La secuencia del gol de Ferran Torres en la final ante Argentina.
¡Ferran de mi vida!, así fue la secuencia del gol liberador que confirma una nueva dinastía española en el fútbol mundial
El tanto del delantero en el minuto 106 queda como uno de los momentos que pasarán a la historia del deporte español.
Alguno pensó que dejaría esta vida sin ver jamás a España ganar una Copa del Mundo. Dieciséis años después varias generaciones podrán presumir de haber presenciado cómo la Selección bordaba no una, sino dos estrellas encima del escudo.
Del 'Iniestazo' al 'Ferranazo'. De Andrés a Torres. La gloria vuelve a tener nombre propio. Y otra vez en la prórroga, como si fuera un guiño llegado desde otro tiempo y desde otro continente.
De nuevo un chaval sencillo se llevó todos los focos. Esta vez ni siquiera era un titular habitual, tan sólo lo fue en el primer partido contra Cabo Verde. Ferran Torres siempre salió desde el banquillo, siempre tuvo el papel de revulsivo en todos y cada uno de los partidos..
El fútbol le negó el gol que tanto buscó una y otra vez. Tanto, que la ansiedad comenzó a rondarle la cabeza. Se apreciaba en sus gestos, en su lenguaje corporal.
Pero Ferran nunca desistió, como hacen los grandes deportistas. Siempre confió en sus posibilidades, Luis de la Fuente también. Los astros se alinearon y sucedió lo que tenía que pasar el día indicado. Quizás cuando menos se esperaba.
Pedro Porro puso el centro, Nico Williams vio con la mirilla la llegada de Ferran Torres y el resto ya es historia. Si en 2010 fue la derecha de Iniesta, ahora fue la zurda de Ferran Torres.
Cogió el balón botando dentro del área, colocó el interior de su bota para ejecutar un disparo que podría haberse marchado a las nubes, y con su definición hizo vibrar a todo un país.
"El gol es de 47 millones de personas, no mío. El destino estaba escrito, estaba hecho para que ganáramos", sus modestas palabras que sirvieron como una liberación a grito abierto.
España dominó la final de inicio a fin. Solo la Selección quiso jugar al fútbol, así que a veces el deporte rey es justo y premia a quienes más lo buscan.
Así fue como el combinado nacional se bordó su segunda estrella sobre el escudo. Y lo que es más bonito, en 2030 defenderá en casa, en 'su' Mundial, el título de campeona.