Aficionados argentinos celebran con banderas la clasificación de Argentina para la final del Mundial.

Aficionados argentinos celebran con banderas la clasificación de Argentina para la final del Mundial. Mariana Nedelcu Reuters

Mundial de fútbol 2026

Las tres finales perdidas por Argentina: una remontada, un penalti en el minuto 84 y el peor trauma de Messi

Los argentinos quieren revalidar su título como campeones del mundo en una final contra España que enfrentará a su estrella Messi contra el joven Yamal.

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Argentina quiere su cuarto Mundial. Este domingo todos los ojos estarán pendientes de dos países: España y Argentina, quienes se batirán en un duelo por saber quién es campeón del mundo en 2026.

Ya lo consiguió La Albiceleste en Catar 2022, con una selección capitaneada por Lionel Messi, la gran estrella del país, que busca volver a alcanzar la gloria frente a una España preparada y que esta vez cuenta con su gran novedad: Lamine Yamal.

Aquel 2022 no fue la primera vez para los argentinos. El país ya alcanzó la gloria en 1978 frente a Países Bajos, en 1986 contra la Alemania Federal y en 2022 ante Francia. Su primera victoria llegó con Mario Alberto Kempes 'El Matador', la segunda con Diego Armando Maradona como gran referente del fútbol argentino y la tercera con Messi como líder absoluto de la selección.

En su primera victoria lograron imponerse a los neerlandeses en un partido que se celebró en su casa, el Estadio Monumental de Buenos Aires. Tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario, Argentina terminó imponiéndose por 3-1 en la prórroga.

Aunque el segundo Mundial que ganaron estuvo marcado por la famosa 'Mano de Dios'. Esta no llegó en la final, sino en los cuartos de final. Argentina llevaba más de la mitad del partido intentando superar a Inglaterra, pero en el minuto 51 llegó el momento.

En una secuencia de juego rápida y protagonizada por Maradona, el argentino saltó junto al portero inglés Peter Shilton para disputar un balón aéreo. Justo antes de que el guardameta lograra despejar la pelota, 'El Pelusa' golpeó el balón con la mano izquierda de forma casi imperceptible para el árbitro, que dio por válido el gol. El resto es historia.

Tan solo unos días más tarde, los argentinos ganaban ante la Alemania Federal por 3-2.

La tercera la recordamos todavía. Fue en 2022, en el Mundial celebrado en Catar y esta vez, con Messi.

En una de las finales más reñidas que se recuerdan, la victoria contra Francia tuvo que decidirse en los penaltis después de que el partido terminara 3-3 tras la prórroga.

Sin embargo, estas tres no fueron las únicas veces que los argentinos llegaron a la final de un Mundial. Ha sucedido en siete ocasiones. Pero —a la espera de saber el resultado contra España—las otras tres terminaron en derrota.

Uruguay, Italia y Brasil. Son los lugares donde Argentina no pudo imponerse a sus rivales y se quedó a tan solo unos pequeños pasos de la victoria en el Mundial.

La remontada

30 de julio de 1930. Fue la primera vez que Argentina llegaba a una final, después de un Mundial en el que había dominado de forma clara. A pesar de ello, el público iba con Uruguay, la anfitriona.

Tampoco fue un Mundial como los de esta época. La crisis económica apremiaba y los caros pasajes de barco hicieron que la gran mayoría de las selecciones europeas faltaran a la cita. Tan solo había cuatro representantes europeos: Francia, Bélgica, Rumanía y Yugoslavia.

El formato también era distinto. Los equipos se dividían en cuatro grupos y los vencedores de cada grupo llegaban de forma directa a las semifinales. Tanto Argentina como Uruguay llegaron a ellas sin mucha complicación —Argentina ganó a Estados Unidos por 6-1 y Uruguay hizo lo mismo con Yugoslavia—.

Antes de llegar al campo, ambas selecciones ya se encontraban en polémica. Tanto los argentinos como los uruguayos querían jugar con su propio balón, en un conflicto que se saldó cuando se decidió que en la primera parte se jugaría con el argentino y en la segunda con el uruguayo.

