Manuel Azuaga, presidente de Unicaja y Manuel Menéndez, CEO de Liberbank.

Manuel Azuaga, presidente de Unicaja y Manuel Menéndez, CEO de Liberbank.

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El inmovilismo de Menéndez (Liberbank) frustró la fusión con Unicaja

El consejero delegado de la asturiana exigía plenos poderes ejecutivos, algo que la malagueña no estaba dispuesta a aceptar.

Unicaja y Liberbank no serán matrimonio, ni parece que vaya a haber opciones de que lo sean en el futuro. Las exigencias de Manuel Menéndez, consejero delegado de la asturiana, fueron el detonante para que las negociaciones saltaran por los aires este jueves. Su postura inmovilista acabó causando el hartazgo de los negociadores de Unicaja, lo que provocó que los acontecimientos se precipitaran. 

Las negociaciones estaban encalladas en el reparto accionarial de la nueva entidad. Es decir, el peso que cada una tendría en ella. Unicaja había planteado un 60% para sus accionistas y un 40% para los asturianos. Sin embargo, las fuentes consultadas explican que Menéndez se plantó y dijo que menos del 42% era algo inaceptable para sus accionistas. 

El objetivo de la entidad asturiana era lograr arañar cuota accionarial y aproximarla a los canjes previstos por los analistas que rondaban el 45%. Sin embargo, no pudo ser. Aquí Unicaja fue inflexible y se mantuvo fuerte. Hay, incluso, quien habla de que la malagueña pudo ver algo a última hora que no le terminaba de cuadrar para no rebajar su posición de máximos. 

Repartos de poder

Reparto accionarial al margen, otro de los problemas que se vislumbraban en el horizonte era el reparto de poderes ejecutivos. Aunque fuentes de la entidad asturiana niegan haber abordado este tema, la realidad es que encima de la mesa se puso en más de una ocasión quién y cómo iba a tener el protagonismo en la dirección de grupo resultante. 

En un primer momento, parece que la idea era un reparto de poderes con Manuel Azuaga, presidente de Unicaja. Sin embargo, parece que Menéndez era partidario de acumular la mayor parte del poder. Ese inmovilismo, por no decir prepotencia, explican, es lo que ha dado al traste con toda la operación, explican fuentes del sector financiero. “Quería tener todo el control ejecutivo”, continúan, algo que ha resultado inaceptable para Unicaja. 

Ambas entidades aseguran que las negociaciones se han roto, pero que las relaciones entre las dos instituciones no se ha visto penalizadas. No sólo eso, es que insisten en que han sido negociaciones muy duras entre negociadores experimentados, lo que ha hecho que hayan sido muy intensas. 

El futuro

Ahora tanto Unicaja como Liberbank intentarán seguir adelante su camino en solitario, algo que choca de lleno con las intenciones del Banco de España y del Banco Central Europeo, que abogan por seguir con el proceso de consolidación del sistema financiero en España. 

Su ruptura frustra también los planes de los reguladores que, como contó EL ESPAÑOL, habrían dejado entrever que en 2020 se sumara a la entidad resultante Ibercaja, de modo que hubiera un gran grupo con presencia en todo el norte del país. 

Está por ver si realmente ambas son capaces de mantenerse en solitario o si, por el contrario, en los próximos meses son tentadas por algún otro competidor. Eso suponiendo que no se adelante una posible fusión entre otros dos bancos que lleva mucho tiempo debajo de la mesa y que, en algún momento, podría pasar a estar encima de ella.