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Ferrovial desmonta el bulo de una reforma millonaria para alojar a Urdangarín

El teléfono estropeado de las redes sociales ha vuelto a ponerse en marcha. Basta que algún artículo haga mención de que se hizo una obra en la cárcel de Brieva antes del ingreso de Iñaki Urdangarín, para que decenas de personas digan en Twitter, Facebook o WhatsApp que el cuñado del Rey Felipe VI va a terminar poco menos que en un hotel de cinco estrellas financiado por todos los españoles. Y nada más lejos de la verdad.

Se lo confirma a EL ESPAÑOL Ferrovial, que se adjudicó en febrero de 2015 las obras a través de su filial Ferrovial Conservación. La licitación se presentó en octubre de 2014, antes incluso de que el fiscal pidiese cárcel para el exjugador de balonmano. Además, hasta hace pocas horas no era público el centro que elegiría Urdangarín, de manera que hablar de cualquier cambio ad hoc tiene poco sentido.

Fuentes de la compañía que preside Rafael del Pino confirmaron que el precio total de las obras fue de 1,28 millones de euros más IVA. Consistieron en la construcción de una zona de calderas, con tres subcentrales de calefacción y agua caliente sanitaria. Incluyó también una red de radiadores y fontanería en aseos y vestuarios y una nueva acometida de gas.

Para colmo, según fuentes de la compañía, “todas las obras se realizaron en los tres módulos de mujeres”. Sobre la necesidad de las obras, parece evidente, teniendo en cuenta que durante mucho tiempo se ha considerado Brieva como “la prisión más fría de España” y que un inquilino anterior, Luis Roldán, se quejaba a este respecto.

Así pues, queda descartado que el Estado haya invertido cantidad alguna en mejorar las condiciones del preso Iñaki Urdangarín, y en todo momento ha quedado claro que se tratará de un recluso como otro cualquiera.

La elección no es un privilegio

Si bien es por el momento el único varón de la prisión, con zonas que por ahora están reservadas para su uso, dado que está separado de las reclusas del centro, la elección de centro penitenciario no es un privilegio de ningún tipo. Cualquier preso que se presente dentro del plazo voluntario puede elegir en qué centro ingresa. Hubo ya polémica al respecto en el caso de Isabel Pantoja. Otra cosa es si Instituciones Penitenciarias da por buena la elección.

También está por ver hasta qué punto estar en un pabellón totalmente en soledad, aislado del resto de reclusas o de otros presos, con un patio en el que no podrá hablar con nadie, es realmente un “lujo”. No podrá ser sometido a chantajes, presiones y violencia. Pero el aislamiento le supondrá otro tipo de retos.