Curiosamente, una y otra acabaron dominando cuando se jugaba con su balón. Tanto fue así que, aunque los argentinos dominaron con el suyo en el primer tiempo, los uruguayos lograron remontar en la segunda parte hasta llegar al 4-2 definitivo que dio la victoria a los anfitriones.

El penalti

En el Mundial de 1990, celebrado en Italia, la derrota se oía desde lejos. Su gran estrella, Maradona, llegaba al Mundial entre algodones y claramente se encontraba muy alejado de su mejor condición.

Sus otros grandes jugadores también llegaban perjudicados. Jorge Valdano todavía no se había recuperado de un desgarro que había sufrido antes de llegar al Mundial, Néstor Clausen también arrastraba dolores musculares y José Luis "Tata" Brown directamente no jugó por problemas en la rodilla.

Se notó ya desde el principio. En su primer partido, Argentina cayó ante Camerún por 1-0, aunque logró remontar en el siguiente encuentro de la mano de Maradona, que frente a la Unión Soviética (URSS) desvió con la mano un balón que iba directo a la portería, una acción que el árbitro no sancionó.

Acabaron ganando por 2-0 y, a pesar de que varios de sus mejores jugadores terminaron el torneo con lesiones, lograron llegar a la final con un Maradona que, aunque no estaba en su mejor momento, seguía siendo Maradona.

Allí la tensión se palpaba en el ambiente. Desde los abucheos al himno argentino hasta el propio partido, Argentina solo podía resistir ante una Alemania que asumió el control desde el principio.

Ya en el final, los argentinos apenas tenían fuerzas. A ello se sumaron dos polémicas decisiones del árbitro que todavía resuenan en Argentina y que acabaron contribuyendo a la victoria alemana. Era el minuto 77 cuando el delantero argentino Gabriel Calderón entró al área con la pelota y el capitán alemán, Lothar Matthäus, lo derribó por detrás con una zancadilla, en una acción que muchos reclamaron como penalti. El árbitro decidió dejar seguir el juego.

Poco después, en el 84, el defensor argentino Roberto Sensini barrió dentro del área para despejar el balón. Aunque muchos sostienen que tocó primero la pelota, el delantero alemán Rudi Völler cayó al suelo y el árbitro señaló penalti. Andreas Brehme transformó la pena máxima y dio la victoria a Alemania por 1-0.

El trauma de Messi

En 2014, más de 20 años después la selección argentina volvía a enfrentarse a los alemanes. Sin embargo, entre sus filas ya se encontraba un tal Messi, quien con 27 años ya contaba con cuatro Balones de Oro. La posibilidad de ganar era mucho más alta.

Sin embargo, varias ocasiones desaprovechadas por Argentina terminaron provocando el mismo desenlace que veinte años antes. Además, el arbitraje volvió a ser objeto de polémica, ya que una de las acciones más discutidas del encuentro, protagonizada por Manuel Neuer y Gonzalo Higuaín, no fue señalada como penalti.

Acabaron el partido con un 1-0, un resultado que meses después seguía acechando a Messi. Precisamente, uno de los fallos que marcaron aquella derrota fue una ocasión desaprovechada por la estrella argentina, algo que le atormentó durante meses puesto que, según declaró, pensaba que el partido estaba en sus manos.

El problema fue a más. Su primer representante reveló un año después de la final que Messi le confesó que se despertaba por las noches llorando y que no podía dormir repasando una y otra vez aquella jugada.

No fue solo un problema dentro de su cabeza. Su propio país mostró su rechazo al que ahora sigue siendo su estrella y le acusó de no tener pasión por Argentina o de "no sentir la camiseta".

Todo llegó a su punto álgido cuando, después de fallar un penalti en la Copa América de 2016, declaró entre lágrimas que se iba de La Albiceleste. "Se terminó para mí la Selección. Ya lo intenté mucho, me duele más que a ninguno, pero no se me da", declaró.

El trauma se mantuvo durante años hasta que en 2022 volvió a vestirse con su bandera y llevó a su país a proclamarse campeón del mundo en Catar. Ahora, contra los españoles, el argentino quiere volver a hacerlo. España, desde luego, no lo pondrá fácil.