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Desde 2009, la sala 60 del Museo del Prado se ha consolidado como un espacio dedicado a mostrar y reinterpretar los fondos del siglo XIX de la colección.

Rebautizada en 2016 como Almacén abierto, esta sala mantiene una programación centrada en artistas, técnicas y conjuntos poco conocidos que permiten descubrir aspectos menos transitados de la pinacoteca.

A lo largo de estos años ha acogido exposiciones monográficas sobre figuras como Aureliano de Beruete, Miguel Blay, Federico y José de Madrazo, Jenaro Pérez Villaamil, Francisco Pradilla, Eduardo Rosales o Joaquín Sorolla.

También ha dedicado muestras a procedimientos artísticos como la acuarela o la estampa japonesa, a importantes donaciones, como la colección Rudolf Gerstenmaier, y a temas como la pintura religiosa, el retrato infantil o la fotografía como herramienta en la práctica artística.

En este marco se presenta ahora Valeriano D. Bécquer (1834-1870): Los cuadros de costumbres, una exposición que reúne por primera vez las ocho pinturas costumbristas realizadas por Valeriano Domínguez Bécquer entre 1866 y 1867 para el desaparecido Museo de la Trinidad.

Vista de la sala. Museo del Prado

Tras la integración de este museo en el Prado, las obras acabaron dispersándose entre distintas instituciones a partir de 1877, circunstancia que ha impedido contemplarlas conjuntamente hasta hoy.

El proyecto nació gracias a una pensión concedida al pintor por Real Orden en febrero de 1865 para documentar las costumbres populares de diferentes regiones españolas.

La ayuda desapareció en 1868, tras la Revolución Gloriosa y el derrocamiento de Isabel II, poniendo fin a una iniciativa que hoy constituye uno de los testimonios visuales más valiosos sobre la vida cotidiana en la España de mediados del siglo XIX.

El conjunto destaca no solo por su calidad artística, sino también por el enfoque profundamente realista de Valeriano Domínguez Bécquer. Alejado del folclorismo idealizado, el pintor retrató con precisión y dignidad escenas populares, oficios, celebraciones y personajes anónimos, convirtiéndose en uno de los grandes representantes del costumbrismo español.

A ello se suma una circunstancia excepcional: se conserva íntegra la documentación redactada por el propio artista para acompañar cada una de las pinturas, cuyos textos permiten comprender con detalle el significado de las escenas representadas.

Las ocho obras se organizaron en tres campañas de trabajo correspondientes a Zaragoza, Soria y Ávila. Las primeras pinturas, realizadas en la provincia aragonesa y entregadas en 1866 desde Vera de Moncayo, incluyen Interior de una casa en un pueblo de Aragón y El presente. Fiesta mayor en Moncayo.

Valeriano D. Bécquer : 'Interior de una casa en un pueblo de Aragón, cuando la familia se reúne por la tarde a tomar el chocolate'. Firmado y fechado 1866 Madrid, Museo Nacional del Prado. Museo del Prado

Ambas ofrecen un detallado estudio de la indumentaria tradicional y de las celebraciones populares, como el paloteo o el llamado "presente", una comida colectiva organizada durante las fiestas patronales.

Las escenas dedicadas a Soria constituyen probablemente el núcleo más destacado del conjunto. Fruto de los viajes que Valeriano realizó junto a su hermano, el poeta Gustavo Adolfo Bécquer, por localidades como Villaciervos y El Burgo de Osma, surgieron pinturas como El baile, Un leñador y Una hilandera.

En ellas, el artista combina una mirada atenta a la dureza del trabajo rural con una representación profundamente humana de sus protagonistas, alejándose de cualquier visión pintoresca o idealizada.

La última campaña, desarrollada en Ávila y presentada en 1867, se centra en la romería de la ermita de Sonsoles, en el valle de Amblés.

Valeriano D. Bécquer: 'Hilandera en las cercanías de Burgo de Osma'. Firmado y fechado 1866 Madrid, Museo Nacional del Prado. Museo del Prado

Las pinturas muestran distintos momentos de la peregrinación: los romeros descansando junto a la fuente, una joven portando ofrendas para la Virgen o un hombre vestido como uno de los tradicionales "armados" o alabarderos, personajes habituales en las celebraciones religiosas castellanas.

Junto a las pinturas, la exposición pone también el foco en su intensa producción gráfica.

Valeriano D. Bécquer: 'La fuente de la ermita (Costumbres del valle de Amblés en la provincia de Ávila)'. Firmado y fechado 1867 Madrid, Museo Nacional del Prado. Museo del Prado

Durante estos viajes realizó numerosos dibujos del natural que sirvieron como base para sus composiciones y que, en muchos casos, fueron difundidos mediante grabados e ilustraciones publicados en la prensa ilustrada de la época.

Aunque buena parte de estos originales se ha perdido, las reproducciones conservadas permiten comprender el alcance de un trabajo documental que influyó en la representación de las costumbres populares españolas durante décadas.