Con cuatro títulos de MotoGP en el bolsillo en los últimos cinco años, parece cosa de locos que Marc Márquez decida cambiar de aires, y mucho menos si en su hipotético nuevo destino ni siquiera le quieren, como en Yamaha, donde no esperan ni oír el apellido Márquez. Así lo has develado el propio piloto de Honda en una entrevista con Sky, en la que asegura que su hermano fue vetado en Moto2 por SIC Petronas, nueva escudería propiedad de Yamaha.

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Fue Lin Jarvis, director de Yamaha Racing, el que abortó la operación. "En Yamaha los Márquez no estamos muy bien vistos", reconoció el piloto ilerdense. Además, aseguró que el propio Jarvis habló con Marc en el año 2016 y le dejó claro que no tienen intención de acogerlo en Yamaha. "Lin Jarvis ha dicho que no se va a ver a un Márquez en Yamaha, ya me lo dijo a mi personalmente en 2016. Lo respeto y lo acepto", declaró el español.

Márquez también habló de Valentino Rossi y de su visita a la casa del italiano en Tavullia en el año 2014, algo que no se repetiría a día de hoy dada la difícil relación entre ambos pilotos: "Nunca se puede decir jamás, pero veo realmente difícil volver a ir. Fue un día muy bonito el que pasé allí, aprendí muchas cosas, es un lugar increíble". "¿Volvería si me invita otra vez? Tranquilos, no me va a invitar", bromeó Márquez.

"El campeonato aún es un sueño"

Aunque la distancia con sus perseguidores es grande, Márquez reconoció que todavía no piensa en su quinto título de MotoGP y que todavía quedan muchos kilómetros por recorrer: "No está siendo un campeonato fácil, ni mucho menos. Estamos todos apretando mucho y todavía falta casi la mitad de Mundial. Y, sí, tengo 59 puntos de ventaja sobre Valentino Rossi, 71 más que Jorge Lorenzo y 72 más que Andrea Dovizioso, pero eso no deja de ser un sueño a estas alturas de campeonato. Insisto, aún queda mucho para despertarse, feliz, de este sueño. Las dos Ducati van muy, muy, fuertes".