El Banco de España en una imagen de archivo.

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El ahorro de los hogares, en mínimos históricos por el atracón del consumo tras la salida de la crisis

Según el Banco de España el "marcado crecimiento del consumo" familiar en los últimos años está arrasando con las reservas. 

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Las familias españolas han olvidado las estrecheces de la crisis. La recuperación de la economía ha traído consigo un aumento del dinero disponible, pero también ha provocado que se olviden de guardar algo para cuando vengan mal dadas. Tanto es así que, según el Banco de España, la “tasa de ahorro de los hogares está en mínimos históricos”.

Así lo dice en su Informe de Estabilidad Financiera, en el que incide en que el "marcado crecimiento del consumo" familiar en los últimos años está arrasando con las reservas. En concreto, la tasa de ahorro está en el 4,9% de la renta bruta disponible -al cierre de 2018-. Una cifra que se sitúa un punto por debajo del anterior mínimo, alcanzado en 2008. 

¿Esto qué quiere decir? Pues que de cada 100 euros que ingresa una familia, no llega a ahorrar ni cinco. Una situación que pone a los hogares en una difícil situación “ante perturbaciones inesperadas”. Desde luego, esta tasa de ahorro está muy alejada de los máximos del 2009 (en plena crisis) cuando alcanzaba el 18,8%. 

Este incremento del gasto en épocas de 'vacas gordas' es algo habitual en la economía española. Tras las grandes crisis, en las que hay que apretarse el cinturón, toca afrontar aquellos gastos que no se acometieron en su momento: un coche nuevo, la nevera, el lavavajillas, la reforma del hogar o, incluso, la compra de una casa nueva. 

No es la hipoteca lo que lastra en esta ocasión a las familias, son los otros gastos, lo que se llama demanda embalsada. Unas compras que, además, se están financiando con los bancos. Los préstamos al consumo han crecido un 40% entre 2015 y 2018. Un dinero que ha ido destinado a financiar bienes de consumo duradero. Eso sí, el Banco de España detecta una cierta ralentización en el segundo semestre de 2018, aunque “sigue creciendo a doble dígito”. 

Esto es lo que hace que el regulador pida prudencia a la banca ya que la morosidad también crece a doble cifra. Alerta también de que muchos bancos han relajado sus condiciones a la hora de ofrecer créditos al consumo porque buscan ganar cuota de mercado en este sector de la economía. 

Reconoce el Banco de España que "de momento" no hay riesgo para la economía. Eso sí, pide tener en cuenta el dinero que se presta a los hogares con menores ingresos. Actualmente el pago de estos recibos supone ya el 16% de la renta anual disponible, frente al 8% de los más pudientes.

¿Por qué no ahorran las familias? En primer lugar, porque han reducido su deuda durante la crisis económica. En segundo, porque en este momento no tienen alicientes para mantener el dinero en cuenta. Los tipos están mínimos y los depósitos y los fondos apenas ofrecen rentabilidad. Existe también temor a que se pueda gravar el ahorro a través de planes de pensiones por parte del futuro Gobierno. 

A todo ello hay que sumarle el que las familias españolas tienden a 'ahorrar' a través del ladrillo. Es decir, en la compra de una casa, bajo ese mantra de que la vivienda nunca cae. La demostración está en que las nuevas hipotecas aumentaron un 17% en 2018. Un alza que no es suficiente todavía como para compensar la amortización de las hipotecas pendientes.