MONTMELÓ

El exigente pilotaje que demanda la Ducati Desmosecidi GP18 le dejaba exhausto y sus brazos comenzaban a cargarse cuando sólo había transcurrido las cinco primeras vueltas. “La GP18 tiene una ergonomía diferente a la anterior, por lo que me resulta mucho más desafiante y me cansa mucho más a la hora de conducirla”, admitía Jorge Lorenzo hace un mes cuando, tras la carrera de Le Mans, pidió a la fábrica de Borgo Panigale que buscara una solución. Su principal problema pasaba porque no podía apoyar los brazos en el depósito y sufría un desgaste físico que le hacía perder posiciones a medida que transcurría la carrera. ss

Durante el test celebrado en Montmeló para probar el nuevo asfalto y la nueva configuración del circuito, la marca italiana aprovechó y agregó un trozo de plástico blanco al depósito de combustible de la GP18 de Lorenzo. Una solución de emergencia que al piloto español le dejó satisfecho, así que Ducati perfeccionó el invento y se presentó en Mugello con una pieza de fibra de carbono más grande para favorecer el contacto con el cuerpo del piloto. Desde entonces, ha conseguido dos victorias consecutivas en Mugello y Montmeló, a las que ha sumado una pole en el circuito catalán.

La pieza blanca que se incorporó a la moto de Jorge Lorenzo para mejorar su conducción

“Desde Mugello me es más fácil pilotar la Ducati porque tengo más apoyo y puedo relajar más los brazos. También voy aprendiendo algún truco que antes no sabía para dejar correr la moto. Es una combinación de factores, pero el supletorio en el depósito me ha ayudado mucho para completar una carrera a una buena velocidad y a un ritmo constante sin sufrir un bajón físico tras las siete u ocho primeras vueltas. El supletorio me permite pilotar más con las rodillas y relajar más los brazos. La pieza del depósito era la última cosa que necesitaba. Necesitaba reservar energía. Tenía que encontrar la velocidad y luego llegar a la constancia”, ha reconocido Lorenzo tras conseguir su segunda victoria consecutiva en Montmeló y pasar a ocupar la sexta plaza de la clasificación general de MotoGP, un puesto por delante de Dovizioso, que no pudo terminar la carrera tras sufrir una caída.

“Desde que Dovi renovó, ha cometido varios errores y no es habitual. Debe ser casualidad. Sigo manteniendo lo que dije en Argentina, cuando estaba quizá en mi peor. Dije que Marc y yo éramos los que podíamos marcar la diferencia cuando nos encontramos bien y ahora se ha hecho evidente”, ha señalado Lorenzo después de sentirse menospreciado por la fábrica de Borgo Panigale, que no renovó su contrato y se vio obligado a buscar un plan de futuro. No dudó en descolgar el teléfono para llamar a Alberto Puig, director deportivo del equipo Repsol Honda, al que convenció hablándole de piloto a piloto para que le fichara para las dos próximas temporadas.

“Después de Mugello dije que luchar por el título era imposible. Ahora, con dos victorias consecutivas, digo que es muy difícil pero no imposible. Lo bueno es que no tenemos presión y ni nada que perder. Como Simeone, hay que ir carrera a carrera”, ha considerado Lorenzo, a 49 puntos del liderato de Marc Márquez.

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