nervaduras y patrones de crecimiento que interpreta con austeridad. La naturaleza no aparece aquí representada, sino idealizada. Sus volúmenes se pliegan, se abren, se estiran o crecen desde dentro, como si conservaran una memoria orgánica de la materia.

Asensio introduce una sutil anomalía en la perfección. Frente a una escultura contemporánea que tantas veces necesita del relato y del contexto para sostenerse, estas piezas reivindican el placer –tan elemental como difícil– de, simplemente, ser miradas.

'Sin título', 2026 Elvira González

Nada sobra y, sin embargo, nada resulta frío. El virtuosismo técnico no distrae, se integra con naturalidad. Asensio trabaja la materia hasta llevarla a un extraño estado de silencio.