Mark Zuckerberg, fundador de Facebook.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook.

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Trump, contra Facebook, Google y Amazon: quiere acabar con su monopolio en plena guerra comercial

OBSERVATORIO DIGITAL. El presidente de Estados Unidos anunció en noviembre de 2018 que su administración vigilaría los monopolios.

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Trump lo anunció en noviembre del año pasado. La candidata demócrata Elizabeth Warren expuso sus motivos y pasos a seguir para llevarlo a cabo en marzo. Y ahora es la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) quien trabaja en una legislación que ponga fin a lo que muchos consideran “monopolio” de las tecnológicas. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en una entrevista en Axios que su administración iba a vigilar muy de cerca los monopolios. “No quiero perjudicar a estas empresas (Facebook, Apple, Amazon, Netflix o Google conocidas como las FAANG), sino ayudarlas”, señaló por entonces. 

Trump ha criticado en numerosas ocasiones a Amazon y ha acusado al gigante del comercio electrónico de pagar menos impuestos de los que debe. Además, ha apuntado directamente a Jeff Bezos como creador de noticias falsas a través de The Washington Post, periódico que posee además de Amazon.

Expertos consultados por este periódico apuntan que estas compañías son “molestas” para Trump por el poder que tienen. El control de los datos en la era en que la privacidad ha cobrado mayor relevancia ha llevado a estas empresas a convertirse en una de las dianas de la administración estadounidense.

Con todo, parece que las afirmaciones del presidente estadounidense en Axios no quedaron solo en palabras y es que según The Wall Street Journal, el departamento de Justicia del gobierno Trump tiene los ojos puestos sobre Alphabet -la matriz de Google- y Apple, la FTC lo hace sobre Facebook y Amazon y mientras, la cámara de representantes trabaja en una revisión de la regulación para todas estas empresas.

Según el periódico económico, más allá del efecto que estas investigaciones puedan tener sobre las compañías, demuestran que la preocupación sobre el poder de las tecnológicas ha crecido en los últimos tiempos.

A todo esto, la FTC también prepara una multa millonaria para la red social creada por Mark Zuckerberg. Una sanción para la cual la compañía ya ha provisionado 3.000 millones de dólares y que es la consecuencia del escándalo de Cambridge Analytica.

Convertir a las FAANG en plataformas de servicios

El discurso sobre el poder de las tecnológicas trasciende los partidos políticos en Estados Unidos. No solo la administración ‘republicana’ de Trump ha decidido tomar cartas en el asunto, la demócrata Elizabeth Warren ha llamado a dividir a las grandes tecnológicas en plataformas de servicios además de prohibirles que posean la plataforma y los proveedores de los servicios.

“Estas compañías tendrán prohibido ser propietarias de la ‘plataforma de servicios’ y de cualquier participante en la plataforma. Además, deberán cumplir unos estándares justos, razonables y no discriminatorios ante a sus usuarios”, añade Warren. “Tampoco podrán compartir datos con terceros”, especifica la senadora.

Dicho de otra forma, Zuckerberg no podría ser el propietario de la mensajería, de los pagos y de la red social. Una estrategia que evitaría las situaciones que han provocado la compra de WhatsApp por parte de Facebook o la adquisición de Whole Foods por parte de Amazon. Unas fusiones que Warren no descarta deshacer mediante reguladores si se convierte en la primera presidenta de Estados Unidos.

Administración Obama y Silicon Valley

La fusión entre Facebook y WhatsApp se produjo en 2014, durante la presidencia de Obama y un año antes de que Donald Trump anunciase su candidatura a ocupar la Casa Blanca. Por entonces, la Comisión Federal de Comercio investigó la compra, que supuso un desembolso de 19.000 millones de dólares.

La FTC alertó a ambas compañías que su unión debía respetar la privacidad de sus usuarios y que en ningún caso podrían utilizarse datos de WhatsApp para dirigir anuncios en la red social. Sin embargo, el informe no mencionó en ningún momento las normas sobre competencia.

Aunque actualmente sorprende que las investigaciones antimonopolio no se iniciasen antes, cabe destacar que las preocupaciones sobre privacidad y ciberseguridad han crecido en los últimos años y han puesto el foco sobre dónde y con quién compartimos datos personales. Según el Foro Económico Mundial, los fraudes relacionados con el robo de datos son los cuarto riesgos más probables del mundo.

Otra explicación es que “Silicon Valley ha muerto”. Así lo sentenciaba The New York Times y lo han repetido gurús del emprendimiento que consideran que en la costa oeste de Estados Unidos la innovación y la tecnología han quedado en manos de Facebook y Google que no dudan, en especial la segunda, en adquirir cualquier potencial competidor que se cruce en su camino.

Wall Street sufre las investigaciones

Las noticias sobre las investigaciones que se centran en las actividades de las tecnológicas están pasando factura a las acciones de estas. Los títulos de Alphabet caen más de un 7% en los últimos cinco días y más de un 10% en el último mes. Este lunes, tras la publicación de The Wall Street Journal las acciones perdieron un 6% en bolsa.

Facebook pierde un 8% en la última semana que llega hasta un 11% si se mira la evolución de la cotización durante el último mes. Las tecnológicas en general, no atraviesan su mejor momento en bolsa. Amazon se desploma un 9% en el último mes y casi un 5% en la última semana.

Tampoco beneficia a este sector la guerra comercial entre Estados Unidos y China acentuada por la crisis de Huawei. "Goldman Sachs advirtió este martes a los inversores de que las ganancias de Apple se verían reducidas en un 29% si China toma represalias contra Estados Unidos con la prohibición de las ventas de productos del fabricante de iPhone", señala Haris Anwar, analista de Investing.com. Las acciones de Apple caen un 10% en el último mes, aunque recuperan un 3% en los últimos cinco días.

Los recién llegados a Wall Street, como Uber, siguen el mismo patrón. En el caso de este último, la investigación sobre el pago de impuestos, las pérdidas y los problemas regulatorios alrededor del mundo mantienen en vilo a la compañía y a sus inversores.