F. D. Quijano
Publicada

El Museo de Bellas Artes de Asturias propone una lectura contemporánea de su colección y la convierte en una conversación abierta sobre los grandes temas del siglo XXI. Ese es el objetivo de la exposición Intercambios, que puede verse hasta el 25 de octubre de 2026.

La muestra, comisariada por la conservadora Laura Baños, reúne obras históricas y actuales para pensar la globalización, la identidad, los afectos y la sostenibilidad desde la propia historia del arte.

El recorrido de la exposición no ordena las obras por cronología, sino por ideas. Frente al relato lineal y jerárquico, Intercambios apuesta por conexiones inesperadas entre piezas de distintas épocas, técnicas y procedencias, desde pintura y escultura hasta dibujo, obra gráfica, fotografía y artes aplicadas.

Como afirma la directora-gerente del museo, María López-Fanjul, esta exposición es "una invitación a mirar la colección desde la interrelación histórica, aceptando la responsabilidad de nuestros propios actos con el futuro y asumiendo que nuestro presente es producto directo de aquellos que habitaron el pasado".

La exposición se enmarca, además, en una nueva etapa institucional del Museo de Bellas Artes de Asturias, que quiere ofrecer lecturas más amplias, transversales y contemporáneas de sus fondos. En ese sentido, el proyecto no solo exhibe obras: también reformula la manera en que un museo público puede narrar su patrimonio, ampliándolo con adquisiciones y donaciones de arte actual asturiano.

Vista de la sección 'Refugio' de la exposición 'Intercambios' en el Museo de Bellas Artes de Asturias. Marcos Morilla

El eje conceptual de la muestra es la globalización a lo largo de la historia y su impacto político, cultural, económico y social. A partir de ahí, Intercambios aborda cuestiones que atraviesan la vida contemporánea: la sostenibilidad, las migraciones, la identidad individual y colectiva, la privacidad digital, las nuevas formas de espiritualidad, la democratización de la información, la conectividad global y la multiculturalidad.

"El simple hecho de que en la Institución conviva obra de artistas asturianos emergentes con aquellos nacionales e internacionales que la Historia occidental considera establecidos, es una invitación a exponerlos juntos", afirma López-Fanjul. Siguiendo esta premisa, la exposición "incluye a todo tipo de artistas, desde los considerados grandes maestros hasta creadoras y creadores emergentes, en su mayoría de origen asturiano", explica en el catálogo la comisaria de la muestra y conservadora del museo, Laura Baños.

Entre los diálogos más sugerentes que plantea la exposición está el de Juan de la Abadía, el Viejo, con Evaristo Valle, una combinación que lleva a pensar en el valor del contacto físico, la ternura y la cercanía en una época marcada por la inmediatez y la sobreinformación.

Juan de la Abadía, el Viejo: 'Virgen con el Niño y santa Ana', h. 1490. A la derecha, Evaristo Valle: 'Cuadro visto en Jamaica', h. 1949. Museo de Bellas Artes de Asturias. Marcos Morilla

Otro de los cruces destacados es el que reúne a Juan Carreño de Miranda, Francisco de Goya y Mónica Dixon, en torno a las nuevas formas de espiritualidad y a los impulsos místicos del presente.

También es muy elocuente el diálogo entre El Greco, Pablo Picasso y Antoni Clavé, que pone de relieve cómo la influencia entre artistas puede funcionar como fuente de inspiración, emulación y superación.

El catálogo desarrolla con más amplitud esa voluntad de romper compartimentos. Plantea que el estudio tradicional por épocas, escuelas y géneros sigue siendo útil para clasificar y analizar, pero resulta insuficiente si se quiere pensar el arte como experiencia histórica compartida. Desde esa perspectiva, la exposición busca activar la mirada del visitante y convertirlo en sujeto activo, no en mero receptor de un discurso cerrado.

Esa ambición se advierte en la estructura general del proyecto, que organiza las cerca de cien obras en grandes capítulos temáticos (titulados 'Espejo', 'Afectos', 'Sostenibilidad' y 'Refugio') y permite recorrerlos sin orden obligatorio.