Imagen de los precios de las cervezas en el bar.

Imagen de los precios de las cervezas en el bar. Carlos R. Cózar

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Cómo aprender a invertir en Bolsa bebiendo cerveza en un bar

Alemania tiene muchas cosas de la que presumir. Pero dos de ellas son, a buen seguro, envidia de todo el mundo: una espectacular cerveza y una economía fuerte. Probablemente por ello, entre las calles de la capital alemana, se esconde uno de los bares que más llama la atención a los amantes de la inversión y del zumo de cebada.

En pleno corazón de Berlín se encuentra el Die Berliner Republik o “la bolsa de la cerveza” ( Bierbörse). Un lugar perfecto para probar las mejores cervezas del país germano y, de paso, jugar a ser broker profesional o entender cómo funcionan los mercados financieros. Pero no hace falta irse tan lejos. Sin ir más lejos en Barcelona existe un local similar, además de Londres o Nueva York.

Fachada del Berlin Republik, el bar que juega a la bolsa con cerveza.

Fachada del Berlin Republik, el bar que juega a la bolsa con cerveza. Carlos R. Cózar

A partir de las 17:00 (hora similar al cierre de los principales selectivos europeos) las enormes pantallas con las que cuenta el bar empiezan a teñirse de rojo y de verde, tal y como hacen las bolsas de todo el mundo. Pero en vez de aparecer las cotizaciones de las acciones de las grandes compañías se vislumbran los precios de las cervezas que posee este curioso bar.

Es en este momento cuando tomarte una cerveza u otra te puede costar más o menos dependiendo de varios factores. Los precios varían de acuerdo con la demanda y los clientes intentan, evidentemente, hacer el mejor negocio.

Así se mueven los precios en el mercado bursátil de la cerveza. Carlos R. Cózar

Las reglas son muy sencillas: su compra se registra en la “calculadora bursátil”, que estima continuamente la cotización actual de cada cerveza basándose en la demanda. Los precios van variando desde los 1,6 euros por el vaso de 33 cl hasta un precio sin límite. ”Nuestra oferta de 18 cervezas garantiza a nuestros clientes que siempre habrá algunas de bajo precio: las de menor demanda y compra”, señalan los dueños del bar.

Pongamos un ejemplo: imagina que a partir de las 17:30 un buen número de clientes está demandando gran cantidad de Kapuziner Weissbier Hefe. A los pocos minutos, la cerveza experimentará una subida de precio debido a que muchos de los clientes que se encuentran en el bar están pidiendo en la barra una cantidad de cerveza significante.

¿Y si nadie quiere una marca determinada? Pues que, como en los mercados internacionales, el precio baja. Ley de la oferta y de la demanda.

Crash bursátiles

A veces, en los mercados por motivos concretos o más generales -como factores políticos- las acciones de los valores se desploman. Y como todo aprendiz de bolsa debe saber, las acciones de buenas a primeras pueden caer disparatadamente. Y en el caso de la cerveza no puede ser menos.

Los mercados de las cervezas también quiebran y los precios de las cervezas caen por los suelos. ¿Momento para invertir y comprar? Sí. Los clientes acuden a las barras para poder pescar en río revuelto y adquirir ‘acciones’ en el mejor momento, unos especuladores en toda regla.

El software que rige los precios

Pero los precios de las cervezas no se rigen por mera intuición. Detrás hay una maquinaria que mide la oferta y la demanda. Este software es el xchange, propiedad de Barstock. Esta herramienta está basada en el funcionamiento del mercado de valores que se ha desarrollado en los diferentes bares, pubs o restaurantes que tienen el atractivo de pagar el producto según la oferta y la demanda.

Así, Barstock supervisa los movimientos de pago por las cervezas desde las cajas registradoras que están en los diferentes bares. En intervalos predeterminados, dicho software cambia los precios de los productos seleccionados. Una vez que la información se ha procesado, el sistema envía a las pantallas de los bares los nuevos precios que se deberán pagar.

No obstante, todo está controlado. Es innegable que las empresas podrían perder dinero por querer jugar a ser una Bolsa. Los precios no pueden variar libremente, existe un límite. Los equipos de software instalados en estos establecimientos para determinar la oscilación de los precios permiten a los dueños establecer unos mínimos y máximos para cada bebida.