Hace cinco años Judith Obaya (Asturias, 1968), que además de ser atleta extrema es madre y policía, realizó en moto, en solitario, la ruta europea de los '20 Mares' a través de 19 países. Esta aventura era el comienzo de una frenética etapa en la vida de esta asturiana de 50 años, donde se ha demostrado a ella misma que todo es posible si uno quiere a pesar de las dificultades y los problemas que puedan surgir.

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"El deporte es lo que me hace levantarme cada día. Y lo hago con un objetivo, el cual es pelear por lo que uno quiere. Quiero ser un referente en el mundo del deporte femenino", asegura. 

EL ESPAÑOL ha podido hablar con ella acerca de todo lo que ha hecho y de sus posibles futuros, donde un patrocinador le abandonó, cuando todo estaba hablado y pactado, en otra aventura que le iba a llevar al Sáhara

La moto, una de sus mayores pasiones

"Es algo increíble y un referente para mi. Iba a casi todos lados montada en ella. En 2013 realicé en moto, en solitario, la ruta europea de los '20 Mares' donde, durante 45 días, recorrí 27.000 kilómetros. A partir de aquí empecé hablar con patrocinadores a colaborar con entidades de viaje y los medios de comunicación empezaban a interesarse por mi", explica Judith. 

En 2016 decidió hacer con un compañero algo que nadie había hecho. "Quería tener una aventura extrema. El mundo de la moto estaba ya muy explotado y decidimos hacer algo nuevo, diferente y novedoso. Me convertí en la primera mujer que atravesó el Sáhara Occidental en motocicleta en total autonomía, es decir, íbamos cargados con todo y sin apoyo alguno (agua, gasolina, equipo de acampada...). Completamos con éxito, en 10 etapas, los 3.200 kilómetros del 'Sáhara Crossing TA'. Mucho esfuerzo, pero mereció la pena ya que fue algo increíble", manifiesta orgullosa de su hazaña. 

Su siguiente reto fue en 2017, pero esta vez cambió el vehículo. "Me quedé con más ganas de hacer algo. El problema era el tema de patrocinadores, ya que no disponíamos del suficiente dinero y nadie quería entrar en esta aventura debido a que decían que no lo iba a conseguir o que no estaba preparada", explica. Finalmente Judith atravesó el mismo desierto de El Sáhara, en bicicleta fuera de carretera. Fueron 1.768 kilómetros en 18 etapas.

Judith Obaya, durante su etapa en bicicleta en el Sáhara

"Esta travesía la hice para denunciar los malos tratos a muchas mujeres. Me sorprendió que hubo gente que me criticó y muchas empresas y directivos me negaron su ayuda tan solo por eso. Yo lo único que quise fue pelear por ese tema", comenta. 

Dificultades y más dificultades

Judith se ha encontrado con numerosos problemas tanto en su vida personal como deportiva: "Mi vida entera fue luchar. Soy de una generación que es diferente a la de ahora. Cuando quise entrar en el ejercito no pude y tuve que ser policía. Fui de las primeras en Asturias y era un handicap. Salir a la calle con un uniforme era duro ya que me decían muchas cosas. Y cuando eres madre muchos consideran que ya no tienes derecho a nada más", explica. 

"El mundo del motor ha avanzando muy rápido, pero hace cinco años apenas había mujeres que viajaban en moto, por lo que mi primer aventura sorprendió. No tuve patrocinadores, casi nada de dinero y dormía muchas veces en las cunetas comiendo un pequeño bocadillo. A pesar de ello seguiré con mis aventuras y tan solo parare cuando no tenga nada de dinero", afirma. 

En cuanto a los lugares en los que ha estado, tenía que tener mucha precaución. Judith narra el "peligro que había en las tormentas de agua y en las posibles minas del Sáhara, por lo que debía ver bien donde ponía los pies". 

Judith Obaya, durante un descanso

Un cáncer, anorexia e infidelidades, la vida de Judith no ha sido fácil. "El deporte me salvó la vida dos veces. Tras un divorcio traumático, entré en depresión, estuve anoréxica e iba a tratamientos psiquiátricos y tomaba muchos medicamentos. Pero un día cogí todo, eche a correr y a andar en moto. También tuve un cáncer de cervicales. Me dieron el tratamiento y me dijeron que hiciese deporte para curarlo. Eso hice, por lo que me salvó la vida por segunda vez", cuenta. 

La desesperación tras la pérdida de un patrocinador

Correr 1.775 kilómetros por el Sáhara, ese era el siguiente objetivo. "Quise seguir luchando por las mujeres y lo hice por la igualdad de ellas en el deporte. Era un proyecto que llevábamos hablando desde febrero con un patrocinador único que quería la exclusividad", explica Judtih sobre la que tendría que haber sido su última aventura.

"En todo momento me dijo que si, pero cuatro días antes para salir al Sáhara, me comenta que no es posible y que se retrasa para enero. Desapareció del mapa y no he podido contactar mas con esa persona. Confiaba plenamente con esta persona pero me acabo fallando", comenta una desesperada Judith. 

Judith aún explica la aventura frustrada con tristeza, "me sentí muy mal y no solo por mi, ya que mentalmente fue muy duro, lo que me hizo pasar 15 días sin poder correr. También lo fue por los demás ya que tenía un equipo detrás, los cuales se quedaron tirados. Había salido en muchos medios de comunicación y tuve varias entrevistas para empezar mi aventura el 21 de septiembre". 

Finalmente, Judith aún no sabe si se llevará a cabo su reto pero tiene claro que algo hará. "Si no sale tengo otra idea, haré los 1.775 kilómetros que tenía pensado y los correré por España", afirma.