Dos grandes polípticos fotográficos, a izquierda y derecha, franquean la entrada de la exposición como preámbulo.
Se trata de un nutrido grupo de interesantes imágenes de, entre otros, Gabriel Cualladó, Diana Blok, Vicente del Amo, Joan Fontcuberta, John Goto, Andreas Müller-Pohle, Humberto Rivas y Philippe Salaün, por encargo de la Generalitat Valenciana, que, en 1985, propuso documentar el entorno de La Albufera.
Ese encargo puso el punto de mira en un ecosistema que, como tantos otros en España, estaba siendo sometido a la presión del turismo, la industria y el crecimiento urbanístico desaforado, mientras por otra parte se fijaba uno de los nutrientes de las colecciones del IVAM en ciernes, la fotografía.
En estos polípticos se condensa una cosmovisión de las rápidas transformaciones económicas y sociales del capitalismo avanzado, desarrolladas en esta muestra en otras obras de artistas de generaciones más recientes.
Se trata de agrupaciones de imágenes en las que se produce una interesante simbiosis, cuando hacen casi desaparecer la autoría, en favor de la correlación de enfoques fotográficos y motivos representados.
Jorge Ribalta: 'Eel Stories, 2025-2026'
Vinculadas a las corrientes de la fotografía documental de tradición humanista (Gabriel Cualladó y Humberto Rivas), estas imágenes conviven armónicamente con obras más experimentales (Fontcuberta y Goto).
Entre esos flancos, y una vez dentro, de manera sorpresiva, un pequeño lienzo y una diminuta tabla de Sorolla asoman como vestigios del costumbrismo a finales del siglo XIX. Junto a estas obras, sorprenden igualmente dos litografías de Gustave Doré de su Voyage en Espagne. De Valence à Alcoy (1863); últimos rastros del viaje decimonónico, antes de encontrarnos con una de las obras más impactantes de la exposición, el tríptico Albufera (2026) que Bleda y Rosa muestran junto a la pieza Dehesa (2025).
Jorge Yeregui. Figuras para un cambio de paradigma, 2025-2026..jpg
Estas obras, testimonio del buen hacer de estos artistas en la forma de operar con la imagen, ponen en perspectiva algo que resulta particularmente interesante en la exposición, y es el modo de abordar las problemáticas del tema a representar, sin caer en el tipismo; de tal manera que cuanto se nos da a ver nos introduce en un territorio de especulación que escapa a una exclusiva caracterización, introduciéndonos en la consideración de la parte por el todo.
De este modo, de lo concreto de un lugar, La Albufera, pasamos a la posibilidad de la exploración de otros lugares.
Con estos artistas se inicia el recorrido del reciente encargo del IVAM con intervenciones fotográficas diversas entre las que destacan las obras de Jorge Ribalta, y Jorge Yeregui, así como la impactante instalación audiovisual Zona de fluctuación (2025-2026) de Teresa Marín, que, junto a interesantes obras de Monserrat Soto y Vicente Martínez Sanz, cierran esta exposición que ofrece tanto que ver como da que pensar.
Así, más allá de la contemplación de un paisaje natural, sin que se pierda de vista el arte, está la fragilidad de la naturaleza y su impacto en la geografía humana.
