Un grupo de personas maneja sus teléfonos móviles.

Un grupo de personas maneja sus teléfonos móviles. EFE.

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Vodafone y Orange abren una guerra de guerrillas (y descuentazos) para frenar la pérdida de clientes

Las dos operadoras comienzan a dibujar una nueva batalla de precios ante la imposibilidad de resistir la arremetida del ‘low cost’. 

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Vodafone y Orange han comenzado a calentar el verano con descuentazos del 50% durante tres meses -y hasta seis meses en ofertas privadas dirigidas a clientes de la competencia- demostrando nuevamente que la guerra de las operadoras de telecomunicaciones no da cuartel y que es prácticamente imposible alcanzar un pacto para mantener los precios de sus productos en valores reales, que no estén dopados por promociones. 

En sucesivas comparecencias públicas, directivos de estas dos operadoras se han quejado de la guerra comercial y han pedido a sus competidores que frenen una batalla que solo resta valor a la industria. En la teoría llaman a la calma, pero en la práctica lanzan agresivas ofertas, cuando parecía que la era de las grandes guerras comerciales parecía olvidada.

Pero el negocio, es el negocio y las portabilidades son las portabilidades. La última gran guerra comercial se vivió con el fútbol el pasado verano con agresivas ofertas y casi un año de televisión gratis. No obstante, a comienzos de este año las tres grandes -Movistar, Vodafone, Orange- bajaron el nivel de intensidad, una circunstancia aprovechada por las operadoras low cost para arrebatarles clientes.

De hecho, las primeras marcas de Vodafone y Orange han sufrido en estos meses una pérdida importante de clientes, coincidiendo con esta “relajación” de las promociones. Desde enero, los datos de portabilidad provisionales que deben ser confirmados por la CNMC, indican que Vodafone habría perdido unas 150.000 líneas móviles, mientras que el retroceso en Orange podría estar en torno a las 75.000. 

'Descuentazos' de Vodafone y Orange

Buena parte de esas líneas se han ido a MásMóvil, Digi o segundas marcas como Lowi, Pepephone o Simyo que han registrado portabilidades netas de manera consecutiva desde comienzos de año. La clave ha estado en sus ofertas simplificadas, sin televisión y en la mayoría de ellas ofreciendo fibra y una línea móvil con datos limitados. 

En medio de esta coyuntura, Vodafone lanzó el 10 de abril las primeras tarifas con datos ilimitados y desde mediados de ese mes todos los nuevos clientes deben elegir entre estas tarifas, que se encarecen en función de la la velocidad de conexión, pero no por el consumo de datos. En la presentación de estas tarifas los directivos de Vodafone advirtieron que uno de los objetivos con este lanzamiento era “normalizar” los precios, es decir dejar de ofrecer descuentazos y tener una “tarifa fija” en el tiempo para sus productos.

No obstante, la promesa sólo duró un mes y medio. Después de los primeros datos de portabilidad y la pérdida de 63.000 clientes móviles en mayo -que la compañía achaca a la pérdida de dos contratos mayoristas con la Junta de Andalucía y con el BBVA- en junio lanzaron su primera rebaja de los Ilimitables, rebajando sus paquetes convergentes en un 50% y por tres meses. 

Verano "caliente"

¿Qué pasó? Las fuentes consultadas en el sector indican que, efectivamente, el interés de la operadora era mantener los precios de sus Ilimitables, pero que la promoción de Orange de rebajar sus paquetes convergentes a la mitad, minó sus planes y les obligó a mover ficha. “Si el mercado presiona, no se pueden quedar atrás”, señalan estas mismas fuentes.

Y así vuelve a reactivarse la guerra comercial. En estos momentos, las dos operadoras mantienen estas dos ofertas al 50% y todo parece indicar que se mantendrán durante todo el mes de junio y probablemente julio. Todo ello, con Movistar mirando de reojo y preparando las ofertas con las que inaugurará en algunas semanas la campaña de captación de abonados de fútbol. 

Las fuentes consultadas en el objetivo es recuperar clientes y para ello, los descuentazos seguirán siendo la principal arma, al menos hasta que la competencia deje de hacerlo... algo que por el momento parece que no va a pasar. De hecho, dentro de las operadoras existe el firme convencimiento de que la batalla se mantendrá mientras no repunten las portabilidades. Se aproxima un verano  -y un otoño- caliente.