Juan Miguel Villar Mir y José Antonio Fernández Gallar

Juan Miguel Villar Mir y José Antonio Fernández Gallar

Empresas Mercados

Por qué nadie quiere comprar OHL a pesar de estar a precio de saldo

Con la acción instalada en los 1,82 euros una pregunta se ha repetido insistentemente durante los últimos días: ¿Está OHL a tiro de un potencial comprador? Varios analistas especializados en el negocio constructor consultados por EL ESPAÑOL niegan esta posibilidad.

“Es cierto que OHL ahora mismo está muy barata (su capitalización es de 521 millones de euros) y que la empresa ha acometido un tremendo plan de recorte de estructura. Aún así las dudas sobre el estado de la empresa y su actual cartera son importantes. Tanto los plazos de ejecución de los proyectos como el margen con el que cuentan son difícilmente valorables”, explica uno de los analistas consultados, que pidió no ser citado.

Si la cartera de OHL se compara con las de otras empresas cotizadas de su sector, la diferencia es importante. Actualmente cuenta con 6.422 millones de euros de futura carga de trabajo. Por poner en contexto esta cifra y dejar claro lo pequeña que es, basta con mirar a la competencia. ACS, la compañía española que acumula mayor cartera, cuenta con más de 69.000 millones y Acciona, con 18.000 millones.

A esto hay que sumar que es una cartera totalmente compuesta por proyectos de construcción. Esto hace que el tiempo de ejecución sea mucho más corto que el de otro tipo de carga de trabajo como las concesiones, que aseguran ingresos durante mucho más tiempo.

Futuro a seis meses vista

OHL se juega buena parte de su futuro en los próximos seis meses. Tras un primer semestre marcado por unas pérdidas de 843 millones de euros, la compañía tiene que demostrar antes del mes de diciembre que comienza a caminar en la dirección marcada por su plan estratégico 2018-2020 para enderezar el futuro de la compañía.

Tras una semana en la que los la cotización de la compañía ha tocado fondo -el pasado 28 de septiembre la acción llegó a los 1,72 euros-, los analistas coinciden en su falta de optimismo para los próximos meses.

El mayor problema que detectan para los siguientes resultados trimestrales es que la empresa no está siendo capaz de hacerse con concursos relevantes. Además, al haberse centrado exclusivamente en el mercado constructor la empresa está a merced de las peculiaridades de este sector.

"Para conseguir negocio rápidamente, OHL va a tener que ser muy agresiva en sus ofertas. Una situación que podría provocar que los márgenes con los que se consigan los futuros proyectos no sean especialmente holgados" explican los mismos analistas.

Además, el flujo del dinero depende de los plazos de la obra. En este sector, desde que se consigue un contrato hasta que llegan los ingresos tiene que pasar tiempo, con lo cual el posible impacto positivo en las cuentas a corto plazo no va a ser significativo.

Estas circunstancias hacen que, de cara al próximo trimestre, los analistas sean muy pesimistas. Su previsión es que los resultados en el periodo julio-septiembre van a seguir siendo malos. “A las alturas de trimestre que estamos OHL no ha hecho ningún anuncio que nos haga pensar que se vaya a mejorar la tendencia actual”, explica otro analista.

De cara a final de año, desde el sector se apunta que se podría ver una ligera mejora, ya que la estacionalidad del negocio hace que tradicionalmente las condiciones del último trimestre sean mejores para las empresas con mucho foco en la construcción.

Desde la competencia aseguran que fue un error estratégico deshacerse de la filial de Concesiones. Un ejemplo claro del viejo dicho del "pan para hoy, hambre para mañana". La falta de diversificación penaliza a la única gran compañía del sector que es ya una constructora pura. Y eso es un problema, teniendo en cuenta que a ninguna empresa que entre sus actividades tenga la construcción le gusta hoy en día que le llamen "constructora". "Empresa de servicios" tiene mucho más glamour. OHL no lo es.

Pérdidas y caídas en la facturación

OHL cerró el primer semestre de 2018 con unas pérdidas de 843 millones, frente a las de 32 millones del mismo periodo del ejercicio anterior. La compañía atribuyó 550,5 millones de euros de estas pérdidas al ajuste contable provocado por la venta de OHL Concesiones.

Del mismo modo, la compañía indicó que 28,8 millones de euros corresponden al resultado negativo de la demanda interpuesta en el proyecto Central Hidroeléctrica Xacbal Delta (Guatemala) y los costes del procedimiento de despido colectivo que afecta a Obrascón Huarte Lain S.A. y otros por importe de 28 millones.

El reconocimiento de pérdidas por sobrecostes incurridos para subsanar las incidencias surgidas durante el periodo de arranque y puesta en operación del Hospital CHUM (Canadá) le generó 76,7 millones de las pérdidas. Por último, OHL señaló que 42,1 millones de las pérdidas vinieron de la venta de participaciones y otras filiales menores de Mayakoba.

Las ventas de la compañía también lanzaron un mensaje preocupante en los primeros seis meses del año. OHL facturó 1.445,1 millones de euros en ese periodo, un 9% menos que en el mismo semestre del año anterior. Esta reducción de la facturación se debió a la menor actividad en las divisiones de construcción e industrial y la menor aportación de las sociedades de Mayakoba tras su venta en abril de 2017.

Así las cosas OHL necesita un cambio de timón importante para acercarse a los objetivos marcados en su propio plan estratégico. La constructora anunció que facturaría 2.800 millones de euros en el ejercicio 2020. Un objetivo que, para llegar a cumplirse, aún queda mucho trabajo por hacer.