Antonio Asensio, presidente del Grupo Zeta

Antonio Asensio, presidente del Grupo Zeta

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Zeta sigue con los recortes y cierra la revista Primera Línea después de 34 años

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El grupo Zeta ha anunciado este lunes el cierre de Primera Línea, revista que el editor mantenía en los quioscos desde hace 34 años. Las razones han sido meramente económicas y se enmarcan dentro del proceso de adelgazamiento de la compañía de cara a una posible venta, que se negocia desde hace meses.

Las informaciones confirmadas por EL ESPAÑOL indican que la revista -centrada en temas de interés general- era elaborada por cinco personas y que ahora se les intentará reubicar dentro del grupo. Este cierre se suma a los duros ajustes que ha puesto en marcha la compañía durante los últimos dos años, que incluyen el cierre de las revistas Tiempo e Interviú y EREs en El Periódico y Sport.

El grupo no pasa por su mejor momento. Este diario ha informado que probablemente no puedan pagar los seis millones que debe a la banca acreedora, en el marco de la refinanciación alcanzada a mediados de 2017. Ese año el grupo registró unas pérdidas operativas de 20 millones de euros, según informó Dircomfidencial, precisamente por los ajustes.

El objetivo del presidente Antonio Asensio es poder vender el grupo en unos 70 millones de euros, una quita del 50% de la deuda bancaria que asciende a 50 millones y entre 15 y 20 millones para los actuales dueños de la compañía.

Problemas de Zeta en 2018

No obstante, el proceso no ha sido fácil. Se esperaba tener resultados en la segunda parte de este año, pero la venta sigue sin cerrarse, y cada vez con menos interesados. Primero fue Vocento el que preguntó, pero ñuego declinó realizar una oferta formal. Y ahora se especula con que se podría alcanzar un acuerdo con Prensa Ibérica, pero todavía sin resultados.

Los resultados de la compañía durante este 2018 tampoco invitan al optimismo. lo más probable es que vuelvan a cerrar con pérdidas, fruto de la nueva caída de la facturación y de una estructura organizativa y financiera que no permite optimizar los pocos recursos que van quedando en la compañía.

La crisis de la prensa ha azotado con fuerza a Zeta que ha visto como sus ingresos por venta de ejemplares y publicidad en papel siguen cayendo, pero sin que la facturación digital pueda compensar este descenso.