Victoria Falomir y Pablo Gómez-Lechón, socios fundadores de Boonper.

Victoria Falomir y Pablo Gómez-Lechón, socios fundadores de Boonper. Cedida

Empresas EMPRENDIMIENTO

Los mocasines 'made in' Albacete que viste DiCaprio y paga Juan Roig

Boonper, impulsada por dos jóvenes de 23 años, forma parte de los proyectos de la aceleradora de empresas del presidente de Mercadona.

13 mayo, 2018 01:43

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Son fruto del empeño del presidente de Mercadona, Juan Roig, por apoyar proyectos de emprendedores que nada tienen que ver con los supermercados. Estudiaron ADE en la escuela de empresarios que impulsa el valenciano, Edem, y después vieron cómo su idea se hacía negocio en Lanzadera, la aceleradora de empresas de Roig que acaba de celebrar su quinto aniversario.

Tiene poco de casualidad y mucho de apoyo de expertos y, cómo no, financiación. Victoria Falomir y Pablo Gómez-Lechón, de 23 años, venden mensualmente unos 200 pares de mocasines de piel made in Almansa (Albacete) bajo la marca Boonper.

No están solos en su afán por convertirse en un negocio con mayúsculas bajo la tutela de Roig. Es uno de los once proyectos nacidos de la escuela de empresarios entre los que hay creatividad y poca tradición; desde una empresa dedicada a los huevos de sabores, Egg Gourmet, hasta una marca centrada en vender los flotadores líderes en postureo, Flamingueo.

"Ofrecemos las herramientas necesarias para que puedan pasar de ser alumnos a empresarios", presumen en Lanzadera. Los socios de Boonper aseguran que ha sido así. "El gusanito emprendedor lo tienes desde el primer día de la carrera", explica Falomir a este periódico.

Falomir y Gómez-Lechón se conocieron entre los pupitres de la escuela; después, y tras cuatro años "enfocados a emprender", la idea surgió casi sola. "Es un zapato que se lleva desde siempre, pero que es muy caro si lo quieres en color; decidimos vender la idea con una bajada de márgenes", argumenta Falomir.

¿Cuánta financiación? Depende

"Cada programa de Lanzadera tiene asignado un tipo de financiación que se adapta a las necesidades del proyecto emprendedor, pudiendo alcanzar hasta 200.000 euros en el Programa Lanzadera, siempre y cuando se vayan superando los hitos marcados", explican desde la aceleradora. Esa, la de superar los hitos, es una de las claves para que los proyectos alcancen la edad adulta. La tutela es constante y los objetivos se programan casi por meses.

Boonper, que entró en junio de 2016 en la aceleradora, no lanzó su web -el único lugar donde venden su producto- hasta un año después. Durante ese tiempo, encontraron al fabricante y se fijaron las primeras metas: crear los diseños y pensar en las primeras producciones. 

¿Cuánta financiación ha recibido ya Boonper? No desvelan las cifras, pero sí que apuntan a que la mayoría ha salido de la aceleradora; otra parte, de sus bolsillos. Mientras, en los pasillos de la sede de Lanzadera se codean con los integrantes de más de 80 empresas "en fase de aceleración". "Nos ayudamos entre todos, incluso con las páginas web", apunta Falomir.

En este tiempo también les ha dado tiempo a vivir sus primeros fracasos. "Estuvimos en una tienda de Nueva York estas navidades pero lo descartamos totalmente para reducir costes", reconoce. Ahora, se centran en el canal online y en "controlar todo el proceso".

Sus aspiraciones son altas. De momento, han conseguido que sus zapatos los vistan Leonardo DiCaprio o Katie Holmes. Quieren duplicar la producción de mocasines después del verano -pasar a los 350 o 400 pares al mes- y seguir creciendo. El almacén también se lo presta Roig, en el propio campus de la aceleradora. "Estaremos aquí hasta que nos digan lo contrario", ríe Falomir. Después, será echar a volar.