El presidente del BCE, Mario Draghi

El presidente del BCE, Mario Draghi

Empresas BANCA

El gurú de la mayor gestora de renta fija del mundo espera que Draghi salga a auxiliar a la banca

Joachim Fels, miembro fundador del Consejo en la sombra del BCE y asesor global de Pimco, cree que el BCE podría incluso invertir en Bolsa.

Más de una década después del estallido de la burbuja inmobiliaria, los bajos tipos de interés que trajo la crisis se han convertido en la peor amenaza para la recuperación financiera en Europa en un momento en el que la economía amenaza con entrar en otra recesión. Con la artillería bajo mínimos, el Banco Central Europeo (BCE) dibujó la pasada semana un escenario de largo tiempo de dinero gratis -e incluso tipos negativos- que lastrará las cuentas de la banca europea al menos hasta mediados del próximo año.

En el caso español, ese retraso de la subida de tipos se comerá un 4% de media de los resultados de la banca en 2020, según estimaciones de Morgan Stanley. Una pérdida de beneficios que se suma a la sufrida por la banca en los últimos años de política monetaria laxa en Europa. Un estudio difundido esta semana por la fintech Deposit Solutions a partir de datos del BCE cifra en 764 millones de euros el coste que ha tenido para los bancos españoles el pago de intereses a Fráncfort en los últimos tres años a cambio de guardar sus depósitos.

Con este telón de fondo, el gurú de Pimco, Joachim Fels, dió por hecho este martes que el BCE aprobará medidas de apoyo a la banca en los próximos meses. Fels, que fue miembro fundador del Consejo en la sombra del BCE, esbozó en Madrid algunas de las medidas que Draghi podría lanzar para ayudar al sector financiero europeo ante los años que se avecinan de débil crecimiento, baja inflación y posibles turbulencias para los inversores. En concreto, apuntó a la posibilidad de que Fráncfort libere a la banca de la penalización de su exceso de liquidez. Una medida que estaría enfocada a preservar la salud de las entidades financieras para evitar que su debilidad se convierta en un obstáculo para que los estímulos del banco central lleguen a la economía real, esto es, al bolsillo de los ciudadanos y empresas europeas.

La fragilidad económica es tal que Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo, considera inevitable una recesión global (más tenue que la anterior) y no descarta medidas adicionales del banco central en el medio plazo. Más allá de bajar aún más los tipos de interés (que ahora están en el cero para los tipos de referencia y en el 0,4% para la facilidad de depósito en la que la banca europea pone a salvo su liquidez), Fels apunta que el BCE podría retomar el programa de compra de deuda de las empresas e incluso invertir en Bolsa, una opción que todavía no ha sido explorada por Fráncfort pero sí ha sido puesta a prueba por otros bancos centrales, como el de Japón.

La economía ante un Gobierno en coalición

En 2014, Fels, entonces economista jefe mundial de Morgan Stanley, afirmó en unas sonadas declaraciones que España se convertiría en la nueva Alemania. Una declaración de la que dice no arrepentirse, dado que las reformas económicas que se acometieron en los peores años de la crisis -en especial, la reforma laboral- han permitido a este país mejorar de manera notable su productividad y seguirán impulsando su crecimiento por encima de la media europea en los próximos años, según señaló.

El asesor económico global de Pimco restó importancia al impacto que tendrá en la evolución del negocio de las empresas y de la economía el desenlace de las conversaciones para la investidura de Pedro Sánchez. “El Gobierno que se forme tendrá un impacto limitado en la economía. En Europa, las coaliciones son habituales”, señaló. Tampoco considera una amenaza la situación política en Cataluña por no representar "un gran riesgo" para la economía española.

le preocupa la evolución de Italia, un país víctima del “populismo” y por tanto, con un devenir impredecible para los inversores. Sin embargo, la paradoja de la renta fija es que esas incertidumbres se traducen en una mayor rentabilidad para quienes invierten en deuda corporativa o pública de esos mercados. De hecho, según se reconoce desde Pimco, la deuda corporativa española no es en estos momentos demasiado atractiva. Con la prima de riesgo en 80 puntos, la rentabilidad que pagan las empresas españolas por sus emisiones no es tan jugosa como la de otros países como Italia, donde el diferencial de la deuda pública frente a Alemania supera los 250 puntos.